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¿Cómo es Ceilán, la población en la que comenzó su historia?
Es un corregimiento de Bugalagrande, Valle del Cauca, y estoy muy orgulloso de él, porque crecí en un hogar campesino. Éramos tres hijos y mi mamá, porque a mi papá nunca lo conocimos. Por esos tiempos vivimos una pobreza muy brava, y lo digo con mucha gratitud porque tuve que rebuscarme el dinero de las formas más humildes, siempre fui una persona correcta y honrada, eso me lo enseñó mi madre. A los 17 años me fui para Quindío y empecé a trabajar en varias cosas, entre esas la música. Primero fui músico que cantante.
¿Cómo comenzó en el mundo de la música?
Empecé a dar serenatas en cementerios y fiestas, luego fui trovador, y así fui creciendo poco a poco. Un día un señor al que estimo mucho, que se llama Evelio Gil, me preguntó que por qué no grababa un disco, y la idea me quedó sonando. Había un sello discográfico en Quindío que se llamaba Disco mundo, y hablé con el dueño para mirar cuánto valía grabar, me costó sesenta mil pesos y se llamaba Los politiqueros y la novia postiza.
¿Por qué empezaron a llamarlo El Charrito Negro?
Ese nombre me lo puso el director de una emisora, porque en ese entonces siempre me presentaba de negro y cantaba rancheras. En ese momento el apodo me dio muy igual, nunca me imaginé que iba a tener el significado que tiene ahora. Primero iba a ser El Charro Negro, pero luego vimos que el Charrito tenía mucha acogida entre los niños, así que lo dejé así.
¿Por qué admiraba tanto a Antonio Aguilar?
En un tiempo empecé a conseguir películas de Javier Solís, Antonio Aguilar… Trabajaba recogiendo café y la plata me la gastaba yendo a cine, donde sonaban todas estas canciones en las películas me¬ xicanas. Desde ahí empecé a seguir su música y me volví fanático.
¿Su primer sencillo fue “Maldito dinero”?
No, recuerdo que cuando grabé 245, de ahí salió una canción que se llamó El guerrillero, que sonó mucho a nivel nacional, y luego comenzaron a salir grandes éxitos como Miedo a los años, No hay mal que dure cien años y En tu cumpleaños. También adapté canciones de varios artistas, por ejemplo, en el último disco que salió grabé Si me dejas no vale, un sencillo de Julio Iglesias, y quedó impresionante, me llena de alegría poder cantar canciones de otros géneros y que queden tan bien hechas.
¿Cómo hizo para empatar en reconocimiento y fama a Luis Alberto Posada y Darío Gómez, si ellos empezaron antes?
Fue duro, Darío Gómez comenzó en Los Legendarios y Luis Alberto como solista, un tiempo después Darío se volvió solista y ellos estaban en un mano a mano. En ese momento mandaban en el país, llenaban estadios, todo el mundo los quería escuchar… los quiero mucho, son mis colegas y ahora tengo una amistad muy linda con ellos, pero en ese tiempo eran muy egoístas, solo querían sonar ellos dos. Cuando saqué Quererte fue un error me pegué una trepada tremenda y no sé cómo logré meterme entre los dos, pero lo hice, y no fueron capaces de sacarme. Juntos fuimos la primera “tripleta del despecho”.
¿Por qué cree que “Quererte fue un error” tuvo tanto éxito?
En ese tiempo los jóvenes decían que la música popular era para los viejitos y los borrachos. Cuando salió Quererte fue un error se partió la música popular en dos. Recuerdo que me llamaban emisoras crossover, de rock incluso… esta canción pegó en la juventud. Desde esa época empezaron a salir artistas nuevos que revolucionaron el género popular, ahora a todo el mundo le gusta.
¿Usted la compuso?
No, fue un compositor caleño muy famoso que se llama Elci Ramírez, él me mandó la letra y nos reunimos… trabajamos en eso y al final el resultado nos encantó. En los conciertos me la piden varias veces, igual que Cuestión olvidada, y soy feliz complaciendo al público.
Una de sus canciones más recientes, “El triste final” no es necesariamente de despecho, es más bien una reflexión, ¿cómo surgió?
Más de un artista ha sacado canciones referentes al coronavirus, pero no la hice por eso, porque de ser así le hubiera puesto Pandemia, pero no, le puse así a la canción porque esta Semana Santa fue la primera en toda mi vida en la que no pude ir a una iglesia, soy muy religioso… y estar en la casa encerrado me dio mucha nostalgia... y me llegó a la mente esta canción. En un fragmento dice que en un futuro los niños van a jugar con el dinero, pero no va a haber qué comprar.