Habla sobre cine, política y paternidad

George Clooney: “Hay una nube oscura sobre mi país hoy”

El actor estadounidense, que tuvo mellizos hace poco, estrenó en los festivales de Venecia y Toronto la película “Suburbicon”, con la que quiere consagrarse como director.

George Clooney dice que lo más difícil de “Suburbicon” fue filmar en Fullerton, California. / Cortesía

Aunque muchas de sus fans lamenten que George Clooney haya filmado una película sin aparecer en la pantalla, al menos podemos darles el gusto de transmitirles sus propias palabras, en su rol como director, después del estreno mundial de Suburbicon en los festivales de Venecia y Toronto, sin evitar el tema de otro estreno: como padre, al ser la primera vez que habla públicamente desde que tuvo a los mellizos Alexander y Ella, con su esposa Amal. (Ver George Clooney: "ahora mi trabajo es cambiar pañales").

¿La paternidad lo ha cambiado en algo?

Me hizo más viejo (risas).

Matt Damon solía bromear que lo veía en problemas con sólo imaginárselo como un padre de mellizos…

Ahora que tengo hijos, necesito los consejos de Matt, pero tiene razón (risas). Soy tremendo, pero mi esposa es una atleta olímpica dándoles de mamar a los dos al mismo tiempo, como loca. Pero... soy muy bueno para cambiar pañales.

Última pregunta sobre este tema: ¿hay alguna razón en particular por la cual eligieron los nombres de Ella y Alexander para los mellizos?

Sí, porque no queríamos elegir ningún nombre tonto.

¿Hay alguna protesta social detrás de la idea de dirigir una historia como “Suburbicon”?

Al principio escuchaba los discursos en la campaña de las elecciones sobre la idea de construir muros y culpar a las minorías. Y empecé a investigar por qué en otras épocas de la historia desafortunadamente caímos en temas parecidos. Encontré una historia que transcurría en Pensilvania cuando se me ocurrió filmar una película, hasta que me acordé de que los hermanos Coen habían escrito Suburbicon y pensé que sería perfecto ir por la dirección incorrecta, mientras hay quienes (como Donald Trump) hablan de hacer a Estados Unidos grande de nuevo.

¿Es cierto que antes de decidirse a dirigir “Suburbicon” le habían ofrecido interpretar uno de los personajes?

Sí, los hermanos Coen me habían ofrecido el personaje que tiene Oscar Isaac, allá por 1999. Pero la película nunca se hizo. Y antes de que me preguntes, ya no quise tener ese personaje en mi película cuando conseguí a Oscar Isaac.

¿Qué pasó en aquel entonces con la versión de los hermanos Coen? ¿Por qué nunca llegó al cine?

Es interesante, porque lo intentaron durante años. Creo que empezaron a escribir el guion a mediados de la década del 80. Y pasaron muchas cosas, pero creo que ya habían hecho películas parecidas con ese tono y con el paso del tiempo filmaron Fargo y Burn After Reading, en las que tocaron los mismos temas, y ya no querían repetirse. El tercer acto ni siquiera existía, lo cambiaron y otros guionistas también se sumaron por un tiempo. Ya no era la misma película y por eso nunca la hicieron. Es extraño, pero ya sabes que a veces los guiones pueden quedar atrapados en un estudio, donde atan a otros productores, y cuando hacen los números quedan siete millones de dólares en contra de la película, que nunca se termina de hacer por tanta inversión, que te prohíbe hacer cierto tipo de cine.

En cierta forma, ¿la película muestra que Estados Unidos no estaba tan bien en la década del 50, como lo solía mostrar Hollywood?

Todos lo asumen de los 50 de Eisenhower, y por supuesto lo era... si eras hombre, heterosexual y blanco. Pero la otra parte de la sociedad probablemente no era tan grandiosa. Es divertido levantar la cortina y mostrar por debajo de las venas a este país. Me pareció una forma divertida de explorar ciertos temas, problemas que todavía tratamos de repetir.

En su caso, ¿creció en los suburbios, tal y como sugiere la película?

