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“Estoy ante un gran desafío”

El Procurador ha entrado en un torbellino de difícil escape: las sindicaciones a sus hermanos medios por presuntos nexos con el paramilitarismo. Se distancia de ellos y de sus otros familiares involucrados; reafirma su decisión de no renunciar y, por el contrario, no descarta aún la posibilidad de buscar su segunda reelección.

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Cecilia Orozco Tascón / Especial para El Espectador
26 de abril de 2008 - 01:14 a. m.
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El Procurador Edgardo Maya Villazón es tan introvertido que nadie le ha pescado públicamente algún gesto de ira, tristeza o dolor. Aparece imperturbable ante las cámaras, pase lo que pase. Y en estos días sí que le han sucedido hechos preocupantes. Hace algo más de una semana El Nuevo Herald, de Miami, publicó presuntas evidencias, videos y testimonios de la vinculación de dos de sus hermanos medios, Ángel y Hernán Maya Daza, con el paramilitarismo del César.

La familia política del Procurador no ha salido mejor librada: el ex gobernador Hernando Molina Araújo, su hijastro; y el ex senador Álvaro Araújo Castro, su sobrino político, se encuentran detenidos mientras se les investiga también por supuestos pactos con los paramilitares. Finalmente su cuñado, Álvaro Araújo Noguera, huye de la justicia sindicado de dos delitos relacionados con el mismo fenómeno.

Dificilísimo escenario para quien es el máximo juez disciplinario de los empleados públicos del país y para quien tiene a su cargo la defensa de los derechos humanos, entre otros, de las víctimas de la despiadada persecución que desataron contra poblaciones enteras los grupos comandados en la Costa por Mancuso y Jorge 40, entre otros.

A Maya Villazón lo defiende de tan complicado panorama su reputación de hombre honrado y de funcionario decente. La gestión de la Procuraduría a su cargo ha sido bien calificada en términos generales aunque, de todas maneras,  ha tenido que soportar las críticas de quienes quisieran que fuera más ágil y firme en sus actuaciones, de un lado; y las feas alusiones a su nombre de la gente que no le perdona la apertura y cierre de ciertos procesos de importancia nacional, del otro lado.

En todo caso, admiradores y detractores de Maya Villazón han estado comentando la coyuntura tan delicada que enfrenta, y los movimientos que debería iniciar para salir del atolladero ¿Renunciará como lo tuvo que hacer su sobrina política María Consuelo Araújo?  ¿Se abstendrá de postularse a la segunda reelección? ¿Tendrá la entidad a su cargo la capacidad de sancionar a sus familiares, pero más que eso, de pedirle a la Fiscalía que los condene cuando haya pruebas suficientes?

El Procurador respondió a esos y a otros interrogantes sobre la confrontación cada vez más grave que aviva el Ejecutivo contra la rama judicial; sobre la especie de limbo jurídico que protege al asesor presidencial José Obdulio Gaviria; sobre Yidis Medina y su confesión; Como siempre, durante la entrevista Maya mantuvo la calma y no se molestó con las preguntas. Aprovechó sí,  para botar algo de fuego en lo que noté que decidió plantarse mientras espera el aluvión que se le viene de frente.

Cecilia Orozco.- El panorama actual es tremendo: el Congreso, con más de 63 parlamentarios involucrados en la parapolítica. El Ejecutivo, afectado porque la mayoría de los investigados son de su coalición. Y la rama judicial preocupada por los ataques en su contra. ¿La democracia está en peligro?

Procurador Edgardo Maya.- No comparto la visión de quienes dicen que la democracia está debilitándose. Por el contrario, lo que estamos presenciando es una demostración de fortaleza del Estado de Derecho por cuanto la rama judicial está en pleno ejercicio de sus funciones.

C.O.- Pero hay inquietud. ¿Qué piensa de los graves rumores, al parecer como retaliación, sobre sobornos a la Corte para elegir al Fiscal General?

E.M.- Esa es una falacia absolutamente perversa que se pone a rodar con el propósito proclive de hacerles daño a quienes están cumpliendo con sus deberes. Hay un sector compuesto por sicarios morales, fácilmente identificable, que no ha hecho sino atentar contra el Procurador y contra todos aquellos servidores públicos que descubrieron y combatieron uno de los grandes latrocinios que se hayan realizado en nuestro país. Y que ahora se viene lanza en ristre contra las instituciones que están develando el fenómeno de la parapolítica, o sea la Corte y la Fiscalía General.

