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Juana Acosta es Ana en ‘La fianza’: “Fui cocinando este personaje a fuego lento”

La actriz caleña que vive en España, llegó a Colombia con ‘La fianza’, película que protagoniza junto a Julián Román e Israel Elejalde. La artista habló con Vea de los retos de interpretar a Ana en la ópera prima del colombiano Gonzalo Perdomo.

Martha Beltrán

12 de abril de 2025 - 07:00 p. m.
“Creo que Ana es una mujer que había apoyado su identidad en el artificio y en el dinero y no estaba feliz”.
Foto: fotografo Luis Marino para BadDogs Productions
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Juana llegó a La fianza hace 6 0 7 años, mientras rodaba El acantilado. “Al final de este rodaje, Gonzalo se acercó y me dijo que había escrito ese personaje para mí, que lo leyera. Leí el guion y me enganchó desde el primer momento. Me gustó mucho el personaje y la historia, que se desarrollara todo en un mismo espacio, en una sola noche. Gonzalo se demoró bastantes años en rodar la película, y cada año nos reuníamos con nuevas versiones de guion, y poco a poco fuimos definiendo el personaje. Siempre digo que con Ana me pasó algo especial, y es que yo fui cocinando este personaje a fuego lento”. En cada encuentro la actriz comprendía más la forma de pensar en esa mujer, retenida en su propia casa por Walter, rol interpretado por Julián Román. “Para mí es un actor inconmensurable, Soñaba con trabajar con él, se lo había pedido al universo y creo que al final el universo conspiró para que, en menos de 3 años, hiciéramos dos películas juntos”. Para Juana, el interpretar a Ana fue un proceso con sentimientos diversos, “un personaje que fue complicado, pero también rico de hacer, porque es esa mezcla entre thriller de suspenso con comedia negra. Eso era lo difícil, encontrar ese tono, porque es una mujer que no lo está pasando nada bien. Ves a Ana sufriendo, con mucha angustia, porque está prácticamente secuestrada. Encontrar el humor ahí y ese tono que buscaba Gonzalo, yo había hecho o comedia o drama, pero hacer un thriller con tintes de comedia era un género muy nuevo para mí”.

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Ana descubrió su realidad a través de ´Walter’

“Creo que Ana es una mujer que había apoyado su identidad en el artificio y en el dinero y no estaba feliz. Eso es lo que ella le dice a él (Walter), ‘todo este lujo, todo esto que me rodea, si tú crees que esto me llena el alma, estás muy equivocado’”. La mujer, que al principio aparece “un poco más enjoyada de la cuenta, un poco más vestida de la cuenta porque lo que está celebrando es el sexto cumpleaños de su hija. Un poco más maquillada de la cuenta, en una casa gigante, hablando en español con acento español”, se transforma a lo largo de la trama. “Con Gonzalo trabajábamos mucho la imagen de la cebolla. Él me decía, ‘Ana es una cebolla, que se le va quitando capas y capas y empieza a aparecer la mujer real que es”. Walter llega a su casa, buscando a Ricardo, su esposo y termina reteniéndola, a ella y a su hija, como ‘fianza’. “Ese encuentro hace que Ana, poco a poco, vaya liberándose, aparece su caleña empieza a hablar con su acento colombiano. Es muy bonito, porque el espectador es como cómplice de toda esa transformación de Ana y esa liberación”.

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Juana y Julián son amigos, y encontraron la manera de hacer muchas lecturas del guion, aunque fuera la mayoría de las veces online, pues sus compromisos de trabajo no les permitían compartir el mismo espacio físico. “Tenemos un vínculo con el trabajo muy parecido. Somos muy apasionados con lo que hacemos y le tenemos mucho respeto a nuestro oficio. Hay una conexión creativa muy grande con él, y creo que eso se traduce en la pantalla”.

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Juana Acosta: “La magia suele aparecer”

Rodaron La fianza durante 5 semanas, de 6:00 p.m. a 6:00 a.m. Estudiaban mucho, pues las escenas debían salir perfectas. Aunque no hubo tanto tiempo, la artista contó con una bendición extra. “Tenía unos partners como Julian y como Israel Erejalde, un actorazo español increíble. Cuando tienes buenos actores enfrente, la magia suele aparecer, y en el caso de La Fianza eso nos pasó. Pasaron cosas muy especiales en el rodaje, y creo que en la pantalla se ve, que somos actores, que nos lo estamos pasando muy bien contando esta historia”. Aparte de sus compañeros de set, tuvo la fortuna de trabajar con Gonzalo Perdomo, “te quiero decir que es para mí el director con menos ego con el que he trabajado en mi vida. Realmente escucha y tiene en cuenta tus aportaciones. Siento que ese personaje lo construimos juntos, él me escuchó mucho y yo lo escuché a él”.

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El tiempo de rodaje la confrontó de muchas maneras: “La situación es terrible, imagínate que alguien venga y te encierre y te tenga de fianza, es una situación muy límite. Fue muy difícil rodar amarrada durante tantas horas y días, porque el personaje está amarrado a un poste con su marido casi la mitad de la película. Era un ejercicio muy interesante ver cómo le sacábamos partido y no repetirnos estando amarrados y esposados a un mueble. Era explorar todas las posibilidades que daba esa posición, que era muy limitada, pero eso también hizo que nos pusiéramos más creativos. Terminé ese rodaje lleno de morados en las manos, las muñecas y las piernas, porque todo el rato de estar amarrada, me golpeaba con el mueble”. El horario también le pasó factura, “lo duro era rodar de noche, estar 5 semanas viviendo de noche y durmiendo de día no es fácil, porque el cuerpo no se acostumbra”.

Por Martha Beltrán

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