Es, en realidad, el único que cura y sana integralmente. El amor nos libera de cualquier dolor y sufrimiento, mientras que el desamor (intolerancia, apego, bloqueos como miedos) es la causa real y más profunda de todo nuestro malestar y desventura. Bernie Siegel trabaja el amor como medicina milagrosa. Los tibetanos lo llaman Bodichita y llenan a los demás seres con él, generándoles múltiples beneficios. Barbara Ann Brennan lo describe como “el tejido conectivo del universo”, “la materia de la que estamos hechos”. El círculo indio de sanación a través del fuego, tierra, aire, agua y el cuidado de la madre tierra en general, crea el escudo medicinal que habla de un nivel de crecimiento (redescubrimiento) personal en donde se reconoce el valor de conectar con todo, crear armonía, nutrir y servir. También se logra desde la religión, la familia, el trabajo y en general lo que encuentres, que saca lo mejor de ti y que te hace sentir un mejor ser humano. Hoy son infinitos los caminos hacia el amor, hacia la verdad, la paz y la armonía, lo importante es estar siempre en su búsqueda. Del amor se sabe que únicamente es sensible de ser vivenciado y experimentado hasta convertirse uno en él. Busca y escoge un camino de vida que te haga un mejor ser humano. Que sea tu norte.
El amor, un norte
El amor es todo y en él nos encontramos. Si somos sensibles, lo podemos vivir y disfrutar completamente. Si no lo reconocemos en lo elemental, podemos sufrir y sentir mucho dolor, creyendo que no existe.
El amor es todo y en él nos encontramos. Si somos sensibles, lo podemos vivir y disfrutar completamente. Si no lo reconocemos en lo elemental, podemos sufrir y sentir mucho dolor, creyendo que no existe.
El Espectador
16 de mayo de 2008 - 08:00 p. m.
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