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10 Mar 2021 - 2:00 a. m.

“Geometrías íntimas”: cuando el cuerpo ya no es el enemigo

Quince personas con el síndrome de Morquio y acondroplasia exponen, por medio del autorretrato y el ensayo, su mirada frente al cuerpo, la diferencia y la identidad.
Fotografía de Liz Sandoval Hernández, quien se graduó de un técnico en cocina y actualmente estudia derecho.
Fotografía de Liz Sandoval Hernández, quien se graduó de un técnico en cocina y actualmente estudia derecho.
Foto: Archivo Particular

Liz Sandoval tiene 21 años y casi nunca ha estado satisfecha con su cuerpo. Ella sufre de acondroplasia, es decir, es una persona de talla baja, así que la inconformidad por su apariencia física la perturbó tanto, que vetó al espejo e intentó quitarse la vida.

Sin embargo, esta joven presenta fotografías suyas en la exposición Geometrías íntimas, que tiene como objetivo visibilizar lo que se sale de la norma con el fin de entender, respetar y aceptar la diferencia.

La muestra virtual fotográfica es el resultado del diplomado de “Autorretrato y narrativa fotográfica”, dirigido a personas con diagnósticos de síndrome de Morquio y acondroplasia, que realizó a finales del año la Universidad Icesi a través de su Centro de Investigaciones en Anomalías Congénitas y Enfermedades Raras (Ciacer).

Sandoval, junto a 14 compañeros, tomó el curso que le enseñó a redactar un ensayo y a tomar y editar fotografías. Su principal objetivo era aprender estos oficios y, de paso, despejar la mente porque atravesaba por un episodio de depresión. Pero el resultado superó las expectativas, ya que se convirtió en una terapia familiar.

“La fotografía me ayudó para darme cuenta de que existen soluciones y que no estoy sola, que cuento con el apoyo de mi familia”, dice.

En su ensayo, ¿Cómo sortear los días difíciles?, esta joven explica que la depresión apareció en la adolescencia, cuando pensaba que era un “estorbo para todos y que a nadie hacía feliz”.

Tampoco era feliz con ella misma. No aceptaba su boca, su estatura, su figura. “Mirarme me resultaba imposible e insoportable. Verme y reconocerme era duro, me costaba aceptar que era pequeña, que no conté con la suerte de tener, como los demás, una talla promedio”, explica.

Carolina Navia, coordinadora académica del diplomado, argumenta que el objetivo era brindar una herramienta para explorar la propia voz por medio del autorretrato.

Recuerda que, como sucede con la mayoría de las minorías, esta comunidad no está debidamente representada. Por eso, para ella es importante que existan imágenes producidas por ellos mismos, porque las que hay han sido tomadas por hombres blancos y heterosexuales.

“No hay muchas imágenes producidas por quienes tienen síndrome de Morquio o acondroplasia, no sabemos qué tanto material hay sobre ellos, así que es muy importante que sean ellos mismos los que se representen”, sostiene.

Navia recuerda que no es una cosa menor la no representación o el tipo de representación que hay de las personas de talla baja, que generalmente son presentados en el cine o la televisión como el payaso.

Aclara, sin embargo, que el diplomado no fue de autoayuda, sino que la forma como los seres humanos son presentados marca el sentido de la existencia, y no hay que olvidar que la fotografía es una experiencia artística para pensar y entender la identidad.

“En las clases se enseñó la importancia de la mirada propia porque, al ser dueños de nuestra propia imagen, podemos narrar nuestro punto de vista. Cuando la gente se reconoce dueña de su propia imagen hay todo un proceso de pensamiento, de aceptación, de orgullo o de denuncia, porque es una voz que se levanta”, recalca la coordinadora académica.

Cuando Liz Sandoval ve la exposición virtual (en Icesi.edu.co), reconoce que la relación con su cuerpo ha cambiado y el espejo ya no es el enemigo.

Ha entendido, también, que la sociedad no está preparada para reconocer la diversidad; ella lo siente cada vez que sale a la calle y siente las miradas encima.

“Sé que cuando uno sale a la calle y se encuentra con una persona que tiene una condición distinta genera asombro o curiosidad. Pero a veces la ignorancia se refleja en malos comentarios que hieren”, dice.

Al respecto, Carolina Navia espera que Geometrías íntimas aporte en la discusión, porque solo sabiendo qué molesta o alegra a una persona y cuáles son las necesidades de una minoría se puede entender el contexto de la vida.

“La importancia de que las propias comunidades se presenten radica en que es la forma de ser visibilizados, ellos mismos proponen la mirada que permite entender un universo valioso e interesante”, sustenta.

Para ella, el paso siguiente es que cada comunidad sea la creadora de su propia imagen, porque el mundo deber ser narrado desde la diversidad con el objetivo de erradicar los estereotipos hegemónicos.

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