11 Jun 2019 - 2:00 a. m.

Diego Vásquez, “Un bandido honrado”

El protagonista de la serie en estilo de comedia de Caracol Televisión habla sobre el proceso de construcción de su personaje, Ortega, a quien define como un calentano extraqueto. La novela se emite de lunes a viernes a las 9:00 p.m.

El Espectador

El actor Diego Vásquez en su rol de Ortega, protagonista de la comedia.  / Cortesía
El actor Diego Vásquez en su rol de Ortega, protagonista de la comedia. / Cortesía

¿Cómo llegó a ser parte del proyecto audiovisual “Un bandido honrado”?

Al hecho de que esté en este proyecto le veo un componente espiritual muy grande. Siendo actor, quería interpretar un personaje que fuera el protagonista, que tuviera las características especiales que llaman la atención en un seriado, que hable de lo que yo quiero hablar, que se emita en el prime time a través de un canal exitoso de televisión, y todo eso me lo dieron con el rol de Ortega en Un bandido honrado.

¿Qué pensó cuando escuchó por primera vez sobre el proyecto?

Cuando escuché por primera vez que iban a hacer una serie llamada Un bandido honrado y que la iba a dirigir Mario Rivero, pensé que sería un superproyecto, pero todo estaba muy remoto. Ya habían hecho un piloto, pero parece que no cuajaba mucho. Cuando terminé La mamá del 10 me llamaron para casting del personaje de Horacio, que lo interpreta Álvaro Bayona. Esa fue la primera noticia que tuve de la novela.

¿Cómo fue el proceso para quedarse con el personaje de Ortega?

En el primer casting me desmotivé mucho porque me dijeron que ya tenían al actor para interpretar el personaje para que el que me habían propuesto, así que debía tomarlo como un ejercicio de actuación. Fui sparring de dos actrices que no quedaron y descarté esa posibilidad. Un día, estando en Ibagué, me llamaron de Caracol Televisión porque querían verme como Ortega, el personaje principal de la comedia. Se me puso helado el corazón, la verdad.

¿Cómo fue el proceso de construcción del personaje?

El proceso de construcción es el momento en el que el actor se descerebra para proponer. Ahí es cuando se confronta porque surgen todas las inseguridades. Lo que pasa es que a uno le dan cuarenta libretos de entrada y le dicen: “Ahí está su personaje”. Fue un volumen de material impresionante para decantar a Ortega.

Entonces, ¿en los libretos de “Un bandido honrado” estaba todo el material necesario para llevar a cabo su proceso actoral?

Todos los actores tenemos unos procesos que van recogiendo por el camino los detalles para construir un personaje. En televisión no hay tiempo para nada y no es fácil procesar tanta información para hacer evolucionar el rol. Tuve unas pautas especiales: es un calentano y un extraqueto. Ya había hecho personajes así, por lo que me tocaba pegarlos, y eso fue lo que hice.

¿Sabía que se iba a enfrentar al lenguaje de la comedia?

Esa era la diferencia con los calentanos y con los traquetos que había hecho. que era en tono de comedia. Llegué al casting con una propuesta muy audaz y me dijeron: “Lo que pasa es que necesitamos credibilidad, así que te toca neutralizarlo un poco”. Con esos pequeños apuntes me le metí de lleno al proyecto.

¿Qué le aportó trabajar en una comedia como “Un bandido honrado” a su trayectoria actoral?

La comedia es una especie de competencia en la que los personajes deben romper el esquema con el que está dibujado el personaje con el que están compartiendo escena. En esta propuesta audiovisual y en otras más debimos hacer un ejercicio exigente de improvisación sobre algo que está totalmente definido. Lo que hacemos aquí es jugar con los estados emocionales y motivar reacciones que, a los ojos de los televidentes, deben ser cómicas. La comedia vuelca todos los sentidos del actor para que una escena básica o una conversación intrascendente se conviertan en un espacio para la risa. Creo que la comedia despierta todos los sentidos como ningún otro género lo hace.

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