Yo no crecí en los suburbios. Crecí en una pequeña ciudad de Kentucky que nada tiene que ver con los suburbios. Era la época en que parecía haber terminado el racismo y todos sentíamos que la trayectoria se dirigía hacia el lado correcto. Pero no. Se quedó. Y cuando ves películas de racismo siempre es como Mississippi Burning, con los sureños diciendo algo terrible. Y a los del norte les gusta decir que no son así. Pero hay que decir que son así: ellos tampoco están absueltos. Por eso me pareció tan importante el tema.

¿Cómo describiría la situación social que vive Estados Unidos en la actualidad?

Dependiendo de qué lado del mostrador estés, nunca antes vi tanto odio, y yo viví la época de Watergate. Hay una nube oscura sobre mi país hoy.

¿Esa nube negra incluye a los damnificados por los huracanes de Houston y Florida?

Es algo muy interesante de ver. Va a llevar tiempo la reconstrucción y todos vamos a tener que involucrarnos. Cuando preguntan cómo hacer un mundo mejor, tenemos que involucrarnos todos, porque Houston es como Siria, honestamente. La gente de Houston hoy son refugiados en algo que nada tiene que ver con ellos. Ellos no hicieron nada. Pero son víctimas, sin sus casas, y van a sufrir por un largo tiempo. Y así como pasa con los niños de Siria, vamos a tener que buscar la forma de involucrarnos. Ese es nuestro trabajo como ciudadanos del mundo. Yo crecí en los años 60 y 70, donde algo así era obligatorio, y espero que volvamos a eso.

¿Puede llegar a mejorar la situación?

Soy optimista. Creo en la juventud y creo que vamos a pasar por todas estas cosas, y espero que las instituciones del Gobierno funcionen. Lo vemos con la prensa, el Poder Legislativo y la justicia. Pero, claro, con nuestra película tampoco quisimos ser tan polémicos. Queríamos ser más graciosos.

¿Cuál diría usted que fue el momento más divertido para filmar?

Uno de los momentos más divertidos fue cuando uno de los escenógrafos trajo una bicicleta infantil y se me ocurrió dársela a Matt para que la usara. Y Matt se prendió en todo. Hace tiempo que somos buenos amigos y hay muy pocos actores en este mundo que son capaces de ser Jason Bourne y matar gente, para transformarse en un payaso que no puede hacer nada bien.

¿La parte más difícil de filmar?

La parte difícil fue filmar en un barrio racialmente variado, en Fullerton, California. Teníamos como 350 extras que tenían que gritar muchos insultos raciales y decir cosas terribles que están en contra de cualquier ser humano decente. Y tuve que decirles a todos que íbamos a hacer algo terrible, que se iba a sentir terrible. Y todos, hasta el equipo de filmación, nos sentimos enfermos cuando lo filmamos y lo escuchamos, porque es lo que realmente pasó. Eso fue lo más difícil.

¿Cómo encontró el balance entre el loco humor y la peor violencia?

No fue fácil. Tuvimos que cambiar algunas cosas en la edición. Los tiempos cambiaron durante el rodaje. Cuando Trump resultó elegido, cambió también la temperatura de la película en una forma muy extraña, porque el odio en el país creció todavía más. Hubo escenas muy graciosas, como una de Josh Brolin con un uniforme de béisbol hablándoles a chicos de nueve años, explicándoles lo que significa la palabra fuck. Era muy gracioso y terrible al mismo tiempo, y sentí que no era el tono correcto. Tuvimos un par de escenas así. Con los asesinos tuvimos que bajar el tono. Son cosas con las que a veces uno pierde o gana.

¿Elegir a Matt Damon para burlarse de este personaje fue una de sus famosas bromas pesadas?

¿Broma? Ah, no, no, yo hago bromas pesadas cuando estoy aburrido en el estudio. Cuando tengo que dirigir no tengo demasiado tiempo para hacer cosas terribles. Pero mira: tengo el beneficio de contar con tres actores maravillosos, y con sólo pedirles ayuda puedo planear dónde tengo que poner la cámara, cómo voy a editar, y puedo decidir el tono que quiero dar. Para eso se necesitan actores intuitivos, inteligentes, que puedan pasar la línea de llegada. Y si no veo que es posible, entonces llamo a Matt Damon.

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