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Ellos son testimonio de la escena del hip-hop en Hispanoamérica. A través de sus rimas y su experiencia de vida es posible hacer un rápido diagnóstico de lo que sucede en las calles de siete países, por lo menos con los MC, uno de los cuatro pilares de esta cultura arraigada con fuerza.
Tenerlos reunidos en un mismo lugar sólo es posible en la Batalla de los Gallos de Red Bull, que elige a los mejores de Argentina, México, Panamá, Colombia, Chile, Perú y España, con el propósito de visibilizar su trabajo más allá de los circuitos locales.
Este año el lugar elegido fue Barcelona, España, en donde este grupo de artistas se dio cita en el Museo de Cataluña para “darse en la jeta” con rimas y flow, con todo el colorido, la agresividad y la espontaneidad de esta disciplina. Una torre de Babel de la improvisación que se nutre de la sabiduría popular para doblegar al contrincante en duelos de cinco minutos, con rimas y juegos de palabras en un espacio que evoca un ring de boxeo.
Al momento de improvisar, los MC se juegan la vida, y los jurados le dan más valor al manejo de las métricas, la originalidad, la espontaneidad y la actitud que a lo melódico de las voces. Aquí la esencia es otra, pero sus rimas también conmueven en el escenario. No en vano el lema de la Batalla de los Gallos es “Muchos hablan, pocos riman, sólo los mejores improvisan”.
La mayoría viene desde abajo. Ese es el caso de Carlitos, el campeón de Perú, quien tuvo que irse de la casa a los 16 años, luego de terminar el colegio, para luchar por sus sueños, ya que no apoyaban su decisión de vivir de la música. “En la calle, sin un lugar fijo, empecé a rapear en los micros para sobrevivir y fue ahí, aunque no me gustan mucho las batallas, que me empezaron a decir que tenía madera de MC”.
Así como él, muchos que viven del hip-hop se nutren del poder de la calle y con tenacidad han construido una escena que ya empieza a dar sus frutos.
“En este momento, la escena hip-hop en Argentina está muy cercana al apogeo. Una buena parte de la sociedad, que antes no lo escuchaba, se está dando cuenta de que ser hiphopero no es cualquier cosa: es arte, un estilo único de decir las cosas, y requiere mucho esfuerzo. Venimos todos desde abajo luchando y, quién lo diría, llenamos un estadio en Malvinas el año pasado. Estamos listos para llenar muchos más”, dice Sony, el campeón de Argentina.
En Colombia, por el contrario, Bigkilla piensa que si bien la escena del hip-hop se mueve, no lo hace como debería: “Es bueno que haya eventos grandes, como Altavoz en Medellín o Hip-Hop al Parque en Bogotá, pero son sólo dos veces al año. Necesitamos más iniciativas, y para lograrlo hay que culturizar a los propios raperos a invertir, porque los eventos tienen que ser rentables”.
Pero estas dualidades no sólo se dan en este lado del planeta. En España, Endika Gutiérrez, conocido como Invert, ganador de esta edición de la Batalla de los Gallos, admite que hay una gran cantidad de talentos que están dando cátedra de buen hip-hop, pero como negocio no pasa por su mejor momento: “Por motivos económicos, hoy se están suspendiendo muchos eventos, pero estamos muy fuertes, subiendo el nivel notablemente. Existe toda una generación que está produciendo trabajos serios, como Nach, Mucho Muchacho y Tote King”.
En México, Aczino, uno de los grandes exponentes del género, está de acuerdo con que hay mucho talento, así lo comercial sea todo un reto: “El futuro es lo independiente, porque las disqueras te dejan parado, no te ponen a tocar y quieren quedarse con el 50%. Siempre que hay dinero de por medio, todo cambia. Uno quisiera hacer todo por amor al arte, pero no es posible”. El artista agrega que, para su fortuna, el underground ya no lo es tanto en su país y raperos como él o Gera están llenando sus espectáculos.
Lo cierto es que con o sin una escena estable, cada uno de los participantes de esta Batalla de Gallos tiene una apuesta musical en su país de origen. Ya lo decía MCiclopedia, uno de los jurados del evento: “Algunos han ganado fama, pero sólo los que pueden transformar su habilidad en estas batallas en un trabajo musical profesional y darle buenas letras al público logran triunfar”.
En eso trabajan todos. Por eso Kaiser, el MC chileno, saca pecho innovando con pistas de jazz en su nuevo disco Cambio repentino. Como él, Invert, el español, alista Abran paso, su séptimo registro. Por su parte, Sony, el rapero gaucho, que se hizo popular en su país por su participación en el reality La Voz, busca sacar dos discos, uno de R&B y otro de rap noventero. “Quiero decir la verdad de frente, con crudeza y pistas fluidas. Soy diferente porque además de rimar canto y tengo mucha hambre de victoria, muchos motivos para luchar y nada que perder, porque en mi país me aman, es algo que me gané con los años”.
“Vivo por el rap y no del rap”, dice Invert. Una frase contundente que resume la problemática de gran parte de los mejores exponentes del rap Iberoamericano, pero que también define el amor y la entrega por un arte que desde hace mucho rato no tiene fronteras. “Que esta batalla no sirva para dividir, sino para que se enteren de que podemos compartir una misma fiesta de gran diversidad”, agrega Aczino, y sus palabras definen el proyecto musical en el que se embarcaron estos jóvenes al aceptar luchar en la Batalla de Gallos.
lmayolo@shock.com.co
@mayolito