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“Diseño con contenido”

Margarita Matiz es la curadora de la exposición Semillas Suecas. Sus proyectos pueden ir desde lo más tecnológico hasta lo artesanal. Un refrigerador hecho para la Nasa, un jarrón en vidrio para Donna Karan, una joya con contenido social son parte de sus sobresalientes creaciones.

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Liliana López Sorzano
08 de noviembre de 2008 - 04:00 a. m.
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El nombre de Margarita Matiz no es desconocido. Desde la diáspora en Suecia, su trabajo como diseñadora industrial ha traspasado fronteras, demostrando que ella no sólo es profeta en su tierra sino en suelos distantes que la han adoptado.

Le encanta regresar a Colombia y más ahora que está como agregada cultural del Instituto Sueco, encargado de promover el diseño en el exterior. La curaduría y organización de la exposición Semillas Suecas, que está por estos días en el Centro de Diseño Portobelo, estuvo a su cargo.

Cuando era estudiante en la Universidad Tadeo Lozano aplicó para hacer una práctica en Italia con la empresa Whirlpool. Fue ahí donde conoció a su actual marido, fue ahí donde la brújula giró hacia al norte y se quedó pegada. Se postuló a la escuela de diseño más reconocida de Estocolmo y de excelente reputación mundial, Konstfack, y contra algunos pronósticos la aceptaron.

Su tesis de grado despertó mucha curiosidad. Fascinada por el tema de la comida y del espacio, quería diseñar un refrigerador para astronautas. Para hacerlo más real contactó a la Nasa y, después de haber mandado varios correos electrónicos, tuvo contacto con la persona encargada del aérea de alimentación del Johnson Space Center, con tan buena suerte que ellos también estaban en el desarrollo de una nevera para el espacio. “ Mi idea fundamental era hacer un objeto humano, que hiciera que los astronautas se quisieran acercar al refrigerador y comer un buen alimento. La comida es un momento muy especial, donde socializas, donde te ríes, descansas; es un momento agradable. Quería que ese momento también estuviera en el espacio”.

Para su gran sorpresa, su proyecto despertó tal interés que la llamaron de la agencia espacial europea para que trabajara con ellos en Holanda. Sin dudarlo, aceptó y el refrigerador fue una realidad tangible. Aprendió cómo diseñar para el espacio que aunque pareciera ilimitado, era muy limitado porque todo se basaba en estructura y materiales.

Y si por fuera ha tenido éxito, aquí en Colombia también. Fue la ganadora del primer Concurso Internacional  de Diseño para la Artesanía Colombiana con un conjunto de objetos para la mesa que se llamó “La cena en escena”, con el que viajó por todo el país trabajando con diferentes técnicas como la guadua, la chamba, la cestería y la cerámica. Después fue merecedora del Lápiz de Acero, otro de los premios de diseño reconocidos a nivel nacional.

Donna Karan también posó sus ojos sobre su trabajo. La invitaron para hacer un proyecto de diseño para la línea de casa y ella les presentó la propuesta Melt (derretido) , que consistía en un recipiente en vidrio fabricado con una técnica artesanal del sur de Suecia, que era escultura y objeto funcional a la vez.

Sus proyectos, al final, se alejan de la superficie de un simple objeto de decoración y se acercan a un trasfondo artesanal, a un contenido social o al resultado de algo en concreto.

Por Liliana López Sorzano

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