C.O.- Precise nombres porque esa es una acusación delicada.

E.M.- Aquí sí hay que contestar como en el hermoso canto de Rafael Escalona titulado La Custodia de Badillo: “todavía no han dicho quién es el ratero pero todo el mundo sabe quiénes pueden ser”. Ahí tiene la respuesta a su pregunta.

C.O.- ¿Se trata de un “ratero honrado” o de varios no tan “honrados”?

E.M.- Estos francotiradores actúan a veces individualmente y otras, en bandas muy bien organizadas. Le reitero: todo el mundo sabe quiénes pueden ser.

C.O.- Según algunos testimonios, la propia Procuraduría estaría infiltrada por el paramilitarismo ¿Qué responde a esas afirmaciones?

E.M.-  Rechazo terminantemente la referencia que han hecho  sobre la Procuraduría. Por eso estoy plenamente de acuerdo con la orden que ha dado la Corte Suprema para que la Fiscalía investigue el caso y con fundamento en pruebas, establezca la veracidad de esas acusaciones, en mi opinión, temerarias.

C.O.- ¿Cuál salida propone usted para el país en estas circunstancias?

E.M.- Hay que realizar cambios estructurales en las instituciones que se encuentren afectadas por la parapolítica, y  en otras inoperantes. Habría que buscar un gran acuerdo que sea incluyente de todas las fuerzas, bajo la condición de que nada de lo propuesto sea para entorpecer la misión de la Corte, la Fiscalía y los jueces.

C.O.- Un gran acuerdo no es posible porque el gobierno solo convoca a sus aliados.

E.M.- Ése es un camino equivocado. Sea quien sea quien desempeñe el cargo, una vez que se posesiona el Presidente de la República,  es el mandatario de todos los colombianos y con mayor razón en un momento tan grave como el que vivimos. Es importante escuchar lo que uno no quiere que le digan. Y eso no lo hacen los aduladores de turno sino los contradictores.

C.O.- A propósito ¿Qué piensa  de casos como el del asesor presidencial José Obdulio Gaviria, que no tiene quién lo vigile por tener un contrato externo?

E.M.-  La Procuraduría está analizando seriamente la condición jurídica de este asesor, bajo la consideración de que


estamos ante las actuaciones de un funcionario público de hecho. En ese evento, resultaría disciplinable por el órgano de control que presido.

C.O.-Si las investigaciones sobre paramilitarismo y parapolítica ponen en duda más hondamente la institucionalidad del país ¿Deberían suspenderse?

E.M.- Tienen que seguir y llegar hasta las últimas consecuencias. La Procuraduría respalda las actuaciones de la Corte, de la Fiscalía y de los jueces, a pesar de que jurídicamente pueda discrepar en ciertas ocasiones de las decisiones que ellos toman, cuando tiene que cumplir con el deber de conceptuar como Ministerio público en cada uno de los procesos.

C.O.- ¿En cuáles casos de la parapolítica ha discrepado usted, por ejemplo?

E.M.- Como en el caso de las condenas de los parlamentarios Dieb Maloof y Jorge Luis Caballero, en las que el Ministerio público las apeló por considerar que eran inferiores a las que se debieron imponer. También en el juicio adelantado contra el representante Eric Morris, en el que se solicitó absolución, y la Corte decidió condenarlo. Pero hay una discrepancia de mayor profundidad: la Procuraduría considera que el fuero de los parlamentarios es irrenunciable y la Corte, en coherencia con su tradición, determinó lo contrario.

C.O- El Presidente dijo que las Cortes actúan con “solidaridad de cuerpo” y también que  los magistrados “deberían tener cuidado de estimular bandidos para que acusen gente honorable” ¿Qué opinión le merecen este par de observaciones?

E.M.- Respetar la independencia de los poderes es lo primero. Hay una opinión generalizada sobre el hecho de que esa controversia no es saludable y que puede traer consecuencias graves. No olvidemos que un soporte imprescindible de un Estado de Derecho es la justicia.

Problemas familiares

C.O.- Varios de sus familiares cercanos han sido involucrados en las investigaciones por nexos con el paramilitarismo ¿Afecta ese hecho su función como Procurador?

