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Carta a mi padre: a la memoria de Jesús Bacca Rosero

Evocación de un papá amigo y maestro, recién fallecido.

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Paulo Ilich Bacca * / Especial para El Espectador
16 de agosto de 2023 - 04:56 p. m.
Jesús Bacca Rosero
Jesús Bacca Rosero
Foto: Archivo particular
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Cuenta mi madre que hace casi cuatro décadas, cuando aún no entraba al colegio, padecí una tristeza de muerte. Papá se había ido de excursión y yo, párvulo y disminuido, removía los tarros y las ollas con las que solía jugar, buscando, como en el poema de Borges, levantar la vasta vida y reconstruirla eternamente.

Cuenta mi madre que cuando papá volvió de su viaje me abalancé a sus brazos y me desmayé volviendo a la vida. Hoy, en el colapso del tiempo, develo el poder de la memoria. Papá no había partido, simplemente, buscó otra forma de explicarme la ecuación de Schrödinger: hay aún una posibilidad molecular de seguirnos encontrando.

Recuerdo cuando papá me leyó “Algo muy grave va a suceder en este pueblo” de García Márquez y hoy a la media noche capitalina, más infante y vencido, vislumbro un éxodo de guerra en mi tierra natal.

Recuerdo cuando me senté junto a papá a ver la instalación de la Constituyente de 1991 y la forma elogiosa en la que se refirió a Lorenzo Muelas. Hoy, a la medianoche capitalina, más impúber y subyugado, sé que como Quintín Lame, papá conoció el jardín de las ciencias con sus blancos jardines de la mar.

Vislumbro a papá transitando pueblos lejanos y enseñándole a mi hermana la parte orgánica de las “Enseñanzas de don Juan”. Como dijo Octavio Paz, se trataría de la conversión del antropólogo en chaman y de la antropología en un saber otro.

Vislumbro a papá leyéndole el Tarot de Marsella a Alejandro Jodorowsky. Se recrearía entonces una nueva danza de la realidad y nuestra genealogía se derivaría del kichua kacharpaki (s. fiesta nocturna para desterrar los males de la urbe).

Sueño con Quito y encuentro a papá en Buenos Aires.

Sueño con Arguedas y encuentro a papá en la vieja huerta del barrio.

Recapitulo este día: confluye la eternidad, la mecánica cuántica, el realismo mágico, el constitucionalismo cosmológico, la experiencia visionaria, la autobiografía imaginaria, el sanjuanito, el tango, y todas las sangres.

Recapitulo este día: papá se volvió a ir y yo, más chiquillo y revolcado que nunca, tengo la certeza absoluta de seguirlo encontrando en cielos, átomos, cuentos fantásticos, constitucionalismos revolucionarios, plantas sagradas, barajas y músicas legendarias.

Padre amado, junto a una legión de ángeles clandestinos, honramos tu legado. Eres y seguirás siendo pilar, maestro y amigo.

* Paulo Ilich Bacca es colaborador de El Espectador y subdirector de Dejusticia.

Por Paulo Ilich Bacca * / Especial para El Espectador

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Aída(9ioo8)16 de agosto de 2023 - 09:11 p. m.
Estoy conmovida por la partida del "El profe". Pero es grato saber que el tejió, con sus hijos y con el mundo, el invisible hilo del amor que luego se recrea luego en todas partes.
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