Cómo nació su trilogía ‘Pídeme lo que quieras’?
Mi editora me preguntó si quería escribir una novela erótica. Le dije que no sabía hacerlo y aunque en todas mis novelas siempre incluyo sexo, nunca había escrito una. Lo pensé y en un par de días le dije que iba a hacer una para ver qué tal le parecía. Así escribí el primer Pídeme lo que quieras, y como gustó mucho escribí el segundo, y mis lectoras pidieron una tercera parte.
¿Y a qué atribuye el éxito de la trilogía?
A que he puesto a los dos personajes en el mismo plano: tanto Eric Zimmerman como Judith Flores son sumisos o son dominantes. Pienso que todo el mundo tiene una parte a la que le gusta mirar, disfrutar y dar disfrute, entonces no podía poner a la mujer por debajo.
¿Qué características propias incluye en sus escritos?
El hecho de escribir una novela erótica no quiere decir que hagas todo lo que pones ahí. Lo que hay de mí es la fuerza que tiene la mujer y su carácter a la hora de intentar conseguir las cosas. El nivel erótico es todo fantasía, es todo lo que puedes imaginar de una mujer o un hombre.
¿Cuál fue su mayor reto al escribir libros eróticos?
Creer que era capaz de hacerlo, porque una vez empecé dejé volar la fantasía y busqué mucha información sobre el tema en internet.
¿Y en qué categoría de la novela se siente más a gusto?
Me siento cómoda escribiendo comedia romántica, porque es divertida. En ella también incluyo el sexo, porque pienso que en la vida en general, cuando dos personas se conocen y hay pasión o química, vas a querer tener relaciones con esa persona.
¿Cuál es su límite a la hora de escribir o hablar sobre sexo?
No me gusta fuerte. No es que practique orgías, como he escrito, pero tengo muy claro que el sexo con dolor no sería algo que me gustaría, entonces seguramente no llegaría al límite de escribir sobre sadomasoquismo.
Si trabajó como asesora jurídica, ¿cómo llegó a ser escritora?
Siempre me ha gustado escribir y vengo escribiendo desde hace 22 años, pero hace seis empecé a publicar. Empecé escribiendo novelas que una vez estaban terminadas se las daba a mi madre y mis tías. Ellas me motivaron a enviar mis textos a una editorial, y cuando me atreví a hacerlo me dijeron que no porque las mujeres que reflejaba en mis novelas tenían demasiado carácter, que rebajara eso y así tal vez. Yo decía que no porque considero que tengo carácter y personalidad, entonces no quería ser una sumisa para que me contrataran.
Entonces, ¿cómo logró que su primera publicación fuera la novela ‘Te lo dije’?
Me inscribí en un curso de novela romántica online para ver qué era lo que hacía mal, aparte de las mujeres con carácter. El examen final era mandar los primeros capítulos de una novela o una novela entera. Se la envié al profesor y al día siguiente me llamó y me dijo: “Soy un editor. Leí tu novela. ¿Quieres que te la publique?”. Acepté esa oportunidad, me la publicó y a raíz de eso seguí mandando mis novelas a otras editoriales, hasta que llegué a Planeta.
¿Cómo comenzó su grupo de ‘Las guerreras Maxwell’?
Empezó en un grupo de Facebook que creé con tres amigas y mi hija. Nos llamábamos las guerreras por el hecho de que somos mujeres fuertes de hoy en día. Ese grupo ha ido creciendo y actualmente en Facebook tengo 32.000 guerreras, que son las chicas que me siguen y apoyan.
Su novela romántica favorita.
El rescate, de Julie Garwood. La leí cuando tenía 12 o 13 años y me acuerdo que me enamoré del personaje: era un escocés y dije que algún día tenía que escribir una novela en donde creara uno para mí.
¿Cuál ha sido la obra que más le costó escribir?
Deseo concedido. Como era una novela ambientada en el siglo XIII, tuve que asesorarme un poco sobre la forma en la que hablaban, los castillos y la comida de la época. Además, la chica, Megan Philips, era un personaje fuerte para ese tiempo.
Al ser escritora de novelas románticas, ¿cómo define el amor?
Es lo único en este mundo que mueve barreras, fronteras y te hace cometer locuras.
Su principal inspiración.
La música. Escucho de todo un poco. Hay días en los que escucho Aerosmith, pero si estoy haciendo una escena romántica prefiero Luis Miguel o Luis Fonsi.