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¿De qué quiere hablar Boris Izaguirre con ‘Dos monstruos juntos’?
De la sociedad de la impunidad.
¿Qué hay de usted en esta novela?
Alfredo (el protagonista) es un gran fanático de Elvis Presley en todas su vertientes... y debo confesar que yo también. Siempre pensé que era más (Frank) Sinatra, pero en realidad soy más Elvis. Aparte de esto, la novela tiene muy poco de mí. Creo que soy un gran observador, así que la novela es la mirada de un latino a lo que podría llamar la latinoamericanización de Europa de la mano de la corrupción.
¿Por qué dicen que esta podría ser su novela más española?
Porque habla de un momento en que España, junto a Europa, despierta de la idea de creer que iba a ser rica para toda la vida y descubre que en realidad está completamente endeudada.
¿Cuándo decide que sus protagonistas sean una pareja de jóvenes ricos y bellos?
La mayoría de veces traemos las historias de los perdedores, de los que serían víctimas de estos personajes (Alfredo y Patricia). Pero ¿por qué no hacer una novela donde los exitosos, los ricos y los bellos sean los que nos cuentan su historia?
¿Asume a Nueva York, Londres, Haití como otras protagonistas de esta novela?
A Londres sobre todo, porque es una novela que no podría haber sucedido en otra parte. Londres es la capital de lo planetario, el lugar que quieren conquistar mis protagonistas porque sienten que allí validarán su éxito. Pero se encontrarán con una ciudad en donde esas representaciones comienzan a desmoronarse.
¿Qué lo motiva a incluir en la novela hechos reales como la caída de Lehman Brothers, Bernard Madoff y el terremoto de Haití?
Todas mis novelas tienen un trasfondo histórico delante del cual se mueven mis personajes de ficción. Por ejemplo, ubico a Alfredo como el cocinero de la cena de acción de gracias que ofreció Bernard Madoff en Nueva York, antes de ser detenido por la mayor estafa piramidal de la historia de las finanzas.
¿Qué lugar ocupa la música en esta novela?
Uno importante, pues es probable que Patricia no tenga alma pero tiene iPod y ese es el mejor reflejo que puede ofrecer de sí misma.
Usted relaciona al ‘glamour’ con la corrupción...
Esa relación también me motivó a escribir Dos monstruos juntos. La corrupción ha pasado a ser inquietantemente glamurosa porque encierra todas las cosas fáciles que gustan ahora: la apariencia arrebatadora, el dinero fácil y la obtención del éxito inmediato.
¿Qué es lo más femenino que tiene?
Mis pestañas.
¿Qué es lo más curioso que tiene el género femenino?
Muchas cosas. Sobre todo la contradicción. A los hombres les fascina la sensación contradictoria permanente de las mujeres. La otra gran fascinación de las mujeres es que tienen muchas posibilidades de vestuario... nosotros estamos condenados a vestirnos de una sola manera.
¿Cómo se enamoró de la escritura?
Muy pronto. La verdad es que ni siquiera me dio tiempo de pensarlo. No fue amor, fue sentarme y escribir.
¿Por qué se atrevió a darle un beso a Jaime Bayly?
Por qué no, si es un amigo adorable. Jaime ha sido un precursor. Nos abrió puertas a los escritores latinoamericanos, nos invitó a dejar de escribir para nosotros y a no quedarnos en nuestros países Me ha fascinado su carrera.
¿Qué es lo que lo intranquiliza del cáncer de Hugo Chávez?
La opacidad sobre la enfermedad, que ha generado ansiedad en Venezuela. Entiendo que debe ser muy difícil gestionar la enfermedad de un líder de Estado, que es complicado trasladar esa enfermedad a un país, pero creo que desde el principio ha habido muy poca transparencia con la información sobre su enfermedad, y eso es lo que me inquieta.
¿Es Venezuela una opción para regresar?
Caracas siempre me pareció un sitio que había conocido en una barrida. La verdad es que jamás me planteo regresar, tengo una vida establecida en Madrid. Volver sería un poco aterrador.