Agradece a Dios, a la Virgen María y a todos los Santos por haber sido escogido como el ganador de la segunda versión de Yo me llamo. Un 60,72% de los votos subieron a Brayan Álvarez al pedestal del mejor imitador del país, con lo que ganó 500 millones que piensa invertir, pero también piensa destinar una suma en forma de acción de gracias para ayudar a amigos y familiares, e incluso al verdadero José José, porque confiesa que el éxito es compartido.
En el momento no responde preguntas relacionadas con la paternidad del cantante mexicano, pues prefiere guardarlas en la intimidad, pero la historia comenzó cuando su mamá le reveló de pequeño que su padre biológico era José José. En 2011, una revista mexicana de farándula le pagó un viaje a México en el que se la realizaría una prueba de ADN para confirmar la paternidad. La prueba salió negativa, pero tanto Brayan como su madre aseguraron que había sido manipulada, aunque al mismo tiempo dijeron que José José no tenía nada que ver dentro del problema.
Desde que Álvarez supo que su posible padre era José José se empecinó en estudiar su música, hasta llegar a convertirse en la noche del domingo en su doble perfecto. Su parecido físico es innegable y en su recorrido por Yo me llamo logró acercarse realmente al color de la voz del ídolo mexicano, a perfeccionar los tonos agudos que eran los más complicados y a desarrollar la interpretación, los gestos y la puesta en escena.
Pocos quizá saben que Álvarez quería ser cura, pero pudo más la música que las órdenes sacerdotales. En su búsqueda de equilibrio entre lo artístico y lo intelectual, decidió cursar contaduría pública, de la que ya lleva siete semestres hechos. Hoy, a sus 21 años, este originario de Supía, Caldas, y residente en Cartago, Valle, tiene la certeza de que su destino está en la balada romántica. El público no le era extraño porque desde muy pequeño empuñaba algún objeto simulando un micrófono y su primera presentación fue a los cinco años. Desde los 16 se ha empeñado en dedicarse profesionalmente a la música y el pasado domingo ese sueño se hizo realidad con una interpretación de un mosaico de éxitos de José José como el Amar y el querer, Anda y ve, Payaso, Volcán, La Nave del olvido y El triste.
En el programa, aunque muchos lo veían reflexivo y hasta introvertido, la realidad era otra porque su humor le permitía tener repertorio propio de chistes con los que les sacaba carcajadas a sus compañeros.
“La primera alegría que tuve fue cuando me dijeron: ‘Te vas para Bogotá’. La segunda cuando supe que quedaba dentro de los 32. Después vendrían tristezas y más alegrías al ver que mis compañeros se iban a sus casas o se quedaban. Ver a mi madre en el escenario, hablar con tanta gente, y la sorpresa de conocer a José José fue lo más grande y algo que nunca olvidaré”, recuerda Álvarez como los momentos más emotivos de su paso por el programa.
También agradece a los jurados que en sus facetas distintas supieron ser muy acertados en sus opiniones. “Me criticaron y me felicitaron. A los tres los aprecio y los admiro. Las críticas me hacían sentir motivado a trabajar”.
El amplio repertorio de canciones de José José lo conoce completo y asegura que cuando las canta, las siente primero desde el alma. Pero es quizá El triste con la que mejor se siente y con la que cantó victoria este fin de semana.
Álvarez piensa seguir con el homenaje a José José, pero también quiere comenzar a indagar una carrera como Manuel José, el nombre artístico que utilizaba antes del programa, terminar su carrera de contaduría pública y quizá hacer salsa con Fruko, quien le hizo ya una propuesta.