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Pocos latinos han tenido la oportunidad de presenciar y ser testigos de primera mano durante 20 años consecutivos de la entrega de los Premios Oscar en Los Ángeles.
Sólo algunos cuentan con las credenciales oficiales requeridas para acercarse a cualquiera de los artistas durante esa esperada noche de gala, para entrevistarlos o conversar unos minutos con ellos. Y casi ninguno ha conseguido lo que el argentino Fabián Waintal ha logrado a punta de discreción y profesionalismo: hacerse un nombre dentro del competido y hermético mundo de Hollywood, donde tener acceso a una estrella de la pantalla grande es casi una odisea.
Economista de profesión y periodista por amor a su trabajo, Waintal comenzó desde que estaba en el colegio con una columna para la revista Gente de su país, en donde su primer jefe siempre le recalcaba que lo suyo era Hollywood. Siguiendo este consejo, a los 24 años llegó a Estados Unidos como corresponsal de la misma editorial y con una columna mensual que tituló ‘Desde Los Ángeles’ para la revista Vanidades, donde aún trabaja.
El comienzo de su carrera fue una sucesión de encuentros fortuitos pero afortunados que lo llevaron rápidamente a posicionarse como uno de los periodistas del corazón más reconocidos por los medios escritos de Latinoamérica. Su primer gran entrevistado fue Michael Landon, a quien encontró por casualidad durante una convención de televisión en New Orleans y quien después de tanta insistencia tuvo que ceder a contestar sus preguntas. Pocos días después Landon se enteró del cáncer de colón que lo aquejaba y su conversación con Waintal resultó ser la última entrevista que dio. Este trabajo fue publicado por varios medios internacionales que desde entonces lo contrataron como corresponsal en Hollywood.
¿Cómo ha sido la evolución del periodista de entretenimiento que escribía para ‘Gente’ y para ‘Vanidades’, con el Fabián de ahora que escribe para 25 medios de Latinoamérica y que tiene acceso a todos los artistas de Hollywood?
Cuando llegué a Hollywood las puertas estaban completamente cerradas para los periodistas hispanos. Hoy nos toman tan en cuenta que los grandes estudios tienen representantes de prensa dedicados para la prensa latina. En el plano personal, conservo las mismas ganas que al principio, pero cada entrevista sigue abriendo nuevas puertas. Aunque también puede cerrarlas... por eso vale la presión para mejorar y seguir evolucionando.
¿Cuántas veces le han rechazado una entrevista y a cuál de esos personajes no le gustaría morirse sin entrevistar?
Los rechazos son incontables y surgen generalmente por falta de disponibilidad profesional. Uno termina acostumbrándose. El “no” está siempre, lo importante es buscar el “sí”. Pero por suerte es mucho más fácil nombrar a quienes “no” entrevisté en Hollywood y entre los más grandes, el único “sí” que me falta es Barbra Streisand.
¿Cómo es su día a día en Los Ángeles?
La gente se ríe cuando se entera que trabajo tomando sol, a un costado de la piscina en mi casa. Es la clase de ‘oficina’ que soñaba tener cuando estaba empezando. Y aunque suene a broma, es en serio, cuando digo que para que el lector se entretenga con mis notas yo también tengo que pasarla bien.
¿Cómo se prepara para las entrevistas, lee sobre los personajes, ve sus películas, conversa con las personas que los conocen antes de entrevistarlos?
La preparación para cada entrevista es lo que más tiempo lleva. Investigo al máximo, aunque haya entrevistado la misma persona, porque siempre hay algo nuevo. Y antes de entrevistar al protagonista de una película, también hablo con los directores, productores y compañeros de la misma película. Por regla general, ningún famoso cede una entrevista sin que veamos su película, porque ellos quieren promocionar su trabajo... aunque mi trabajo sea evitar esa misma promoción lo mejor posible.
¿Cuál es el lugar más raro, excéntrico o inusual donde ha realizado una entrevista?
Estuve con Johnny Depp en Bahamas, cuando estrenó Charlie y la Fábrica de Chocolate mientras filmaba Piratas del Caribe. También viajé varias veces a Londres para hablar con los chicos de Harry Potter y volé hasta Tokio, Japón, para estar con los protagonistas de Spider-Man 3 (el director incluso dijo que yo le había dado la idea para una cuarta versión). Pero la próxima entrevista, por ejemplo, la tengo con Penélope Cruz, pero como ella está en España y yo estoy viajando a la Argentina, quedamos en que ella me llama esta semana al teléfono mío de Los Ángeles, aunque en verdad atiendo en Buenos Aires, gracias a la magia de la tecnología.
¿Cómo logra que los famosos abran su corazón?
El sentido del humor es el mejor amigo de cualquier entrevista. Y es increíble ver cómo en pocos minutos cada sonrisa hace que el entrevistado esté más cómodo. Para cuando llega la pregunta seria, ya están lo suficientemente a gusto como para hablar abiertamente de lo que sea, siempre y cuando esté dentro del hilo de la misma conversación.
