Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
Ya podemos ver cómo esta nueva era nos desestructura a nivel personal en nuestro credo, moral, profesión, filosofía de vida, etc. De forma general, en la familia a través de los rompimientos de pareja en la búsqueda de igualdad y por la liberación femenina como resultado de la represión machista. Con los hijos mayores, con la migración impresionante que los impele a liberarse de los parámetros familiares y culturales preestablecidos para poderse renovar y preparar. Con los hijos pequeños, porque la dictadura la aplican hoy ellos, y sus padres en esta transición no saben cómo ajustarse.
La era de Piscis, de temor, culpa y represión, entre muchas de sus manifestaciones, está quedando atrás (con los radicales que se quieran quedar allí), para hoy poder llegar al entendimiento de un comportamiento universal donde se funden todas las razas, credos y filosofías, y alcanza cada quien lo propio, con lo que se sientan bien y sean una mejor persona. De eso se trata esta era de Acuario, de ser una mejor persona con desarrollo libre de la personalidad, para hacerse un ser humano que se respete, para crear fraternidades de amor (claro que se ha dado de todo, hasta que se llegue a la idea correcta).
En lo político, organizaciones de naciones unidas que colaboren y sean facilitadores de la paz y fundaciones altruistas que se preocupen por el bienestar general. También se encarga de abrir las mentes, por las buenas con los jóvenes y por las malas con los adultos, a quienes con sus energías generacionales como Plutón en Leo, Urano en Tauro, se les dificulta abrirse y actualizarse con la tecnología de punta y la cibernética, por no decir con todo lo demás.
En organizaciones al margen de la ley o en estructuras gubernamentales ya estamos viviendo la desestructuración a los ideólogos o presidentes y sus equipos de trabajo que estén de turno, quienes son protagonistas y reciben la situación histórica del momento, les tocará estar a la cabeza con su hoja profesional, ojalá sin tacha, y también de vida como presentación, pues también les tocará vivirlo, que no, por liderar (¡servir!) y tener el poder les quedará más fácil.
En la medida en que la vida da más obligaciones hay mayor responsabilidad, y de eso Saturno se encarga y cobra su peaje. También Urano, que es el regente de Acuario, se asocia con los cambios físicos como cirugías estéticas, perversiones, desviaciones y alternativas sexuales.
Nos tocó ver despuntar la nueva era. Para entender esto debemos abrir nuestra mente a lo desconocido y aceptar los cambios para experimentar la libertad del corazón. Si aprovechamos y nos apoyamos en alguna de las múltiples alternativas que nos ayudan hoy a evolucionar (yoga, meditación y todos los caminos que desarrollen conciencia), no nos veremos obligados a aceptar a las patadas o a quedarnos solos.
Sería mejor entender que ésta es la forma como la vida, a través de esta era de Acuario, nos replantea a todos, nos desestructura a todos, para renacer ligeros y limpios, al frente con los que alcancen el anochecer.
No es que el mundo se vaya a acabar, es que se va a reestructurar, incluyendo los fenómenos de la naturaleza que ya nos empiezan a preparar con los cambios cíclicos de la tierra que nos afectan a todos, no como protagonistas, pero a los que sí hemos contribuido en su devastación (alteración) y por ello también pagaremos nuestra cuota.