Como periodista, ¿qué significó servir como testigo en el juicio contra Alberto Fujimori?
Decepcioné a muchos que esperaban que dijera que mis investigaciones demostraban que Fujimori ordenó matar. Tuve que decir que demostraron que hubo asesinatos y cómo se hicieron, pero no quiénes configuraban la cadena de mando. Me hubiera gustado descubrirlo, pero no fue así. El tribunal determinó que Fujimori fue el autor mediato.
¿Creyó que el caso Fujimori terminaría en los tribunales?
Estaba seguro de que una vez cayera sería juzgado, pero como huyó y se guareció en Japón durante varios años... nunca pensé que iría a Chile, de donde lo extraditaron.
¿Por qué llamó a su libro sobre Sendero Luminoso, ‘Muerte en el Pentagonito’?
Por los asesinatos que se cometieron en el cuartel general del Ejército. En el Perú se lo conoce como Pentagonito.
En una frase: ¿quién fue Alberto Fujimori para el Perú?
El consorte civil de un matrimonio cívico-militar. Todo lo bueno que pudo hacer lo manchó con el autoritarismo y la corrupción que hubo en su gobierno.
¿Cómo describe el gobierno de Alejandro Toledo?
Un piloto automático. No hizo la reforma del Estado.
El de Alan García.
Piloto automático II. Tampoco la hizo.
Y hasta el momento, el de Ollanta Humala.
Tiene una gran bandera, la de la inclusión social, que le ganó el apoyo de quienes no se sentían beneficiados con el crecimiento, es decir una mayoría de pobres. Lo veo muy enfocado en cumplir con este desafío. Ahora bien, él desea financiar la inclusión con la inversión minera, lo que le está generando problemas con parte de la gente que lo apoyó. Este año es decisivo.
¿Qué o quiénes amenazan la libertad de expresión en el Perú?
Ahora ni el Estado, ni el crimen organizado la amenazan gravemente. Humala, pese a su cercanía política con Correa, no lo ha imitado en su fobia contra la prensa independiente.
¿Cuántas veces el periodismo lo ha metido en problemas?
En cierto modo el periodismo consiste en buscarse problemas, en comprar pleitos ajenos. Por otra parte, en la investigación es frecuente que no haya fuentes a las que puedes identificar y citar, lo que hace que buena parte de tu trabajo no tenga sostén. A lo mejor estás trabajando sin andamios en un quinto piso. Pero, por suerte, creo haber corrido muchos riesgos.
¿Qué es el olfato periodístico?
De un lado, la capacidad de saber cuánto impacto va a tener una información. De otro lado, la capacidad de sospechar algo gordo detrás de datos aparentemente inocuos. En el fondo lo podría llamar intuición.
¿Con qué entrevista sueña?
Me gustaría hablar largamente con Abimael Guzmán, con Montesinos, con Fujimori. Más que entrevistarlos en un sentido formal, conversar, tratar de llegar a la verdad en algunos aspectos.
¿A quién invitaría a un café?
Al transgresor más cercano. Me atrae saber por qué hicieron cosas que el resto reprueba o castiga.
¿Qué temas colman la agenda periodística hoy en el Perú?
El último chisme y la última declaración. Esto puede ser tanto relevante como no tener la menor importancia.
¿Qué causas lo mueven?
Tener unas sociedades más abiertas y que los ciudadanos tengan mayores posibilidades de informarse. Diría que es mi único activismo, y por eso me gusta lo que hago en el IPYS. Por lo demás, me mueven las dudas, la curiosidad... nada que deba escribirse con letras góticas.
¿A qué le teme?
Al descrédito.
¿Qué soñó ser de niño?
Aviador. Es maravilloso volar uno mismo.
¿ Y con qué sueña ahora?
Quisiera terminar las historias que tengo en mente.
¿Por qué se volvió periodista?
Cuando empecé a estudiar la carrera ya estudiaba, en otra universidad, los primeros ciclos de Medicina. Quería hacer ambas cosas; me gustaban. Una locura, ¿no? Ya ves que no se pudo.