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Fue la peor noticia en muchos años para José Ignacio. Su inspiración y su maestro en sueños había muerto de una forma extraña sin que nadie lo previera. Luego de leer la noticia en internet, de buscar en la televisión y corroborar lo que en un principio creyó mentiras, se escondió en el baño para llorar. Había muerto Michael Jackson, el modelo de artista que siempre admiró y que imitaba una y otra vez en sus coreografías, en presentaciones en colegios, teatros o donde lo invitaran.
Con el mismo empeño y dedicación que siempre lo ha caracterizado, practica hoy en día con un grupo de jóvenes que a punta de esfuerzos y ganas se proyectan en el primer Festival Arte Joven de Medellín, evento que irá hasta el próximo sábado y que convocó a 20 grupos de toda la ciudad dedicados a la música, la danza, el teatro y las artes plásticas. "Queremos demostrarle a todo el país que a pesar de la ola de violencia tan impresionante que ahora estamos viviendo, la mayoría de los jóvenes artistas le apostamos a la integridad y la expresión para afianzar lazos", comenta.
La Idea del Festival se gestó en uno de los espacios más tradicionales en la ciudad para las artes, la Corporación las Tablas, en el barrio Salvador, que en cabeza de sus directivas advirtió la enorme necesidad de emprender un proyecto de envergadura para hacer relucir los mejores grupos artísticos anónimos de Medellín, brindándoles escenarios tan representativos como el Teatro Pablo Tobón Uribe.
Allí, con lleno total, se inauguró el Festival el pasado domingo contando también con la participación del grupo de artes plásticas del Instituto Educativo la Presentación que, en el hall del teatro, exhibieron creativos dibujos en vinilo. Grupos de barrios populares como Teatro de Hojalata, Latín Club, El Parcero del Popular, mostraron el talento que representa la dedicación y el esfuerzo.
"Estamos cansados de la violencia, todos los días hay muertos, amenazas a pelaos, profesores; se escuchan balaceras y hasta la Policía ha decidido hacer toques de queda en algunos barrios. Creo que este festival va ser un precedente, y para ello no hay nada mejor que el arte, la compañía, la risa y la convivencia", asegura Ignacio, quien comenzó su carrera imitando a Jackson, vistiéndose como él, bailando como él, escuchando su música hasta el cansancio.
"Este evento es necesario. Hay muchachos muy brillantes pero sin espacios para mostrarse. Cuando iniciamos el proyecto mucha gente se mostró incrédula, sin embargo, cuando logramos tener el apoyo de entidades y conseguimos buenos escenarios para las presentaciones y buena logística, hubo más acogida y ánimo", comenta John Jairo Torres, director del Festival, quien apunta que mientras no haya forma de apoyar las nuevas generaciones de artistas de la ciudad, aquellas que se gestan en los barrios, es imposible sembrar un buen precedente para actividades futuras.
José Ignacio, "como la mayoría de los mejores artistas que ha dado la ciudad", comenzó su carrera artística no sólo bailando, sino también haciendo teatro, ofreciendo talleres y participando en todas las actividades culturales a las que podía asistir. Ahora, a sus 23 años, forma parte del grupo de baile Latín Club, que promueve, con sus nueve compañeros más, lo que él denomina como danza moderna y que consiste en una integración entre coreografías elaboradas, música pop y hip hop, entre otros ritmos. "Han sido tres años duros pero satisfactorios. Ya que estamos en este festival y puedo ver expresiones de otras agrupaciones, me doy cuenta de que aún falta seguir trabajando duro", afirma.
Los grupos están listos, los escenarios propicios, los ánimos en su estado máximo, los asistentes expectantes, sólo falta esperar que se abra el siguiente pelón, para que comience el espectáculo y la diversión.