3 Oct 2018 - 2:00 a. m.

Caio Cavechini batalla por el periodismo documental

El periodista y documentalista brasileño habla de los retos que tienen las redacciones para creer en trabajos audiovisuales de largo aliento. Este miércoles dirige el taller “Nuevos y viejos lenguajes para periodismo de largo formato”.

El Espectador

 Para el periodista brasileño Caio Cavechini, el documental no es un lenguaje patronizado, sino un lenguaje que tiene aproximación con el arte cinematográfico.  / Cortesía
Para el periodista brasileño Caio Cavechini, el documental no es un lenguaje patronizado, sino un lenguaje que tiene aproximación con el arte cinematográfico. / Cortesía

¿Por qué es importante el periodismo documental?

Porque permite, en una sociedad con tantos problemas de desigualdad y violencia como la latinoamericana, contar historias cercanas que logren hacer entender complejidades. No es papel del documentalista hablar directamente de pobreza, desigualdad o corrupción, pero sí encontrar historias que, por medio de diferentes personajes, logren generar una reflexión en torno a estos temas.

¿Tienen que transformarse las redacciones para tener un equipo especializado en periodismo documental?

Me alegraría que todos los medios tuviesen un equipo para hacer por lo menos microdocumentales, pero no soy tan optimista en que esto vaya a suceder pronto. Por eso, inicialmente, es una batalla interna de los periodistas para que encuentren caminos documentales para sus trabajos y se los ofrezcan a sus jefes.

¿Cómo se pueden encontrar esos caminos?

El periodista y documentalista estadounidense Jon Alpert, dice que para hacer un documental hay que tener tres cosas primordiales: tiempo, pasión y acceso. Tiempo para poder encontrar los enfoques y ganarse la confianza de las fuentes; pasión, porque hay que dedicarse y sacrificarse para sacar el documental adelante, y acceso, porque necesitas contar historias con imágenes exclusivas y diferentes para que el tema no quede como el registro de un día. Hay que demostrar que se hizo un seguimiento.

Pero eso, tiempo, es lo que no hay en las redacciones…

Es verdad. Es un panorama constante en todas las redacciones y es algo que obedece a las dinámicas del mercado. Por eso, tienen que ser historias que nos movilizan personalmente y que nos motiven a trabajar un poco más. Tienen que ser temas que nos apasionen, casi que nos creen una necesidad para contarlos. Un periodista no tiene que tener la presión de hacer un documental. El tema te elije, pocas veces tú eliges el tema.

¿Cómo debería estar conformado un equipo para un trabajo documental?

Máximo dos. Me gusta mucho trabajar con pocas personas, sobre todo por el tema del acceso. Es más sencillo que dos personas se puedan integrar al entorno de los personajes que van a ser documentados. Así se logra más intimidad y, por ende, un testimonio más crudo.

¿Un documental tiene estructura narrativa?

Soy un abogado defensor de que las historias documentales exigen diferentes estrategias. No soy una persona con una línea de lenguaje fija. El material que logras durante la reportería determina el rumbo. Por eso es clave que todos los sentidos estén siempre activados.

Hablemos de ese trabajo de campo en América Latina.

Los latinos son personas muy receptivas para hablar, para charlar y todos tienen muchos problemas y desafíos en común; por eso, con una buena dosis de charla se puede ingresar a una vida. Por eso es importante tratar una historia con respeto, sin hacer amarillismo. El documental que llega despacio, con una propuesta de respeto y observación, encuentra en la región un lugar con historias interminables. El mismo periodista se cierra o se abre las puertas.

¿El periodista puede salirse de su trabajo diario para hacer documentales?

Parcialmente. El periodista del día a día tiene contacto frecuente con una variedad de historias importante. El reto es que tenga la apertura para dedicar un tiempo más en una sola historia. Hay muchas ficcioncitas que dicen que muchos buenos ficcionistas fueron periodistas, porque estuvieron en contacto directa con una realidad compleja y rica. No vas a hacer un documental en un día, pero puede que en un día encuentres la historia que merezca un tratamiento un poco más largo y así solicitar tiempo a los jefes para empezar la batalla y lograr que esa historia tenga un tratamiento diferente al de las noticias diarias.

¿Cuál será el mensaje central de su taller en el Festival Gabo?

Mostrar referencias de posibilidades para abordar un tema de forma documental. Me parece que las historias ofrecen caminos diferentes. El documental no es un lenguaje patronizado, es un lenguaje que tiene aproximación con el arte cinematográfico. Entonces espero hablar con un grupo variado de profesionales para que estas referencias pueden ser utilizadas en el trabajo documental periodístico.

¿Qué es lo que más le gusta de hacer periodismo documental?

Poder llevar esa historia de uno a otro lado. Las redes sociales amplifican nuestros pensamientos y están hechas para nuestras propias visiones del mundo. El documental tiene esa misión de llevar esa historia diferente a sitios y personas que no esperaban encontrarlas.

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