E.M.- En relación con la responsabilidad penal, hay absoluta claridad de que ésta es personal. Sobre eso no hay duda. Lo que sí puede ocurrir es que se presenten impedimentos cuando haya actuaciones que deba realizar directamente el Procurador General. En el caso del gobernador del César (Hernando Molina, hijastro) le planteé el impedimento al Congreso. Esta corporación la rechazó porque la ley tiene establecido que cuando exista impedimento del Procurador, el caso debe ser asumido por el viceprocurador; si esté también está impedido, lo reemplazan los procuradores delegados.

C.O.- Precisamente en el caso de su hijastro, sus críticos han insistido en que la Procuraduría no ha sido muy activa y en que sus funcionarios no actúan con total independencia por ser nominados por usted.

E.M.- Para evitar todas esas suspicacias di instrucciones terminantes en ese caso, de que los procuradores judiciales solamente intervinieran cumpliendo con su deber de notificarse de las decisiones. En consecuencia, la Fiscalía General actuará sin intervención del Ministerio público.

C.O.- ¿Se está cumpliendo esa instrucción?

E.M.- En el proceso que usted menciona se está cumpliendo a cabalidad. En los demás casos de familiares


sindicados, los procuradores judiciales hacen su intervención de acuerdo con las verdades procesales y en consonancia con los criterios jurídicos que cada uno tenga en forma autónoma. Por ejemplo, el procurador regional del César abrió investigación y suspendió del cargo al director del hospital de Valledupar (Ángel Maya Daza, hermano medio).

C.O.- ¿Por qué actúa la Procuraduría de manera diferente en el caso de su hijastro y en el  de su hermano medio?

E.M.- En el caso del gobernador fue una decisión que consideré necesaria, en especial para garantizar la transparencia y buen nombre del Ministerio público porque en cualquier sentido  que se conceptuara, la opinión no lo iba  a ver revestido de imparcialidad alguna debido a la cercanía familiar. Como el Senado rechazó el impedimento por el parentesco, resulta obvio no volver a insistir en esa solicitud. Por eso, en los demás casos se decidió que los funcionarios de la Procuraduría actuaran con la plenitud de su independencia. El impedimento es un concepto  tan subjetivo que aún persiste en mi conciencia y uno debe ser honesto con lo que siente en su interior, a pesar de las causas objetivas estipuladas en la ley.

C.O.- La revista Semana dijo hace unos días que el Procurador podría ser afectado por el “efecto Conchi”. Se refería a su sobrina política María Consuelo Araújo, quien tuvo que renunciar ¿Cree que usted también debería hacerlo?

E.M.- Cuando se inició el proceso de la parapolítica en noviembre de 2006, y estaban empezando a vincular a personas con quienes tenía nexos de afinidad, analicé serenamente la realidad que se me presentaba como Procurador. En ese momento resolví que, siendo una prueba de fuego para mi gestión y particularmente para Edgardo Maya como ser humano, y como profesional del Derecho, debía  primar el deber y el ejercicio de las atribuciones que tenía como jefe del Ministerio público, por encima de cualquier otra consideración. Hoy puedo decir que jamás se ha cruzado por mi mente posibilidad alguna de renunciar. Soy conciente de que estoy ante un gran desafío, lo acepté y le voy a cumplir a cabalidad a la sociedad colombiana, cuésteme lo que me cueste.

C.O.- Pero ¿Qué opina de la similitud entre lo que enfrenta usted y lo que sucedió con la ex canciller Araújo?

E.M.- Ella expuso sus motivos cuando renunció. Los motivos que yo tengo, son para no considerar esa posibilidad.

C.O.- ¿Qué tendría que ocurrir para que usted pensara en la renuncia?

E.M.-  Le repito que no se ha cruzado esa posibilidad por mi mente.

C.O.- ¿Está dispuesto a someterse a cualquier investigación penal que sea necesaria?

E.M.- Usted sabe muy bien que yo no tengo fuero especial. Como cualquier ciudadano, soy investigado por la Fiscalía. De hecho, en varias ocasiones, producto de anónimos infames y a solicitud mía, éstas se han realizado y las decisiones han sido las de archivar las diligencias. Estoy dispuesto a ello cuantas veces el señor Fiscal así lo considere. El que nada debe, nada teme.

C.O.- Para cumplir lo que se propone en cuanto a sus familiares, se le presentarán dos problemas: uno, que va a tener que actuar  contra ellos cuando existan pruebas. Dos, que aunque sus actuaciones tengan justificación, va a haber mucha suspicacia.

