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¿Cómo fue ese salto de concursante de ‘Sábados Felices’ a productor creativo del mismo?
Empecé como concursante, un tiempo después me vinculé como libretista, luego comencé a actuar y luego asumí la coordinación de contenidos y la parte creativa del programa.
¿Dónde quedó su faceta de abogado y publicista?
Ésta es paralela al programa, al igual que mi carrera de locutor o publicista, pero primero es el programa y luego las demás carreras.
¿Qué significa ‘Sábados Felices’ en su vida?
Es un alto porcentaje de mi carrera. No puedo decir que mi vida es sólo Sábados Felices, pero sí es algo muy importante. En cifras diría es que es el 50% de mi vida.
¿Dónde inició su faceta humorística?
Desde el colegio. Yo reunía las camisetas y pantalonetas de todos y empezaba a vender como un culebrero de pueblo.
¿Qué tiene el programa, que hace que después de 40 años se mantenga con vigencia?
Primero, permitir que varias generaciones ingresen al programa, se acompañen de las generaciones antiguas e intermedias y se vaya realizando un ensamble. También, manejar el concepto de familia. Y finalmente la continuidad en esquemas como la parodia, mantener los cuentachistes y el vínculo con la comunidad de los pueblos pequeños.
¿Qué significa el programa para Colombia?
Es una institución. Los hombres pasan y las instituciones quedan. Sábados Felices por momentos fue la conciencia del país. Cada vez que había un problema, se plasmaba en el programa; fue un paliativo a sus actividades cotidianas. También fue una entidad que permitió el desarrollo potencial de muchos.
¿Cómo es Heriberto detrás de cámaras?
Soy una persona profundamente espiritual, trato de compartir eso con las personas y lo tengo como centro de mi vida. Ayudo a mucha gente en asuntos jurídicos y trato también de darles consejos. Soy una persona muy familiar y además trato de estar en función de hacer mi trabajo como humorista lo mejor que puedo.
¿Qué lo hace reír?
Muchas cosas, afortunadamente. Me río cuando voy a un banco y veo a alguien con buen humor, o en una iglesia cuando un sacerdote hace una reflexión a partir del humor. Me da mucha risa ver los noticieros o alguna lectura y caricaturizarlos, a veces sólo pensarlo me da risa.
¿Qué lo entristece?
Podría decir muchas frases de cajón, como “la pobreza”, pero por ahí dicen “ser pobre es bueno, por eso hay tantos”. Pero en realidad me hiere y afecta mucho la deslealtad de un amigo.
Su chiste preferido.
Un niño le dice a su papá: “papi, por qué no te metes de político”, y el papá responde: “hijo, yo no sirvo para nada”, y el niño le dice: “¡pues por eso!”.
¿Qué característica no puede faltar en un buen humorista?
El humorista primero debe internamente ser de buen genio. Uno ve humoristas excepcionales, pero salen del escenario y la faceta es totalmente distinta. Y segundo, no tener como único interés la parte económica.
¿Cómo ve los humoristas colombianos frente a los del resto del mundo?
Nuestro humor es bastante apetecido, y con respecto al mundo, sin duda es bastante calificado.
¿Qué es lo que hace a Colombia un país perfecto para el humor?
La adversidad. En medio de los problemas, el humor cabe por la mitad de las dificultades.
Varios humoristas santandereanos han alcanzado alto reconocimiento nacional ¿Es Santander cuna del humor colombiano?
Si. En Santander, del costumbrismo al humor hay un paso, pero los paisas también tienen eso como cultura. Han salido muchos humoristas de Santander, todos pasando por Sábados Felices, ¡claro!
¿Qué sueños le falta cumplir?
Yo tengo un sueño muy grande, y es que anoche no pude dormir. Mentiras, yo quisiera hacer una academia de humoristas.
¿Tenemos ‘Sábados Felices’ para rato?
Es para largo, las bases están sentadas y hemos permitido que otros vayan remplazando a los que se van yendo. Así que continuará.