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El multifacético de la Patagonia

Este periodista argentino con alma de colombiano dice que “ese deseo de estar donde no estás” lo llevó a ser músico, incursionar en las tablas y ser publicista.

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El Espectador
22 de mayo de 2012 - 09:00 p. m.
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¿Por qué resolvió dirigir su brújula y anclarse en Colombia?

El llamado del Caribe, que me sembraron los libros de Emilio Salgari, podría ser la respuesta más sencilla y más certera. Y La Guajira, por otro libro: Cuatro años a bordo de mí mismo.

¿Qué imagen recuerda de Argentina con más nostalgia?

Un fuego de leños, un lugar de asados en San Antonio de Areco , alguien tocando guitarra y uno bebiendo lentamente el vino junto al fuego, hablando con los peones de la estancia sobre mujeres, caballos, cuchilleros.

¿Ha logrado mezclar el mate con el café colombiano?

No hay nada como la fusión, aunque, como en la cocina de algunos restaurantes, a veces se vuelve más “confusión” que fusión.

¿Mejor la sensualidad del tango que la alegría multicolor de la cumbia?

El tango es como el cuervo, que se instala en el árbol para mirar de lejos, con nostalgia. La cumbia es la guacamaya, que alborota el árbol. Cuál es mejor, depende del momento.

¿Por qué resolvió ser periodista?

Eso no se resuelve, eso está en uno, que decide si lo asume y lo trabaja. Yo quería observar cara a cara a cierta gente, meterme en los conflictos, verlos desde adentro. Hace un tiempo los medios eran de mayor calidad porque no se pedían títulos para ser periodista, como tampoco para ser publicista. Se exigía talento, y si uno estaba a la altura, todo lo demás sencillamente ocurría.

¿Cuál es la fórmula para hacer publicidad, periodismo y música?

Quizás tener la sensibilidad que te hereda una madre croata, la seriedad de un padre turinés, haber nacido allá donde el planeta se acaba, sentir nostalgias de Brasil, México, India, África y, como el título de un libro mío de viajes, tener permanentemente “Ese deseo de estar donde no estás”.

¿Lucho luchó por Bogotá?

Cuando trabajé con él la campaña presidencial y la de la Alcaldía, Lucho era un político intuitivo excepcional. Pero creo que le faltó la lucha que lo pusiera en sintonía con algo de él que era necesario para que respondiera como se esperaba.

¿Es mejor hacerle publicidad a un producto de salud que a una idea política?

Ambos temas son difíciles. Uno, por la responsabilidad que implica sobre la salud de quien lo compra; el otro, por la que implica para la salud de la sociedad.

¿Qué beca se ganó Beccassino?

La del atrevimiento, imagino. Porque de las que vienen en efectivo, nada. Me hubiera gustado disfrutar de aquello del mecenazgo, para dedicarme cada día sólo a lo mío, no a los encargos. En una época pensé colocar avisos en los diarios, ofreciéndome para ser adoptado, eso que uno pone sus gracias: escribe, hace música, tiene cierto talento para la cocina…

¿Qué le robó Colombia para que se quedara acá?

No sé si robos, pero me sacó gemidos, suspiros, piedras, como llamaba una amiga costeña a aquello. Y cuando me iba, siempre volvía extrañando eso. Por eso me he quedado.

Por El Espectador

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