Está haciendo su debut en la televisión colombiana como protagonista de “La tusa”. ¿Cómo logró obtener el personaje de Javier Torres?
Fue complicado, porque en ocasiones anteriores había intentado audicionar para otras producciones, pero sólo logré un casting para un comercial de champú. Cuando me hablaron de la serie quedé flechado, porque estaba basada en la película argentina No sos vos, soy yo, una de mis favoritas, y finalmente todo se dio para quedarme con el papel, después de tantos ires y venires.
Además de actor se graduó de comunicador social en Venezuela, ¿en qué quedó la profesión?
Fui productor de un noticiero en una emisora que se llamaba Onda, Superestación del circuito de Unión Radio, y me tocó cubrir algunas manifestaciones. Algo contradictorio de esta profesión, frente a lo que viví como reportero, era que en algunas ocasiones parecía un mesías con una grabadora que denunciaba los problemas de la comunidad y a la semana siguiente era considerado como un agente de la CIA que lo único que quería era hacer quedar mal al gobierno. Creo que en mi país han criminalizado el periodismo de una manera muy salvaje.
Entonces, ¿se podría afirmar que los medios de comunicación no han exagerado con las noticias que publican de su país?
Es la realidad. Nosotros no tenemos medios de comunicación que den cuenta de la realidad que vive el pueblo venezolano. Trabajé en Radio Caracas Televisión, que estuvo durante 53 años al aire, y éramos 3 mil empleados en el momento en el que el presidente dijo que no le gustaba la política editorial y lo cerró.
¿Qué debería saber el mundo sobre su país?
Que nuestros gobiernos no son el reflejo de lo que es nuestro pueblo. Dudo que una señora que se levanta a las tres de la mañana a preparar las arepas a sus hijos, para luego tomar una camionetica y llegar a su trabajo se merezca un gobierno que le esté robando, que no tenga cómo abastecer medicinas y los servicios básicos. No puede ser que cada vez que vaya a mi país tenga que llevar medicinas.
Retomando la actuación, ¿cómo descubrió la vocación de actor?
De niño fui bastante tímido, así que en el teatro encontré la solución para dejar de ser tan introvertido y me quedó gustando.
¿Pero se imaginó terminar en esta profesión?
No, cuando niño quería ser cura. Estudié en un colegio del Opus Dei y me gané una beca para estar en Irlanda durante seis semanas tomando algunos seminarios y clases de inglés, pero allí se acabó mi deseo.
¿Por qué?
Le confesé al padre que cuidaba de nosotros que me gustaban mucho las mujeres y para rematar, como era fanático de los Guns N’ Roses y había comprado el álbum Appetite for Destruction , que tenía en la carátula una chica semidesnuda, le mostré la carátula del cd, él la tomó, se bajó de la van y la pisó. En ese momento se me quitó la idea de ser cura.
¿Y cómo le fue en el rodaje de “El soborno del cielo”, del director Lisandro Duque?
Bien, un gran elenco. Creo que lo que está pasando con el cine de ustedes es increíble, este año ganaron la Cámara de Oro y cada día sorprenden con más reconocimientos. Estoy loco por ver Que viva la música.
Finalmente, ¿volvería a trabajar en Venezuela?
Sí, me sigue gustando la idea de hacer cine en mi país, porque estamos haciendo buenas cintas. Hace poco la película Pelo Malo fue galardonada con la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián.