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“Caballero no ha muerto. Personas como Caballero no mueren nunca. El mejor reportero que he conocido. El mejor amigo”.
Las palabras de Juan Gossaín (en entrevista para RCN Radio) dan buena cuenta del enorme cariño que Antonio José Caballero cosechó durante una vida dedicada al periodismo y, más aún, a la reportería: a la lenta recolección de hechos, datos y voces con las que construyó una carrera que lo llevó a destacarse como uno de los profesionales más pulcros del oficio.
Quizá el recuerdo que con más insistencia rodea la figura de Caballero es la del reportero de calle, el hombre que rechazó en varias oportunidades los cargos directivos para seguir conectado con el pulso de la gente, para continuar recogiendo los testimonios y los sonidos con los que narró la desventuras de la violencia y la paz en Colombia, los secretos trabajos de la curia en el Vaticano o las historias simples de la calle: el país que sucede lejos de los pasillos de los poderosos, al margen de los cambios en las políticas y los gobernantes.
“Era la primera vez que yo y Caballero conocíamos a Fidel Castro. Cuando ya daban las 5:00 a.m., le pedí al presidente Castro que le concediera una entrevista a un reportero y Castro me dijo que sería una irresponsabilidad hacerlo debido a la hora. Yo le insistí y le dije que si no le daba la entrevista aumentaría el desempleo entre los periodistas porque al reportero lo botarían. ‘Bueno, pues hagámoslo porque me diste una razón revolucionaria’, dijo Castro. Se sentaron a hablar a las 6:00 a.m. y pasadas las 8:00 a.m. el propio presidente tuvo que llamar para que nos esperara un poco el avión”.
La anécdota la contó ayer el expresidente Ernesto Samper en diálogo con RCN y sirve para ilustrar otra de las facetas de Caballero, la de interlocutor de grandes figuras como el mismo Fidel Castro, Yasser Arafat, Muamar Gadafi o el Papa Juan Pablo II.
Experto en el Vaticano (de joven fue seminarista en su anhelo por convertirse en sacerdote), Caballero fue una de las voces que más se destacó en el cubrimiento de todos los asuntos de la alta jerarquía de la Iglesia Católica. Algunas de las personas que lamentan su partida incluyen a monseñor Héctor Gutiérrez Pabón, quien recordó que con
Caballero recorrieron las montañas del Cauca para hablar con Jaime Bateman y, en otra ocasión, para establecer contacto con algún frente de las Farc.
Hace unos años, le preguntaron en una entrevista acerca de cuál era la crónica más importante que había hecho. Después de haber narrado desde el interior del palacio de Miraflores cómo Hugo Chávez sobrevivió al intento de golpe de 2002, de haber entrevistado a Salvador Dalí, Caballero respondió: “Todas tienen que ser la mejor porque uno tiene que devolverle a la audiencia la confianza que ha depositado en uno”.