El caballete y el lienzo, en el trabajo de Parra y Fernández, se muestran tan tradicionales como se les conoce. En Trujillo, es tomado como una superficie de resina y metal que lo convierte en un bastidor y en el esqueleto de un escudo tridimensional.
La línea de expresión se presenta en planos que superponen a otros. En algunos casos, como el de Fernández, rígida y serial; en León, evidente en los diferentes planos que forman parte de sus lienzos —bastidores— y en Julio Parra, abstracta, expresiva y puesta de forma muy inteligente. Para esta exposición el trabajo de León Trujillo ha dado un giro al blanco y al color proyectado en la transparencia de la resina. Mientras que Julio Parra presenta pinturas negras y símbolos, y Francisco Fernández a través de la repetición y la superposición de líneas explora la reordenación de significados y realiza una bella estructura lineal y geométrica.
En Alonso Garcés Galería, hasta el 19 de julio. Informes: 337 58 27.