El próximo 28 de febrero aterrizará por primera vez en Bogotá. Emocionado, Humberto Vélez confiesa que creyó que jamás podría conocer nuestro país, uno de los pocos de Latinoamérica que le faltaban por visitar. Desde hace varios años, este veterano actor mexicano se dedica a recorrer la región dictando talleres de doblaje de voz. Esta vez su destino será la Universidad Manuela Beltrán.
En medio de su agitada agenda, Vélez le contó a El Espectador desde Ciudad de México cómo se convirtió en la voz de Homero Simpson para los países hispanos, las exigencias de Disney y el origen de su pasión por esta inusual profesión.
¿En qué momento descubre su talento para doblar voces?
Desde muy chiquito me la pasé fundando grupos de teatro en mi escuela. Ahí supe que lo que quería era actuar. Lo del doblaje, que es una profesión nueva y un poco extraña para los demás, vino después.
¿Quién fue su maestro?
Estudié arte dramático en una escuela en México que se llama Andrés Soler y luego en Ohio, Estados Unidos. En ese entonces no había especialización de doblaje. Existía el doblaje, pero uno tenía que entrar y aprender sobre la marcha, nadie le enseñaba.
El primer personaje que dobló.
Fue en 1983, gracias a mi amigo Jesse Conde, quien actualmente es la voz de Tigger en Winnie the Pooh, interpreté un papel chiquito en los Pitufos.
¿Cómo se convirtió en la voz de Winnie the Pooh y Homero Simpson?
Eso fue con el correr del tiempo. La de Winnie the Pooh llevo haciéndola cerca de ocho años, fue a través de un casting, lo mismo que la voz de Homero Simpson. Para ese momento ya tenía una posición dentro del doblaje mexicano y era considerado un buen actor.
¿Qué tanto se identifica con Homero Simpson?
Con aspectos de la vida de Homero cualquiera se identifica y esa es una de las grandes virtudes del personaje. Homero Simpson somos todos.
¿Son muy difíciles los ‘castings’?
Un poco. Disney, por ejemplo, busca que la voz sea idéntica a la original y muchas veces sacrifican otras cosas por eso. Fox no se fija en nada y Columbia Pictures deja que el director sea quien escoja.
¿Qué tanto se prepara para doblar las voces de sus personajes?
No existe ninguna preparación. Llego, veo sus ojos e inmediatamente debo captar su esencia.
Su hija fue quien dobló la voz de Boo en la película Monsters Inc. y su hijo aspira a hacer la de Christopher Robin’s en la próxima cinta de Winnie the Pooh, ¿usted los entrena?
No, ellos nacieron así. A pesar de que mi esposa también hace doblajes (es la voz de Amy Wong en Futurama y de Piper en Hechizada) nosotros no les hemos enseñado nada, han aprendido por acompañarnos a nuestro trabajo, por ver nuestras películas.
¿Cómo cuida su voz?
No tengo ninguna enfermedad a mis 56 años y no necesito cuidarme porque cuando una persona vive de lo que le gusta, como es mi caso, no le pasa nada.
De los personajes que ha doblado, ¿a cuáles recuerda especialmente?
A algunos interpretados por Anthony Hopkins y Danny de Vito, al gatico Pelusa de Stuart Little, a Roz de Monsters Inc. y al dentista de Buscando a Nemo.