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“Búfalo”: “Me han llegado a apuntar con un arma en la cabeza”

Emmanuel Mendoza, más conocido como “Búfalo” en “Yo me llamo”, pasó por Claro Oscuro, el formato de entrevistas en video de la sección de Entretenimiento de El Espectador. El atleta habla de su trabajo como escolta y de la importancia del deporte para afrontar una vida con carencias.

31 de enero de 2025 - 10:43 p. m.
Emmanuel Mendoza, "Búfalo", hace parte del equipo en "Yo me llamo".
Emmanuel Mendoza, "Búfalo", hace parte del equipo en "Yo me llamo".
Foto: Sebastián Ló
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¿Qué hace fuera de “Yo me llamo”?

Actualmente, me dedico al deporte de strongman, soy un atleta de fuerza y trabajo también como escolta.

¿Cómo llegó a “Yo me llamo”?

Nunca me imaginé que llegaría una oportunidad así. Siempre he querido hacerme conocer por lo que llevo haciendo hace una década, por representar a Colombia, a través del deporte. He ganado varios títulos a nivel suramericano y he estado entre los mejores del mundo, pero cuando me invitaron acepté y lo estoy asumiendo de la forma más profesional posible. Estar en “Yo me llamo” es una ventana muy grande.

Su papel en “Yo me llamo”…

En el escenario hago lo que llevo haciendo durante años como escolta. Es un personaje serio, fácil de interpretar. Ha sido una experiencia maravillosa. He conocido mucho talento, no solo en los concursantes, sino en todo el equipo técnico de Caracol. Son excelentes seres humanos. Me motiva estar ahí para aprender algo de todos ellos.

El apodo “Búfalo” siempre lo he tenido. Inclusive cuando me llamaron del programa me dijeron que si me podían llamar por el apodo que normalmente todo el mundo me conoce. Y les dije que bueno, que no había ningún problema.

Muchos no entienden que es un personaje que no le está faltando al respeto a ninguno de los participantes, solamente está mostrando un orden a través de una apariencia física, que no tiene que modular ninguna palabra y no tiene que utilizar herramientas físicas para evacuar a la persona.

Es una forma decente para que el escenario se vea más pulcro y organizado. Yo creo que cuando hay un orden, se respetan más las cosas. Así los participantes saben que no pueden ir a payasear, sino que tienen que tener un compromiso con el objetivo del programa, que es buscar al mejor imitador.

¿Cómo está recibiendo el reconocimiento?

Eso ha sido algo novedoso para mí. Antes de llegar a “Yo me llamó”, a través de mi recorrido deportivo y también por el trabajo que he hecho escoltando a varias celebridades, algunas personas me conocían, pero hoy en día las redes sociales aumentan el reconocimiento.

También veo que en las redes sociales hay mucha gente frustrada, detrás de un computador, que solo sirve para deteriorar la imagen de las personas y hacen comentarios ofensivos, y eso es por falta de conocimiento y de cultura.

Hay gente que dice que lo que hago es humillante y degradante y comenta de mi contextura física, pero cuando uno tiene un objetivo y tiene algo claro, esos comentarios no afectan.

¿Cómo recibe esos comentarios negativos?

Cuando uno tiene seguridad en lo que hace y sabe para dónde va, esos comentarios, en vez de opacar, generan motivación. Me ayudan a seguir guerreando, porque al árbol, que no tiene fruta, no le tiran piedras.

A veces siento desilusión, no rabia, sino desilusión, no entiendo porqué no nos apoyamos entre nosotros y el mayor enemigo en esta tierra somos nosotros mismos.

La persona y el personaje…

Obviamente, soy serio y muy reservado con mis cosas, pero siempre con amabilidad, cortesía y con un corazón noble para recibir a la gente.

El reconocimiento con el deporte de fuerza

En Colombia nos hemos casado durante muchos años a reconocer un solo deporte, que es el fútbol, pero deportes no convencionales, en donde tenemos talento de sobra y sacamos la bandera a relucir, no son tan reconocidos.

