14 May 2021 - 2:00 a. m.

Juan Manuel Restrepo, de ‘Pez Koi’ a ‘Dragón’ en “La reina del flow 2”

El actor vuelve a interpretar a Érick Cruz, un personaje que ha evolucionado y se ha convertido en una estrella del reguetón mundial. En esta segunda temporada tendrá que pasar por los altibajos típicos de la fama.

El Espectador

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¿Se imaginó volver a interpretar a Érick Cruz en “La reina del flow 2”?

Siempre hubo ganas de seguir haciendo el personaje, aunque antes de esto no me lo imaginaba, pero la serie fue ganando reconocimiento a nivel nacional y luego en el mercado internacional, y ya cuando terminamos la primera temporada, recibimos la noticia de que habría una segunda entrega. Fue como decir terminamos La reina del flow y al instante escuchamos el comercial que decía próximamente La reina del flow 2, todos quedamos sorprendidos de que venía una segunda parte. Estábamos con las expectativas de qué se iba a contar, cómo iban a manejar todos los libretistas, porque sin duda alguna ellos son los dioses del Olimpo, quienes les dan vida desde la parte creativa a estos personajes. Ya uno después tiene la oportunidad de interpretarlos. Me atrevo a meter las manos en el fuego para decir que esta temporada va a estar mejor que la primera.

¿Se preparó durante el tiempo que hubo entre el final de la primera y el inicio de la segunda temporada?

Durante los dos años y medio que duramos sin grabar hubo mucha expectativa por parte de nosotros. Nos fuimos preparando para lo que venía, antes no, pero ya nos habían dicho que los personajes tendrían una evolución. Estuve formándome actoralmente, porque tuve la oportunidad de hacer otra serie que se llama Los Briceño, que aún no ha salido por Caracol, pero esto me dio bagaje para entregarle a Érick todo lo que tengo.

¿Tuvo la oportunidad de participar en la propuesta de ‘look’ y en la evolución de ‘Pez Koi’ a ‘Dragón’?

El corte fue una propuesta mía. De hecho, había mandado una foto de un look que tuve hace años y apenas terminé de grabar Los Briceño, yo mismo me pasé la máquina. Entonces propuse el corte bajito, que es algo típico de Medellín y muy urbano; ya después las maquilladoras se encargaron de darle el toque de las rayitas y en las cejas. Personalmente, intenté subir de peso y hacer más ejercicio para que ese personaje, que se ve más maduro, se pudiera ver en forma, ya que es un reguetonero.

Vemos a un Érick Cruz con un carácter más forjado, ¿cómo ha sido la interiorización de estas características?

Lo más difícil es mantenerse, superar lo que se hizo en el pasado, porque siempre estamos en reinvención, reestructuración, en búsqueda de mejorar nosotros mismos para poder entregarles a los personajes humanidad y que tengan realmente criterio.

¿Qué ha sido lo más difícil de interpretar a este personaje en “La reina del flow”?

Hubo escenas muy difíciles, de las que me siento orgulloso. Los directores ayudan mucho y son escenas con acción al límite, que más adelante vamos a ver, como accidentes, rupturas emocionales y muchas cosas que requieren de concentración para hacerlas.

¿Qué sorpresas dará el personaje a lo largo de la historia?

A mí en un principio los libretistas me habían comentado que Pez Koi se iba a volver un personaje malo, un antagonista. No sucede en esta segunda temporada, sino que pasa por muchos episodios personales, pero sin quitarle título, Dragón se vuelve el epicentro del caos. Lo que le pasa a él genera un revuelo en los demás personajes, se vuelve casi como un huracán.

Hemos visto que desde la primera temporada ha enviado un mensaje de “no a las drogas”, ¿seguirá enviando mensajes positivos en esta temporada?

Desde que conocí a Érick me di cuenta de que es un personaje lleno de muchas enseñanzas, principalmente porque es humano, es real. Lo veo y puedo creer que es alguien que existe. Por desgracia o por fortuna le pasaron muchas cosas a muy corta edad. Considero que en algún momento de nuestras vidas tenemos un infortunio o una bendición que nos pone ese chip y nos dice vamos a cambiar, ya sea a corta, a mediana o a tardía edad. En este caso pasó a sus 18 años, fue consciente de que su padre Manín, un narcotraficante, tenía negocios ilegales y su nobleza lo hizo recapacitar acerca de que eso no estaba bien. Decidió escoger el camino de los sueños y de la automotivación.

En cuanto a la música, ¿cómo ha sido la preparación?

Contamos con un equipo de trabajo y dentro de eso tenemos a dos directores de música, que nos ayudaron a fortalecer el proceso. Realmente soy muy afín a la música urbana, al reguetón, y creo que no hay que esforzarse mucho para dejarse llevar por el flow de las canciones y el dembow. Por mi parte estoy trabajando en una propuesta musical que quiero entregarle a la gente que me sigue y el resultado lo van a ver a través de mis redes sociales.

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