Confiesa que cuando terminó el filme, se sintió como la víctima de un choque automovilístico que no tiene heridas. Kate asegura que lo más difícil de interpretar a Hanna Schmitz fue mantener sus propios instintos sobre ella.
El silencio del Kodak Theatre se palpaba hasta en la calle. La alfombra roja había quedado vacía y la mayoría de los fotógrafos ya se habían mudado un piso más arriba, para fotografiar a los ganadores. Y adentro de la sala, la gran noche seguía su curso con un nuevo sistema donde cinco grandes ganadoras del Oscar, anunciaban las cinco nominaciones del año. Shirley McLaine presentó primero a Anne Hathaway remarcando “tu primera nominación, aunque seguramente habrá muchas más”. Marion Cotillard siguió con la nominación de Kate Winslet por el rol de la alemana Hanna Schmitz en The Reader, destacando la inspiración para otras actrices como ella. Halle Berry, con toda su belleza, identificó su propio Oscar con la nominación de Melissa Leo y una genial Sophia Loren presentó la nominación de otra genial Meryl Streep, mientras Nicole Kidman terminaba la presentación de una ‘inolvidable’ nominación para Angelina Jolie. Cinco nominaciones y un solo Oscar para premiar a la Mejor Actriz: Kate Winslet.
¿Sabía que iba a ganar?
Estaba demasiado acostumbrada a perder. No se supone que tengas que ganar.
Hace poco, usted misma había comentado que antes ya había practicado la cara que pone cuando no dicen tu nombre en las ceremonias del Oscar. ¿Practicó esa reacción también para esta ocasión?
No tienes idea lo bien que practiqué esa cara. Y era una buena reacción. La practiqué mucho, sí. Me volví muy buena practicándola.
¿Y la selección del perfecto vestido para la gran noche, también llevó su tiempo?
(Sonríe). Perdón, pero las preguntas de moda siempre me hacen reír. El vestido es un modelo de Yves Sant Laurent y el color se llama gris metal. Me gustó mucho, me pareció muy elegante y creí que le iba a gustar a mi madre. Por eso lo elegí.
Una tormenta de aplausos estalló al instante que abrieron el sobre con el nombre de Kate Winslet. Y arriba del escenario, con la buena compañía del Oscar, Kate Winslet confesó que había ensayado ese mismo momento “probablemente tenía ocho años y me miraba al espejo, aunque este Oscar había sido una botella de champú. Pero ya no lo es”.
¿Así como soñó con ganar el Oscar desde los ocho años, alguna vez tuvo pesadillas de no poder ganar nunca el Oscar?
Es un sueño y un sueño es un sueño. Para mí, el Oscar era una fantasía que probablemente nunca iba a concretarse. Recién ahora me estoy dando cuenta de que gané uno.
¿Tal vez soñar sea el verdadero secreto del éxito?
Sí, supongo que hay algún secreto en creer en uno. Pero me siento como una insólita heroína, porque yo no era la niña privilegiada que pensaba que esto podía llegar a pasar.
¿Cómo se preparó para un personaje tan distinto como el de ‘The Reader’?
Apenas tuve dos meses y había muchísimo para hacer, con el dialecto y la preparación en general. Necesitaba saber quién era Hanna. No sabía por dónde empezar. Tuve que aprender sobre el holocausto, tuve que educarme mucho sobre el rol de un guardia nazi y yo sabía muy poco de eso. Cualquiera que ve las filmaciones o los documentales de los campos de concentración, no pueden olvidarlas. Yo todavía sigo traumatizada por mucho de lo que vi en el proceso de preparación. Pero el libro original, fue lo que más me benefició. Prácticamente lo memoricé.
¿Le preocupa que al querer tanto a su personaje, la gente muestre cierta simpatía por una mujer nazi?
No me preocupa. Yo no puedo ser responsable por las emociones que tiene el público cuando ve una película. Yo era consciente de que la audiencia podía tener un nivel de simpatía con Hannah y me parecía una emoción interesante para ellos si se sentían moralmente comprometidos con las consecuencias; pero no fue mi intención que la gente simpatizara con un guardia nazi de la SS.
¿Y usted, cómo quedó emocionalmente después de interpretar un personaje tan dramático como éste?
Terminamos el rodaje el 12 de julio y salí de esta experiencia como la víctima de un choque automovilístico que no tiene heridas externas. Estaba delgadísima, sentía que no podía hablar. De verdad, durante el tiempo que la interpreté estaba como en trance. Hay partes de la película que no las puedo mirar, como cuando él va al campo de concentración y se ven todas las camas. No vemos ninguna gota de sangre, pero el vacío y el poder de esas imágenes y los recuerdos son demasiado.
¿Lo más importante de la película ‘The Reader’ y el Oscar?
Lo absolutamente crucial es que no quisimos dar respuestas con la película, sólo quisimos plantear preguntas y dejar que la audiencia saliera a cuestionarlo todo.
En cierta forma, Kate Winslet también se había preparado para recibir el Oscar desde que nació muy lejos de Hollywood, en Inglaterra, el 5 de octubre de 1975. Ya había tenido sus influencias actorales, con dos padres como Roger John Winslet y Sally Ann Bridges que solían ser actores, a pesar de vivir de otros trabajos completamente diferentes. Hasta las tías Beth y Anna Winslet son actrices.
¿El Oscar significa que el rol de Hanna fue el más difícil?
Lo peor de interpretar a Hanna, honestamente, lo más duro más allá del dialecto o el paso de la edad, lo más difícil fue mantener mis propios instintos sobre quién era ella. Porque con algo así, con una historia de amor tan difícil como el escenario del Holocausto, tenía mis miedos, porque yo no siento que sea una película sobre el Holocausto y la gente además tiene sus propias opiniones sobre Hanna Schmitz y todos asumen que yo comparto la misma opinión.
¿Cuál es su opinión sobre Hanna Schmitz y el personaje que le dio el Oscar? ¿Cree que un oficial nazi se merece la cárcel, aunque haya cumplido su trabajo durante la guerra?
Obviamente, ella era nazi y tenía control de sus acciones. Pero esos son los pensamientos que tenía que dejar de lado, pensando que a lo mejor yo estaba equivocada. Al final del día, lo que vale es que la interpreté honestamente, con todas sus vulnerabilidades. Y la entendí. Ese es el trabajo más importante. Es algo que vengo aprendiendo cada vez más como actriz: la clave es comprender internamente a un personaje, con lo malo y lo bueno. No hay que perdonar, no hay que tenerle simpatía, sólo hay que entender por qué sucedió lo que sucedió con esta persona y por qué se comporta en la forma como se comporta. Es algo que pude hacer tanto con el rol de April, como con Hanna.
¿Le parece bien que una mujer de la edad de Hanna Schmitz tenga relaciones sexuales con un adolescente?
Yo pienso que Hanna creía que él tenía 17 años, es lo que él le hizo pensar, aunque tenía 15. Pero no creo que ella haya pensado en la edad. Es una mujer que por la falta de educación a lo mejor jamás haya tenido ninguna relación íntima de esa naturaleza. Por miedo a que la expongan, nunca dejó que nadie la conociera. Por toda la vergüenza que ella llevaba adentro, te diría que en cierta forma, ella terminó necesitándolo mucho más de lo que él la necesitaba a ella. Yo pienso que Hanna amaba genuinamente a este chico, este jovencito. Es lo que yo sentí, por eso no lo sentí como algo inapropiado, ni siquiera como algo incómodo o incorrecto.