El corazón de Vicente Fernández es ranchero. Sus latidos lo impulsaron a manifestar, cuando nadie se lo esperaba, que quería retirarse de los escenarios con sus capacidades mentales, físicas y sobre todo interpretativas intactas. Lo dijo en su hacienda Los Tres Potrillos, muy cerca de Guadalajara y con la presencia de más de cuarenta periodistas internacionales, quienes después del comentario del artista, tal vez sin digerir muy bien lo expresado, seguían preguntando los motivos de su intempestiva decisión.
Él parecía tener muy claras las razones: su familia, a la que llevó a recorrer el mundo pero con la que compartió escasos momentos, y esa vida del campo, de caballos, de contacto con la naturaleza, un ideal de existencia que tenía desde niño pero que muy poco había podido disfrutar a pesar de tener los recursos más que suficientes para hacerlo. Un día pensó que montar un estudio de grabación dentro de su rancho podía ser la solución para fundir, por fin, dos de sus pasiones.
Ese hecho le dio la posibilidad de estar más tiempo en el hogar, pero le representó un incremento en las horas destinadas a las producciones propias y a las realizaciones ajenas, incluidas las de su hijo mayor Vicente Fernández Jr. La cotidianidad se le resumió en pasar de su estudio a su habitación y cuando no estaba en ninguno de esos lugares, era por compromisos en el exterior. Viajes en avión, conciertos y entrevistas. Un poco más de lo mismo.
Vicente Fernández hubiera podido escoger cualquier otro ámbito para comunicar que quería parar, que deseaba detenerse, desacelerar para volver a ser un hombre de campo y que la gente se quedara con el ídolo en la memoria. Para recordarlo lo único que tenía que hacer era volver la mente atrás y repetir cualquier pasaje de la música en español durante los últimos 50 años. Ahí, necesariamente, estaría el charro de la voz potente y quien en varias ocasiones prescindió del micrófono y de sus conexiones eléctricas para confirmar el alcance de su eco.
Después de tener a su mariachi al lado por largo tiempo, conocer sus compases y convertirlo en una agrupación competente dentro del género, Vicente Fernández se cansó de cumplir agendas, de vestirse de México cada tanto, de hacer giras y de ponerles voz y piel a las canciones más importantes de José Alfredo Jiménez, de Joan Sebastian y de otros tantos compositores a quienes ha interpretado.
‘El Rey’ se hace a un lado, aunque está muy claro que no quiere perder su trono. No está dispuesto a hacerlo y aún no vislumbra su relevo en la atmósfera. A él le tocó esperar a que partiera Javier Solís, uno de sus ídolos, para figurar en un espectro realmente reducido. Las cosas han cambiado y la oferta de posibilidades sonoras es inmensa ahora para quienes quieren emprender el camino. Fernández sueña con levantarse en la madrugada a asistir a los partos de sus yeguas, quiere ponerse al frente de su rancho Los Tres Potrillos, sin remordimientos por el abandono a su público, al que ya le entregó todo y ahora le dice adiós. Vicente Fernández... ¡que te vaya bonito!
‘La Despedida’
- Bogotá: 19 de agosto – Parque Simón Bolívar – Ticket Express 6091111.
- Tunja: 31 de agosto, Estadio la independencia, Tu boleta # 593.
- Bucaramanga: 15 de Septiembre – Estadio Alfonso López - 6357000.
- Bogotá: 20 de septiembre- Parque Jaime Duque – Tu boleta: 5936300 y www.tuboleta.com
- Bogotá: 21 de septiembre – Parque Jaime Duque – Tu boleta: 5936300 y www.tuboleta.com