Comenzó la edición número 21 del evento

El Pacífico y su manifestación armónica

En la Unidad Deportiva Alberto Galindo, Coliseo del Pueblo, en Cali, se realiza durante esta semana el Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez.

En el Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez, que se realiza en Cali, hay cuatro categorías: marimba, chirimía, violín caucano y libre. / Nelson Sierra

Petronio Álvarez (1914-1966) siempre viajó con el cupo completo. Mientras en una mano cargaba un estuche rústico con las herramientas para arreglar cualquier avería que pudiera tener su locomotora, en la otra portaba la guitarra para hacer más amenos los desplazamientos sobre las líneas paralelas del ferrocarril. Al ser el comandante del tren y el encargado de marcar el paso rumbo al horizonte, el único público que tenían sus interpretaciones era el viento, que durante varios años se llevó sus melodías sin sospechar que serían parte esencial del folclor de la región del Pacífico colombiano y que además registraban la idiosincrasia de una población afro que insistía en la conservación de su identidad.

Bambucos, merengues, huapangos, sones, abozaos y jugas fueron los ejes transversales en la vida musical del compositor nacido en la Isla Cascajal (Valle del Cauca). Sin embargo, sus piezas a ritmo de currulao marcaron la pauta, y por eso durante la década del 90 se creó un Festival de Música del Pacífico al que se le otorgó el nombre de Petronio Álvarez, una competencia anual que incluye modalidades tradicionales, como la chirimía, la marimba y el violín caucano. A pesar de la importancia que hoy tiene el autor en poblaciones del Valle, del Cauca, de Chocó y de Nariño, buena parte de su música está inédita y pocos artistas se atreven a interpretarla debido al susto de ser inferiores al compromiso con lo que consideran más que un legado.

En todos los años de experiencia del Festival Petronio Álvarez, que esta semana llega a su edición número 21, nadie ha asistido obligado. El cupo siempre ha sido completo y la consigna máxima es el disfrute de la música en su esencia. Primero fue en el teatro al aire libre de Los Cristales, después en la plaza de toros de Cañaveralejo, más adelante en el estadio Pascual Guerrero, luego en la Unidad Deportiva Panamericana y finalmente en la Unidad Deportiva Alberto Galindo, Coliseo del Pueblo. En todas estas plazas reina la convivencia pacífica, se destaca el clima agradable, se multiplica el esmero de los grupos en tarima y sobresalen los estilos sin academia que se transforman en obras maestras a la hora de hablar de transmisión de emociones.

El Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez es, sin duda, una fiesta colectiva en la que el baile es grupal y al mismo tiempo personal, porque cada quien vive el concierto a su manera. Son miles de voces las que se funden en una sola para entonar coros sencillos, en los que se corrobora que el Pacífico no solamente tiene influencia en los departamentos del Valle, Cauca y Nariño, sino que cobija todo el territorio nacional y, además, tiene una presencia importante en el público de naciones como Ecuador, Venezuela y Cuba.

En el evento no hay espacio para las dudas ni las cavilaciones. En este encuentro cultural, que se realiza en Cali desde 1997, simplemente se viven las manifestaciones folclóricas sin la predominancia de ningún color. Aquí todos conviven en armonía. Se mezclan y el resultado se vuelve una amalgama al alcance de todo aquel que decida sumarse a un evento que se disfruta con todos los sentidos alerta.

Pero, más que un concurso musical en el que se destacan cuatro categorías principales (marimba, chirimía, violín caucano y libre), este certamen anual es un proceso cultural que tiene en cuenta aspectos tan relevantes como el patrimonio, las tradiciones orales, los instrumentos autóctonos y las formas de comunicación de los departamentos de la región del Pacífico colombiano.

Tres canciones seguidas tienen los participantes para demostrarle al público sus capacidades. Terminan su interpretación y por regla del concurso se quedan estáticos, escuchando los aplausos de un público tan complaciente como bailador. Los licores de elaboración rústica se parecen a las letras de muchas de las agrupaciones que participan en el Petronio Álvarez. A nadie le interesa la métrica, ni mucho menos las partituras.

Las marimbas de chonta, los violines caucanos y los tambores no ponen obstáculos para fusionarse con instrumentos modernos como la guitarra, el bajo y la batería. La modalidad libre es un laboratorio permisivo en el que las mezclas muestran su poderío y hacen evidente el encuentro entre la tradición y la modernidad. Todo lo que tenga que ver con el sonido, el goce y la voluntad se vale en el Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez, un evento organizado por la Secretaría de Cultura y Turismo de Santiago de Cali y que durante esta semana va a sonar por todos los rincones de la capital del Valle del Cauca.

 

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