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¿Qué presidencia aceptaría?
La de la asociación de amantes de las mariposas del altiplano cundiboyacense.
Su mayor premisa.
Que con niños felices se arregla todo lo demás.
¿Quién lo gobierna?
Los sueños.
¿Cuál es el colmo de un político?
Olvidar que la política es para servir y no para servirse.
Un modelo de ciudad que admira.
Las holandesas.
¿A quién le cantaría la tabla?
A los que no recogen el popó de sus perros.
Un recorrido para hacer a pie.
Por los cerros de Bogotá y sus barrios populares.
¿Y otro para hacer en bicicleta?
Por la alameda Porvenir en Soacha o el parque lineal del Juan Amarillo.
¿De qué color es su partido ideal?
El de la camiseta de la Selección Colombia en el Mundial de Suráfrica.
Su mayor logro.
Haber creado un modelo de ciudad.
Una persona indeseable.
Le ponemos mala energía a esta página con su nombre.
Una derrota...
¿Sólo una?
Una fórmula ideal.
La del ponqué de mi abuela.
¿Para qué sirve el poder?
Para crear.
¿Y uno para Uribe?
Ahora el desafío es aprender más civilizada y felizmente.
¿Qué le dice a la reelección?
Que escuchemos consejos objetivos, internacionales por ejemplo.
¿Cuál es su próxima carrera?
La carrera para vivir cada minuto que me queda.
¿En qué columna se apoya?
En la de mis principios.
Un personaje de la vida política colombiana que admira.
Jorge Gaitán Cortés, ex alcalde de Bogotá.
Lo más ingrato de ser político.
Para mí sólo ha sido grato haber participado en la construcción de mi país y mi ciudad.
¿Qué superpoder le gustaría tener?
Poder volar... pero en silencio.
Su ídolo de la niñez.
Mi padre.
Su chiste de cabecera.
Uno relacionado con no decir: "Me importa un..." sino: "Me parece maravilloso".
La expresión que más usa.
"Allí se podría hacer tal cosa".
¿Qué le saca la piedra?
Los avivatos y los matones, los que se cuelan, los que usan escoltas para violar las normas de tráfico, los que estacionan en las aceras...
Un compromiso.
Seguir soñando, trabajando y tratando de influir.
¿Qué lo pone triste?
Los niños tristes.
El día más feliz.
La Ciclovía Nocturna del 2000.
¿A qué se quiere dedicar cuandose jubile?
Espero no jubilarme y asesorar a muchas ciudades en Colombia y en el mundo.
¿Qué mañas tiene?
Olerme la mano.
De las manifestaciones artísticas,¿cuál le sale bien?
Ciertamente cantar no... pintar un poquito.
Un sueño por cumplir.
Pilotear una avioneta.
¿A quién le reza?
A Dios que me oye mucho.
Un amuleto.
Una figurita del dios indio Ganesha.
Una costumbre light.
Leer revistas para mujeres.
Su libro favorito.
Los hermanos Karamazov, El Premio, El Mediterráneo, de Braudel...
Una canción que le trae recuerdos.
No es más que un hasta luego, de cuando era scout.
Su mayor oso.
Todavía me da oso contarlo.
Una extravagancia.
Tener varias bicicletas.
Con quién le gustaría sentarse a conversar.
Con los grandes viajeros: desde Marco Polo hasta Jiménez de Quesada.
Un paraíso natural.
El río Cravo Sur y la reserva de Palmarito en Casanare.
Su mayor debilidad.
La mantecada con masato.
¿Qué es lo más liberal que tiene?
Las ideas.
¿Y lo más conservador?
Mis amigos.
Un recuerdo de la infancia.
Mi mamá jardineando.
¿Cuál es su país ideal?
La Colombia que uno pudiera recorrer tranquilo en bicicleta, a pie, en canoa, en moto...
¿Qué encontró en Oriente?
Que para el desarrollo la familia importa, la cultura importa, el orden y la disciplina importan.
Un consejo para Samuel Moreno.
Lo que es aplaudido no siempre es lo correcto.