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Esteban Cortazar, deja ver sus costuras

El diseñador colombiano y director creativo de la casa Ungaro cumplió 25 años el pasado 17 de mayo. El Espectador lo llamó  a París para hablar de celebraciones y de nuevas colecciones.

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Angélica Gallón Salazar
23 de mayo de 2009 - 06:32 a. m.
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No hubo una gran fiesta —en su posición de niño prodigio no hay muchas cosas más que se le puedan pedir a la vida—. No hizo falta rimbombancia, ni una noche loca de mano de alguna modelo famosa o diseñador descabellado. Sus padres no se encontraban en la ciudad, así que para celebrar sus 25 bastó con que llegaran a visitarlo diez de sus amigos más cercanos, esos que desde sus años en Miami y Nueva York lo acompañaron en la idea de convertirse en un gran diseñador. “Destapamos una botella de Gran Dame de Veuve Clicquot, porque ¡ya no sólo bebo Coca-Cola!”, asegura el diseñador colombiano Esteban Cortázar con gracia, haciendo un sutil guiño a las reseñas que salieron cuando en septiembre de 2002 fue invitado por la editora de la revista Vogue, Anna Wintour, a una cena en donde fue presentado ante los más grandes de la industria. Por esas fechas apenas alcanzaba los 18 y aún no le era permitido consumir alcohol.

Ahora tiene 25, que cumplió el pasado domingo 17 de mayo, y no sólo brinda con champaña por el cuarto de siglo vivido, sino porque ha empezado ya a preparar su cuarta colección con la casa francesa Emmanuel Ungaro para presentarla en octubre. “¿Que si me sorprende? ¡Claro que me sorprende el lugar a donde he llegado a tan temprana edad! Pero eso trae sus retos, no puedo montarme en ninguna nube, sé perfectamente que tengo que trabajar mucho más y siento que acaba una etapa de mi vida y ahora comienzo otra con todo lo que aprendí antes”, confiesa el creador colombiano desde su estudio ubicado en el número 2 de la avenida Montaigne de París, que describe como “iluminado, lleno de retazos y de libros”.

Desde el 5 de diciembre de 2007, cuando la casa francesa lo contrató para que trajera nuevos aires a sus enlodadas finanzas y algo de color a sus colecciones no muy bien recibidas en las tiendas, este estudio se ha convertido en su refugio, donde cada mañana Cortázar pinta en sus cuaderno un promedio de 10 dibujos que luego muestra a su equipo para que cada uno empiece a hacer ajustes y sugerencias. Al final de la temporada tendrá que entregar un promedio de 250 piezas. “Como director creativo de Ungaro tengo completo control sobre la colección”, explica el diseñador con una energía que sacude y con un encanto que, aunque aún huela a brisa marina cartagenera, empieza a tener ya el tono elegante y sobrio de alguien que se apropia de una ciudad como París. Quizás en consonancia con estas nuevas influencias citadinas, Cortázar ha decidido dejar atrás sus rulos rubios, esos por los que la periodista Pilar Castaño lo recuerda desde niño, y mantiene afeitada su cabeza.

“Estoy empezando mi colección para octubre y estoy terminando la colección pre primavera-verano, que mostraré en Nueva York en junio. No puedo dar detalles, pero la última que presenté de otoño-invierno 2009-2010, marcó una dirección muy enfocada y siento que encontré una senda apropiada para continuar”. La sensación que describe Cortázar, la tuvieron los cientos de asistentes a su pasarela de invierno, en donde el drapeado imperante, los vestidos estructurados, cortos y ajustados con colores contrastados, con lunares y muchos hilos metálicos, cautivaron las criticas y explotaron los aplausos. Sin embargo, en esta carrera de tejer los hilos de Ungaro no todo han sido buenos trapos.

Vuelos coloridos

Cuando se conoció el anuncio de que un jovencito de unos escasos 23 años se haría cargo de una de las casas más tradicionales de París, muchos consideraron esta una decisión acelerada, cuando no un nuevo capricho equivocado de Mr. Mounir Moufarrige, el presidente de la marca, que desde la retirada en 2004 de Emmanuel Ungaro, no encontró cómo darle un nuevo rumbo a la firma.


“Veo a todo el mundo un poco sorprendido por las noticias de Ungaro. Francamente, no me montaré de nuevo en ese viejo caballo. ¿Cuántos diseñadores han pasado por Ungaro? Esteban es un buen chico, es emprendedor y tiene algo de talento. Sin embargo, mucha gente que ha sido nombrada en Ungaro evidencia un mal criterio de selección”, sentenció la periodista Cathy Horyn en la sección Fashion & Style del periódico The New York Times. Ante las críticas, Esteban siempre se ha mantenido cauto: “Yo he estado lidiando con ese estilo de presión desde que tenía 16 años, cuando empecé a mostrar mis colecciones. Estoy acostumbrado a responderle a la industria, es parte de lo que hago, no es ni bueno ni malo, simplemente es parte de mi trabajo”, explica el creador bogotano con esa seguridad que sin duda conquistó a los directivos de Ungaro el día en Nueva York cuando le comentaron sus planes de llevárselo a París.

Cortázar presentó su primera colección para la firma francesa el 27 de febrero en el Carrousel du Louvre, una pasarela que resultó muy elogiada. “Encantador, fue el gran momento del niño prodigio”, dijo la temida crítica Susy Menkes, del International Herald Tribune. Sin embargo, los comentarios sobre su siguiente colección de primavera, enfocada en sus recuerdo de viajes y vacaciones por Cartagena, con sombreros panameños, telas de estampados coloridos y faldas ligeras, no fueron tan indulgentes. “Algunos de sus vestidos quizás se ven mejor en las mujeres latinoamericanas que en la europeas”.

Para el pequeño diseñador colombiano era cuestión de darle tiempo al tiempo: “Soy un amante del color, de los estampados, del movimiento, de lo que es femenino y sexy, y Ungaro tiene todos estos elementos, por eso me resulta tan natural inspirarme en esta casa”. De la mano de su creatividad y encanto, las cifras parecen marchar mejor para la casa. Además, Esteban ha cumplido su sueño de vestir a Kylie Minogue, quien recientemente lo visitó en su estudio, y ha conseguido una entrañable amistad con uno de los diseñadores más reconocidos de estos tiempos, Marc Jacobs, quien, confiesa, “se ha convertido en su nuevo mentor”. Pero sobre todo, a sus 25 por París el creador colombiano ha encontrado su visión y su voz, ha encontrado su estilo y eso en el mundo de la moda es como haber encontrado una catapulta al cielo.

Pliegues de un niño prodigio

Fue el divorcio de sus padres el que lo impulsó a irse a vivir a Miami, y teniendo  tan sólo 14 años recorrió las calles de South Beach para descubrir un mundo lleno de belleza, lujosas tiendas y moda del que nunca volvería a querer separarse. Heredó de su padre, el pintor Valentino Cortázar, el amor por el color y de su madre, la cantante Dominique Vaughan, la sensibilidad artística.

Quizás fueron los genes o quizás el empeño lo que llevaron a Esteban Cortázar a tener su primera pasarela a los 16 años y a lograr en 2004, cuando apenas cumplía los 20, un lugar en las competidas pasarelas del Fashion Week de New York.

Desde pequeño, Cindy Crawford, Madona y Paris Hilton sucumbieron a sus diseños y durante sus años de vida en la gran manzana estuvo convencido de que su futuro era crear una marca propia. Pero, la casa Ungaro se atravesó en 2007 para convertirlo en el director creativo más joven que jamás hubiera tenido.

Por Angélica Gallón Salazar

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