Cuando uno sale del país a representar a Colombia, hay gente que solo nos identifica por el narcotráfico, la guerrilla, la violencia, pero cuando uno empieza mostrar otros talentos, la mirada cambia. Nos respetan también por el talento deportivo.

¿Cuándo empezó a trabajar como guardaespaldas?

Cuando tenía alrededor de 16 años, comencé a trabajar en todo el tema de logística de eventos. Principalmente en discotecas y luego como escolta. También fui instruido por la parte militar, de la parte de mi familia, tuve tíos con formación militar y gracias también al deporte, pude hacer ambas cosas en simultáneo.

Tuve muchos amigos de la armada americana que me enseñaron formación militar y apliqué esos conocimientos en la parte profesional de la seguridad. Llevo alrededor de 14 años trabajando en eso.

Su trabajo en seguridad…

He tenido muchas experiencias a lo largo de mi vida, más que todo cuando estuve frecuentando clubes y discotecas para trabajar en seguridad. Eso lo hacía como un medio para poder costearme en mi carrera deportiva. En ese trabajo viví muchas peleas y amenazas. En ese trabajo, o como escolta, se está expuesto todo el tiempo. Estás poniendo tu integridad física y tu vida por la protección de otros.

Hay personas que minimizan ese trabajo solo porque ven a las personas de pie todo el tiempo, pero ahí todo el tiempo está la parte cognitiva, la parte mental, es un desgaste porque tienes que utilizar todos tus sentidos para proteger.

En alguna oportunidad tuve que pelear contra 12 personas en una discoteca. Un compañero del trabajo me llamó porque querían lastimar a una compañera que hacía parte de la seguridad del lugar, por fortuna ella sabía boxeo, pero se armó una batalla campal. Alguna vez me pusieron un arma en la cabeza, porque en esos entornos la gente con drogas o tragos en la cabeza, no entiende que hay normas que hay que respetar.

¿Ya se retiró del trabajo en discotecas?

Sí, hace como cinco años dejé ese trabajo atrás. Y duré mucho tiempo en eso porque tuve un gimnasio de entrenamiento militar y caí en la quiebra, por eso me tocó trabajar todos los días en discotecas, pero cuando cubrí esa deuda me retiré de ese ambiente porque ya estaba cansado de entrenar y competir trasnochado. Actualmente, tengo una empresa de seguridad donde me manejo mucho mejor y tengo más calidad de vida.

¿Cómo ha sido su vida en familia?

Desde muy temprana edad he sido muy consciente de la importancia de tener un buen núcleo familiar, a pesar de no haber tenido un padre, he intentado ser esa figura en mi familia. El temperamento se forjó desde niño.

Allí en El Bagre, Antioquia, tocó trabajar duro, palma a palma con mi madre para salir adelante y me considero un buen hijo en esa parte. Y también con mis hermanos que tampoco tuvieron una faceta paternal. Entonces a mí me tocó ser hijo, hermano y a la vez padre. En mi familia me tienen mucho respeto. Y el respeto se gana con el ejemplo y el testimonio de vida, no se gana diciendo malas palabras ni abusando de la autoridad.

¿Cómo llega el deporte a su vida?

Desde muy temprana edad. Yo hago deporte de los siete años. Debido a la situación hostil que viví de niño, encontré en el deporte una forma de liberar el estrés. Una forma de liberar esa sensación de frustración, de decir: ¿Por qué nací en un lugar así, tan pobre? ¿Por qué no nací en un país más desarrollado? Porque acá en Colombia hay muy pocas oportunidades para salir adelante. El deporte fue mi herramienta para librar de todos esos malos pensamientos de rabia, de frustración. Desde muy temprana edad eso me ayudó también a forjar disciplina, a forjar valores.

El ejercicio y el deporte no es algo que te enseña a construir músculos, sino también a desarrollarte como persona integral. Hoy en día la gente va a hacer deporte solamente por un aspecto físico, pero para mí es una terapia, es salud mental y si hay salud mental, hay un equilibrio espiritual.

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