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Estudió medicina y se especializó en otorrinolaringología. Eso, por lo menos es lo que dice su diploma. Sin embargo, en esta oportunidad las mayorías logran tener la razón y a Jorge Drexler pocos le dicen doctor y los que lo conocen aseguran que es un cantautor. Sus discos lo ratifican, así como su invitación a participar en el Tercer Congreso Iberoamericano de Cultura de Medellín.
En este momento este artista uruguayo está terminando de escribir una pieza que será montada por el Ballet Nacional de su país y finalizando los detalles para una gira con la Orquesta Sinfónica del País Vasco.
¿Por qué nunca había venido a Colombia?
La verdad no sé muy bien cuáles eran las razones de no haber ido a Colombia. Creo que se debe a cuestiones circunstanciales, porque soy gran admirador de muchas facetas de la música colombiana. Incluso tengo familia en Manizales y nunca he ido ni siquiera de visita.
¿Cómo es esa historia?
Mi abuelo, luego de enviudar por segunda vez, se casó con una colombiana y se fue a ese país para trabajar en asuntos de la Unesco y ahí formó una familia nueva, eso quiere decir que tengo un tío colombiano. Recuerdo que él me traía música de Alejo Durán y del Binomio de Oro.
En su nuevo álbum, ‘Amar la trama’, usted muestra un proceso poco convencional para grabar un disco... ¿por qué escogió ese método?
En la actualidad no es convencional porque ahora se graba todo fragmentado en los computadores y luego se ensambla. Sin embargo, en la época de Frank Sinatra así era la manera de grabar los discos porque toda la gente se unía en una habitación y así se grababa el disco. Yo quería establecer si los músicos nos acordábamos de cómo era ese proceso antes de que se pudiera cortar y pegar.
El disco le otorga un lugar importante al camino y no tanto a la meta... ¿es así?
La manera de grabar el disco va en consonancia con el título, porque lo que quiero hacer ahí es una invitación a valorar la trama más que el desenlace. Es hacer hincapié en el camino y no en la meta de llegada. Por eso me parecía lógico grabar el álbum de una manera sintonizada con la esencia del registro.
Se definió como un álbum “orgánico”... ¿está de acuerdo con esa denominación?
La palabra “orgánico” está tan usada que no sé muy bien qué quiere decir, pero parte el álbum de nueve organismos que interactúan, porque somos nueve músicos tocando a la vez. Es algo más libre y espontáneo que, de repente, sí depende de una sola persona, la que se encarga de ensamblarlo. Me encanta trabajar en computadoras, pero la interacción que producen nueve cerebros humanos influyéndose mutuamente es más complejo que trabajar con un aparato.
¿Qué elementos hay en común entre sus discos?
Yo siempre he hecho los discos por las mismas razones. Siempre fueron un fin en sí mismos, independiente de lo que pasara con ellos después. Ese espíritu lo tienen todos los discos porque no hay uno solo para el que haya trabajado menos. En todos los discos lo he dado todo.
¿En el proceso de escritura piensa en el público?
A mí me interesa comunicar, pero no me pongo a pensar en lo que la gente pretenda de mí. Creo que lo más valioso es tratar de ser sincero conmigo y estar conectado con lo que quiero hacer. La gente disfruta de mis canciones no porque tenga el paternalismo de decir: “Voy a hacer tal cosa”, sino porque en el acto de expresarme, me conecto conmigo y con los demás. No me interesan los clubes de fans, ni un blog, ni nada de eso y no me gusta estar dando opiniones sobre la actualidad.
Pero usted dijo que el proceso de parir una canción se podía volver un ‘coitus interruptus’...
Es una manera de verlo. Cuando uno abre una canción y hasta que no la cierra no se siente tranquilo porque una canción sin terminar es como una herida abierta. Los momentos de componer son de inmensa depresión para mí.
¿Su profesión de médico le ha servido en algo para su actividad como compositor?
Creo que me ha servido mucho, lo que no estoy muy seguro es para qué. Uno puede establecer cómo funciona el cuerpo humano con la medicina y tener una idea de la maravilla de la vida, y eso es lo que aparece en las canciones.
Su canción ‘Al otro lado del río’, de la película ‘Diarios de Motocicleta’, ganó un Premio Oscar... ¿qué sintió usted al escuchar su canción en cine?
Sentí una emoción muy grande porque a esa canción la quiero mucho. Recuerdo que la hice de manera muy particular porque leí el guión, me fui a dormir y me soñé con la letra y al otro día la escribí de inmediato. La toma de voz que se escucha en la película la grabé en una sala de la casa de unos amigos.