¿Cuál es el artista más difícil de entrevistar? (No de conseguir)
Robert De Niro es el más difícil porque a pesar de ser uno de los más interesantes, es demasiado tímido. Una buena respuesta a lo mejor necesita cinco preguntas para conseguir una anécdota elaborada.
Sus entrevistas tienen mucho de crónica. ¿Ha pensado alguna vez cambiar de género periodístico y realizar perfiles, por ejemplo, o funciona mejor el pregunta-respuesta?
Eso es en cierta forma lo que hacía al principio de mi carrera, cuando escribía ‘chismes’ o intimidades de los famosos. Será por eso que trato de incluir bastante información de los entrevistados, como un buen ‘dulce de leche’ que agregue sabor a las respuestas famosas. Pero prefiero el formato pregunta y respuesta, para que el lector sienta que está en medio de una conversación con el famoso que tanto admira.
¿Alguna anécdota inconfesable que no le haya revelado nunca a ningún medio y que hoy quiera compartir?
Con el estreno de Batman. La gran estrella es el actor que personifica The Joker, Heath Ledger, quien falleció después de la filmación, en plena fama de la nominación al Oscar por Brokeback Mountain. Justamente tengo una entrevista con él que nunca publiqué, donde cuenta que después del estrés de mucho trabajo hace una cura de sueño “con alguna pastillita”. Y por lo visto, esa misma cura terminó siendo la razón de su muerte.
¿Qué cualidades debe tener un buen entrevistador?
Además de buen sentido del humor y suficiente atrevimiento para ciertas preguntas indiscretas, se precisa bastante psicología para tratar de llevar la conversación hacia donde uno quiera, logrando que el entrevistado diga lo que queremos que diga, sin que a veces lo preguntemos directamente.
¿Alguna vez algún entrevistado se ha quejado abiertamente con usted porque los periodistas no respeten su vida privada?
Dentro del periodismo de entretenimiento están aquellos que sólo quieren rescatar los defectos de los famosos. Yo prefiero el otro estilo de periodismo que entretiene resaltando las virtudes o anécdotas divertidas, para que los lectores admiren todavía más a sus ídolos, en vez de tirarles abajo las grandes expectativas que tienen. ¿Si los famosos se quejan que no respetamos su vida privada? Más que nada les molestan las mentiras o noticias inventadas, además de los paparazzis, pero la peor queja es sobre el acoso a aquellos que no eligieron esa profesión, como los hijos, que no tienen la culpa de tener padres famosos.
¿Todavía se siente nervioso o ansioso antes de una entrevista?
A veces, cuando sé que voy a tener que tocar temas sensibles como las drogas, divorcios o incluso la sexualidad. Son nervios que vienen con el hecho de no saber cómo van a tomar la pregunta, pero en general, también se apagan cuando se prende la grabadora. Así fue como hablé del Viagra con Harrison Ford o traté de averiguar con Antonio Banderas si al principio de su carrera tuvo que ceder ‘algo íntimo’ con Pedro Almodóvar. A Shirley MacLaine también le pregunté si se había acostado con Fidel Castro y con Paris Hilton incluso indagué si alguna vez se había robado alguna toalla de hotel...
¿Qué opinión tiene sobre los latinos en el cine?
Los latinos que tienen éxito en Hollywood son aquellos que protagonizan películas que justamente no tienen historias latinas. El mejor ejemplo es el Oscar de Javier Bardem, quien no interpretó un español en la película No country for old men. Andy García y Anthony Queen son otros ejemplos. Lo importante es que las películas sean buenas, que los actores sean buenos. Y si son latinos, mucho mejor.
¿Ha entrevistado a algún colombiano?
A Sofía Vergara, con ella hicimos por lo menos tres portadas para la revista Vanidades, en diferentes épocas de su carrera (y de su vida privada, también). Y más allá de la sensualidad que demuestra delante de cámaras, vale la pena destacarla como madre soltera, donde más allá de haber tenido romances famosos, siempre supo darle importancia a su hijo.
¿Qué entrevista o entrevistado quisiera olvidar?
A Michelle Pfeiffer, porque la apreciaba bastante hasta que la conocí personalmente. Es igual de pedante como hermosa.
¿Se hace amigo de sus entrevistados?
Iba a decir que no suelo hacerme íntimo amigo de los entrevistados, hasta que me di cuenta que voy a cumplir 19 años de casado con una de ellas. Mi esposa, Stella Maris Medrano solía trabajar como actriz en Argentina.
Los actores en breve
El más inteligente: Kevin Costner
Los más rápidos: Jim Carrey y Steve Carell
Los más desconfiados: Penélope Cruz y Kevin Spacey
El más estrella: Jack Nicholson o Meryl Streep
El más sencillo: Dustin Hoffman
El más tímido: Leonardo DiCaprio
El más simpático: George Clooney
Las más sexy: Angelina Jolie y Halle Berry