El invitado estelar fue Mozart, el encargado de inaugurar lo que de ahora en adelante parece ser un evento con énfasis temático. La multiplicidad de las obras del compositor dio para hacer un recorrido por sus piezas más reconocidas y para interpretar algunas no tan famosas pero de gran exigencia por parte de los solistas.
El primer año de Stephen Prutsman en la dirección artística trajo como segunda novedad la presencia de grandes figuras del canto lírico, como Jessica Rivera (soprano), Katarzyna Sadej (mezzo soprano), Valeriano Lanchas (bajo) y César Augusto Gutiérrez (tenor). La participación de la Sociedad Coral Santa Cecilia, bajo la dirección de Alejandro Zuleta, también fue un elemento que marcó la diferencia con las tres ediciones anteriores. La aprobación del público a la idea de incluir dentro del repertorio piezas cantadas fue total. En los escenarios cerrados (Teatro Adolfo Mejía, Capilla de Santa Clara y Capilla de Santa Teresa), así como en los recitales al aire libre, los asistentes respondieron con aplausos.
La intención del festival es tomarse cada vez más plazas y que la música les llegue a aquellas personas en condiciones de vulnerabilidad.
La plaza San Pedro Claver es ya un lugar conquistado para la música y dentro de poco lo serán la Plaza de la Trinidad y otros escenarios urbanos que, sin duda, se rendirán ante la buena energía de los artistas invitados por el festival.
Robert McDuffie (violín) y Hsin-Yun Huang (viola) dejaron muy claro por qué fueron seleccionados para repetir este año. Demostraciones de sencillez y grandeza musical dieron Max Levinson (piano), Alisa Weilerstein (cello), Bella Hristova (violín) y Suren Bagratuni (cello). La buena disposición del Shanghai Quartet fue notable, así como el trabajo oportuno de la City of London Sinfonia, dirigida en esta ocasión por Stuart Stratford.
El compositor Francisco Zumaqué, Bahía Trío, Puerto Candelaria y el Trío Colombita fueron la cuota colombiana que se destacó por su deseo de mostrar el folclor nacional. Incluso, Puerto Candelaria invitó a varios músicos foráneos a hacer un tema que permanecerá en la memoria de los asistentes por su condición multicontinental.
Se pasa la partitura del IV y se espera el V Festival Internacional de Música de Cartagena, un evento que sigue contando una historia con buen ritmo.