E.M.-  Uno no puede estar pendiente del qué dirán. He impartido instrucciones claras y contundentes: donde haya que


solicitar condena, que así se haga. Y donde haya que solicitar absolución, que se proceda a hacerlo de acuerdo con las verdades procesales.

C.O.- Si lo cumple ¿Está conciente del lío familiar que enfrentará?

E.M.- De hecho ya existen distanciamientos. Tomé una determinación y no la voy a modificar bajo ninguna circunstancia. De ahí mi respaldo inequívoco a la Corte, a la Fiscalía, a los jueces y a los conceptos que emitan los procuradores judiciales en cada uno de los procesos de la parapolítica.

C.O.- En beneficio de la transparencia ¿Se publicarán las razones jurídicas que soportarán los conceptos de los procuradores en esos casos?

E.M.- Están y estarán siempre a disposición de quien quiera conocerlos, como permanentemente lo hemos hecho.

C.O.- ¿Y si públicamente se agita la idea de que el Procurador General no tiene autoridad moral para sancionar a otros funcionarios debido a los problemas de sus familiares?

E.M.-Jurídicamente tengo claridad absoluta sobre cómo debo actuar de acuerdo con la Constitución y la ley. La ética y la moral no tienen nada que ver con las consideraciones jurídicas. Ese es un asunto de conciencia. Y como tengo mi conciencia absolutamente tranquila, anclada en mis actuaciones durante estos siete años de vida pública y privada, no voy a  aceptar cuestionamientos de los corrillos de malquerientes que me he ganado por las decisiones que he tenido que tomar como Procurador.

Segunda reelección

C.O.- Ciertos analistas creen que con todo lo que está pasando, se afecta su intención de buscar una tercera elección para la Procuraduría ¿Va a desistir de esa idea?

E.M.- A nadie en público ni en privado le he manifestado mi intención de aspirar o no a una futura reelección.  Mi propósito es seguir y terminar este periodo siendo un Procurador que ha actuado con autonomía e independencia, y que no ha sido ni gobiernista ni antigobiernista, como está demostrado. He dirigido una Procuraduría sin dueños y sin permitir que se convierta en feudo político de nadie. Tenemos mucho qué mostrar y estoy dispuesto a aceptar el debate donde, como y cuando lo quieran plantear, sobre las decisiones que hemos tomado y sobre todo lo que quieran cuestionarme.

C.O.- Pero ¿Aspira o no aspira a la reelección?

E.M.- En primer lugar le quiero recordar que la única reelección que no está prohibida por la Constitución es la del Procurador. En segundo lugar, nadie puede decir, le repito, que de manera pública o privada yo haya manifestado que aspire o no aspire a la reelección.

C.O.- Con todo respeto, usted está como el Presidente Uribe: no dice ni que sí, ni que no.

E.M.-  Es muy temprano para tomar esa determinación. La elección del nuevo Procurador se hará en diciembre y no quiero afectar ahora con ese tema, las actividades de la Procuraduría. Si digo que sí, me caerán tirios y troyanos. Si digo que no, comenzará a desvanecerse el compromiso y la eficacia y eficiencia de la entidad. No me desvela ni lo uno ni lo otro.

C.O.- Si no está aspirando ¿Por qué senadores amigos suyos andan diciéndoles a los aspirantes a estar en las ternas que los apoyarían, si usted no es candidato?

E.M.- Eso sí hay que preguntárselo a ellos. Sus razones tendrán.

C.O.- Finalmente y hablando de reelección presidencial, Yidis Medina confesó en cámara que cambió su voto por oferta de puestos. ¿Por qué la Procuraduría le cerró la investigación y qué va a hacer ahora?

E.M.-Todos los declarantes en la investigación disciplinaria adelantada por la Procuraduría en su momento, incluidos los ex representantes Yidis Medina y Teodolindo Avendaño, manifestaron bajo la gravedad del juramento que jamás habían recibido ni solicitado ofertas o presiones por el voto a favor de la reelección presidencial. Ante los nuevos hechos que han sido divulgados en una entrevista a El Espectador y en declaraciones al periodista Daniel Coronell, uno de los quejosos, el senador Camilo Sánchez, nos ha solicitado que se reabra la investigación que había sido archivada. La Procuraduría lo hará de manera inmediata.

 

Por Cecilia Orozco Tascón / Especial para El Espectador

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