1 Mar 2019 - 2:00 a. m.

Daniel Posada: “A los del poder no les gusta que los periodistas cuenten la verdad”

El realizador caleño reivindica en esta historia el periodismo que trata de desenmascarar a un gobierno ligado a la corrupción y el narcotráfico.

El Espectador

“Tijuana” mezcla política, corrupción y periodismo. ¿De dónde surgió la idea de realizar esta serie?

De El Chapo, serie que produje, que explica cómo funciona un narcogobierno. Todos en el equipo nos preguntábamos sobre la corrupción que debe haber para que existan personajes así. Esa serie se hizo con Univisión y al ejecutivo Isaac Lee (productor ejecutivo de la serie) se le ocurrió contar una historia sobre periodistas.

¿Cómo realizaron la investigación para la elaboración del guion?

Nos fuimos a Tijuana (México) a explorar el periodismo de investigación en un semanario y no en un periódico, porque queríamos que fuera periodismo de investigación profunda y con gente que se “clave” en la historia. Nos contactamos con la redacción del semanario Zeta y los acompañamos en su día a día laboral. Luego, la historia (de ficción) se estructuró solita.

¿Sienten que la serie puede reflejar el peligro que viven algunos periodistas latinoamericanos?

Sí, definitivamente. México es el segundo país más peligroso del mundo para ejercer el periodismo, pero es una realidad que también sucede en Colombia, Brasil, Argentina y en todo el continente. Entonces, sí creo que la audiencia se va a identificar, porque cuando la corrupción está unida al gobierno y hay un grupo de gente que se está exponiendo para informar al público, lo único que puede recibir es amenazas y asesinatos, porque a los que están en el poder no les gusta que los periodistas cuenten la verdad.

¿Qué fue lo que más le impactó de su día a día con los periodistas?

Ellos. Porque a pesar de que los amenazan y les matan compañeros siguen haciendo su trabajo. Me parece interesante, porque no es una decisión normal que toma una persona normal. También me sorprende la forma como lidian con lo que ven todos los días.

Usted se fue de Colombia con su familia huyendo de la violencia y ahora desarrolla su carrera en México y trabaja contando historias violentas. ¿No le parece paradójico?

Sí, tal cual. Las cosas que se ven en México las puedes comparar con las cosas que pasaron en Colombia hace algunos años, se repiten los patrones, infortunadamente. Hemos sido tocados por este cáncer que es el narcotráfico, así lo veo porque todo lo que toca lo destruye, y creo que por eso mismo acabo contando estas historias… porque es más personal y canalizarlas termina siendo muy positivo.

Usted produjo “El Chapo”. ¿Siente presión para que “Tijuana” sea igual de exitosa?

Yo creo que son series diferentes. El Chapo tenía la ventaja de que era sobre un narcotraficante conocido mundialmente y eso es algo que llama la atención. Mientras que Tijuana parte de que no todo el mundo sabe qué es Tijuana, así que no creo que debamos tener la misma expectativa. Lo que sí siento es que la industria está saturada de historias de narcos y esta nueva representa algo fresco, porque no es melodramática y no tiene que ver con diferencia de clases sociales.

¿Qué le gustaría que sucediera con “Tijuana”?

Si algún niño ve Tijuana y por eso decide estudiar periodismo sería algo bueno que sale de todo ese ejercicio. O si alguien decide empezar a leer los semanarios y los diarios serios en vez de gastar el tiempo en Youtube, porque ahora solo queda recurrir a los medios de confianza que hacen un trabajo periodístico serio para estar bien informado. Ojalá esta serie aporte en estas cosas pequeñas .

¿Qué tan conectado está con Colombia?

A pesar de que tengo acento mexicano siempre he estado muy conectado con Colombia, voy a Cali todos los años porque allá viven mi familia y mis amigos. De hecho, la Feria de Cali es mi momento favorito. Además, la mujer con la que estoy esperando un hijo es caleña (la actriz Valentina Acosta), así que hay que mostrarle al bebé de dónde vienen sus padres que, curiosamente, son dos caleños que se fueron de Colombia y se conocieron en Ciudad de México.

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