1 Jun 2021 - 2:00 a. m.

Gerylee Polanco: “La igualdad de género es un derecho”

La directora de Killary CineLab, el primer laboratorio virtual de cine para mujeres en Colombia, habló sobre su investigación “La primera pero no la última”, un estudio de brechas de género para el sector cinematográfico.

El Espectador

El Espectador

¿Qué la motivó a hacer una investigación sobre brechas de género para el cine?

Las motivaciones de esta investigación llegaron desde diversos lugares y momentos. La primera tiene que ver con el proceso personal de asumirme como feminista; es decir, de desnaturalizar lo que está naturalizado: las desigualdades históricas que arrastramos las mujeres a causa del sistema patriarcal. La segunda, con haber conocido el trabajo de CIMA, una asociación de cineastas españolas que viene realizando, hace unos seis años, informes estadístico sobre la presencia de las mujeres en los estrenos de cine de ese país.

¿A qué cree que se debe este vacío de información en la industria del cine colombiano?

Es un síntoma de la falta de integración de la perspectiva de género en la administración pública. Porque, de lo contrario, los sistemas estadísticos ya estarían considerando algo tan simple, pero a la vez tan significativo, como parametrizar las cifras con la categoría de sexo. Además, a esto hay que sumarle que la falta de conciencia de la inequidad con las mujeres se convierte en una obstáculo para trasformar la manera como se estudian y analizan los diversos sectores.

¿Qué resultados arroja la investigación?

La investigación se ocupa de dos asuntos: estadísticas sobre la participación de las mujeres durante seis décadas en una muestra de 500 largometrajes y un mapeo de las cineastas pioneras en el cine nacional. Para el primer resultado: confirmamos lo que acontece en otros sectores de la vida sociopolítica: las mujeres tenemos menor presencia en cargos de toma de decisiones y, en este caso, roles creativos. Para lo segundo: encontramos que la aparición de las mujeres en el cine es lenta y tardía, porque solo en los últimos treinta años es cuando la participación aumenta considerablemente, aunque seguimos estando lejos del 50/50.

¿Podría darnos los datos precisos de las brechas de género?

Nuestra investigación indica que dos de los roles con menor participación de mujeres son el de dirección de fotografía, con el 6 %, y sonido, con el 10 %; los roles con mayor participación son la dirección de arte, con el 39 %, y la producción, con el 28 %. En el rol de guionistas las mujeres representan el 17 %. Y en el rol de dirección aún es mucha más baja la presencia, llegando tan solo al 13 %”.

¿Cuáles mujeres pioneras podría destacar?

Dentro de la cartografía de pioneras, realmente todas son importantes por el hecho de haber logrado ocupar determinado rol por primera vez. Sin embargo, es de destacar que las primeras fueron mujeres que estuvieron en el área de producción; es decir, como gestoras y administradoras de las películas. Es el caso de Lily Álvarez y Felisa Ochoa. En el rol de dirección surgieron mujeres dirigiendo películas, primero en género documental que en el de ficción. Este es el caso de Gabriela Samper y Marta Rodríguez entre las décadas de los años 60 y 70. Y, como dato curioso, el rol más tardío donde por primera vez hay una mujer liderando el cargo es el de dirección de fotografía, en 2008, con Adriana Bernal.

¿Cómo se puede promover la equidad de género y cerrar las brechas?

Existen una serie de normativas y marcos jurídicos globales que apuntan a mitigar la falta de igualdad entre los hombres y las mujeres. Empecemos por la Declaración de Beijing, hace 25 años, que fue un evento tan importante, que posicionó el tema de las mujeres desde la ONU. Pero está también en los Objetivos de Desarrollo (ODS), donde el número cinco es apuntar a la igualdad de género. Entonces, sí tenemos derroteros en la vida social y política, pero aún estamos muy lejos de llegar a la paridad, porque son siglos de desventaja.

¿Cuál es el mayor aporte de esta investigación?

El hecho de que ya esté circulando para nosotras es un gran paso, porque es dejar las evidencias de lo desigual que es el sector; es decir, cómo está conformado. Con las cifras no hay cómo negar la urgencia de emprender acciones para cerrar las brechas y, en consecuencia, entender las causas de la baja participación para contrarrestarlas. Así mismo, bajo la premisa de que lo que se nombra existe, reconocer que hay una serie de precursoras en el cine colombiano configura un mapa de referentes para inspirar a futuras cineastas.

¿Por qué es importante la igualdad de género?

Es importante porque es un derecho humano. Todos somos iguales, pero no hemos tenido las mismas oportunidades; históricamente, las mujeres hemos sido silenciadas y oprimidas. Muchas mujeres dieron la pelea por nosotras para estudiar, poder usar una falda, poder votar; pero, como he dicho, el atraso es de siglos y las desigualdades continúan.

La investigación se titula “La primera pero no la última”. ¿A qué se debe este nombre?

“La primera pero no la última” es una paráfrasis de Kamala Harris cuando fue elegida vicepresidenta de los Estados Unidos. Cuando yo la escuché sentí emoción, porque en las luchas del feminismo siempre hubo una mujer que por primera vez alzó su voz, y entonces, imaginé que detrás de ella, inspiradas por ese motor de lucha, vinieron muchas más hasta hoy y espero hasta el futuro. Por eso la investigación con este título habla de los hitos del pasado con la mirada puesta en el futuro, para que haya más mujeres en el cine. Por eso nuestra consiga en Killary CineLab es ¡más es más!

Comparte: