4 Oct 2021 - 2:00 a. m.

Johana Bahamón, abanderada del cambio

Trabajar por segundas oportunidades es posible, según lo cuenta la mujer que dejó la actuación y descubrió en las penitenciarías la pasión por desarrollar proyectos en pro de esta población.

El Espectador

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¿Cómo nació la idea de trabajar por la población carcelaria del país?

Al visitar por primera vez una cárcel, hace nueve años, para un evento con las internas de El Buen Pastor, cuando me invitaron a raíz de un personaje que estaba haciendo en televisión en ese momento. No pude ser indiferente a la impactante realidad que se vive en una cárcel de nuestro país: la pérdida de la libertad, la lejanía de sus familias, la censura social, la precariedad de las instalaciones, el hacinamiento y el marchitamiento de las ilusiones. Esa dura confrontación me exigió ante mí misma, al salir de ahí, plantear soluciones a mi alcance.

¿En qué momento se dio cuenta de que su pasión no era la actuación, sino el trabajo social?

Mi pasión hasta ese momento de mi vida era la actuación, la viví, la disfruté y crecí con ella. Al conocer las duras realidades de quienes están en prisión, descubrí un propósito superior y trascendente para mi vida, que me llevó a tomar la decisión de dedicarme a trabajar con y para la población carcelaria.

¿Le debe a la actuación el haber encontrado su verdadera pasión?

Ciertamente fue la actuación la que me llevó a conocer una cárcel, instrumentalizar la primera de nuestras líneas de intervención y apoyo a la población privada de la libertad y descubrir la pasión e infinita satisfacción que brinda el poder ayudar a esta población que carece de tanto. No hay casualidades, hay causalidades.

Varias veces ha dicho que su vida se ha dividido en dos: la Johana Bahamón de antes y la de ahora, ¿cómo define a cada una?

Johana actriz, comprometida con su carrera , buscando crecer y realizarse para obtener el reconocimiento de su público. Johana, en el trabajo social, exigiéndose y creando cada día, cada minuto, opciones, para lograr un propósito superior en la vida; segundas oportunidades para el presente y futuro de la población privada de la libertad y los pospenados, quienes en muchos casos no han tenido siquiera una primera oportunidad.

Ha trabajado en 132 cárceles del país, beneficiando a cerca de 112.000 personas privadas de la libertad, ¿recuerda cómo empezó el primer proyecto y los procesos que hizo para realizarlo?

El primer proyecto fue el teatro, acerca del cual ya he contado el proceso. Valoré opciones y empezamos a hacer teatro, ya que la actuación era mi herramienta de trabajo en ese momento. Los trámites, los profesores, las opciones de libretos, el casting para las candidatas, los tiempos de ensayo, etc., todo fluyó, haciendo posible que a los tres meses tuviésemos listo el primer montaje de la obra: La casa de Bernarda de Alba, de Federico García Lorca; la cual presentamos primero en las instalaciones de la cárcel y luego, con la autorización del Inpec, fue presentada en escenarios extramuros.

Hoy día los procesos que lidera no los realiza sola, ¿cómo se organiza?

En estos nueve años hemos consolidado un gran equipo profesional y humano, comprometido y apasionado, que operabiliza nuestra gestión. Así mismo, nuestra junta directiva, con muy amplia experiencia y experticia, que nos orienta y guía en el diseño de la estrategia para el cumplimiento de la misión; un grupo de aliados y entidades de cooperación nacional e internacional que nos apoyan económicamente en proyectos y un gran número de voluntarios, que han comprendido que todos tenemos un talento universal para desarrollar.

Hasta la fecha cuenta con la Fundación Acción Interna, el primer restaurante de una cárcel para mujeres, Interno, la Agencia Interno de publicidad en la cárcel Modelo de Bogotá y, además, la nueva Casa Acción Interna, que tiene un estudio de tatuajes, una peluquería y un centro de confección. ¿Qué otros proyectos quiere realizar?

Acabamos de inaugurar en la Plaza la Concordia un local de comidas atendido por pospenados que ha tenido una gran acogida y abrimos un local en el Centro Comercial Nuestro Bogotá, que tiene servicios de peluquería, tatuajes y productos hechos en las cárceles de Colombia y por personas que recuperaron la libertad. Tenemos mucho por hacer y crear.

Ha obtenido grandes reconocimientos por la labor que comenzó desde 2012: Premio Internacional de la Mujer 2019, entre esas el Young Global Leader 2020 (YGL) of the World Economic Forum. ¿Qué le dicen estas distinciones?

Todos estos reconocimientos, sin excepción, han sido por la respuesta positiva a nuestras iniciativas por parte de la población privada de la libertad. Cada uno de los beneficiarios receptores de nuestros programas de intervención ha visibilizado la labor de la Fundación con la acogida ejemplar y disciplinada a las actividades que desarrollamos, demostrando que sí se puede creer y crear segundas oportunidades.

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