La semana entrante será histórica para la influyente Casa Editorial El Tiempo y, en general, para el sector de las comunicaciones. Según lo reportaron revistas y noticieros de radio hace unos días, la de abril será la primera asamblea de socios que romperá la tradición, porque estará bajo el dominio de un grupo extranjero: Planeta, la compradora de la mayoría de las acciones del conglomerado.
Aunque la negociación del periódico se adelantó con discreción, fue incontrolable la filtración de datos, y como siempre ocurre, la difusión de falsos rumores, de un lado, o de detalles ciertos, del otro. Como quiera que sea, al terminar el proceso de venta del 55% de una de las empresas más representativas del país, los rumores no se acallaron. Ahora se habla de si se retirarán o no, los altos ejecutivos colombianos. De quiénes llegarán a reemplazarlos. De si los españoles empezarán a modificar el modo de hacer las cosas, etc.
En la mitad del emparedado de versiones, han quedado los socios “microminoritarios”, como los llama el columnista Roberto Posada García-Peña, porque, estando dentro de la organización, no pueden tener el manejo de la situación ni la información privilegiada sobre lo que está por venir. D’Artagnan es precisamente uno de ellos, a pesar de ser una de las pocas personas que, junto con los Santos de hoy, conoce la intimidad del diario como si fuera la propia.
Además de ser un comentarista de los más polémicos, Roberto es una figura del periodismo, archiconocida por su columna y por su continua exposición en otros medios, en particular en su programa de televisión, en el que todos los personajes de actualidad quieren estar. Tan controvertidas son sus opiniones, que ni siquiera por haber revelado sin ambages que padece de una delicadísima enfermedad, se ha librado de campañas bajas en su contra, como le acaba de suceder con un correo masivo que han difundido por internet entre más de 300 periodistas del país, y en el que se hace alusión peyorativa a sus problemas de salud.
Roberto habla con El Espectador de la asamblea que presidirá José Manuel Lara, fundador del emporio editorial Planeta; de los cambios que ha habido y habrá en El Tiempo; de lo que espera de la nueva situación; de las verdades y mentiras que se han dicho en torno al diario. Y con tranquilidad, pero molesto, de los ataques que ha sufrido recientemente.
Cecilia Orozco Tascón.- ¿Desde cuándo usted y su familia han estado vinculados a El Tiempo?
Roberto Posada García-Peña.-Valga la redundancia, desde hace mucho tiempo. Mi abuelo, Roberto García-Peña, ingresó al periódico como reportero en 1929. Eduardo Santos lo nombró director en el año 39 y estuvo en ese cargo durante 42 años. Luego fue director emérito hasta su muerte. Yo ingresé por nómina el primero de enero de 1977, pero comencé a escribir la columna ‘Un Hincha Azul’, que le llevaba a mi abuelo al periódico, en 1969 cuando apenas tenía 14 años de edad.
C.O.T.-¿A cuántas asambleas generales de esa empresa periodística ha asistido?
R.P.G-P.- Por lo menos a cincuenta, porque llevo 31 años en El Tiempo y ha habido más de una asamblea ordinaria anual.
C.O.T.- La de la semana entrante será radicalmente diferente: es la primera vez que los Santos no presidirán la asamblea. Aparte de ese hecho, ¿qué cree que será distinto?
R.P.G-P.- Podría ser una asamblea llena de sorpresas porque, como bien lo menciona usted, es la primera vez que va a tener la presencia de los nuevos propietarios. Tengo que confesar que hay mucha expectativa, al menos de parte de varios socios minoritarios.
C.O.T.- ¿Expectativa de qué?
R.P.G-P.- El año pasado fue muy próspero para el país y para el periódico. Según lo revelan las cifras oficiales, hubo un crecimiento económico nacional como nunca lo había habido: del 7,5%. Eso, por supuesto, se debería reflejar en beneficios para los colombianos en general y para los socios de las empresas, en particular. El Tiempo no sólo es una casa periodística, también es una empresa.
C.O.T.- ¿Qué esperan los socios minoritarios del Grupo Planeta?
R.P.G-P.-Lo que uno anhela como socio, ya no minoritario sino microminoritario, es que no vayan a marginarnos, cosa que de ninguna forma han hecho. Pienso que en una empresa periodística, la tradición es importante. El Tiempo no fue un diario que se hizo grande de la noche a la mañana y echarle tierra a su historia sería una torpeza. De eso son conscientes tanto el nuevo socio estratégico, como quienes antes eran los socios mayoritarios, que hoy son los que conforman el grupo principal de minoritarios. Éstos están estrenando su condición de minorías. Con lo anterior lo que quiero decir es que en la próxima asamblea todos los minoritarios debemos ser iguales.
C.O.T.- ¿Lo que usted desea resaltar es que aunque haya algunos con más acciones, todos los socios colombianos deben recibir igual tratamiento?
R.P.G-P.- Exacto.
C.O.T.- La presencia del fundador de Planeta, ¿no intimida un poco a los antiguos socios?
R.P.G-P.- Cuando uno ha sido minoritario toda la vida, aprende a manejar la relación con el socio mayoritario. Ahora hay uno nuevo y eso, más que temor o intimidación, suscita, como ya le dije, esperanzas.
C.O.T.- Aunque haya esperanzas, las novedades pueden generar traumatismos. ¿Qué tan difícil ha sido el manejo interno de la situación?
R.P.G-P.- No estoy vinculado a la parte del manejo financiero o administrativo del periódico, por lo que no he sentido cambio alguno por el momento, pese a que es lógico que en ese campo el socio mayoritario tenga derecho a intervenir. Hay un convenio en el sentido de que la injerencia en los contenidos comienza, no ahora, sino más adelante.
C.O.T.- Se ha modificado la composición de los órganos de decisión y en consecuencia el manejo del día a día. ¿Ha sido perceptible ese cambio?
R.P.G-P.- Obviamente la actual junta directiva refleja las nuevas mayorías accionarias, pero es elocuente que Luis Fernando Santos sea el presidente de la junta y que su nombramiento haya sido impulsado por el nuevo socio mayoritario. En cuanto a lo que usted llama el día a día, sí ha habido modificaciones, algunas de ellas un poco molestas. Por ejemplo, a los minoritarios nos eliminaron los llamados avisos de cortesía, que eran tan pocos, que la medida me parece una bobada, por no decir una mezquindad.
C.O.T.- Se dice que pronto no habrá dos directores sino uno, ¿eso es cierto?
R.P.G-P.- Casi todo lo que se dice sobre el manejo del periódico es chisme. No obstante, creo que la figura de la codirección terminará más temprano que tarde ¿Por qué? Pues porque no es normal. No deja de ser extraño que haya dos directores. Sería lo mismo que si hubiera co-vicepresidentes de la República o co-ministros de Defensa. ¿A usted no le parecería rara esa dualidad?
C.O.T.- ¿Cree que Planeta dejará uno solo de los directores?
R.P.G-P.- No lo sé y tampoco sé si lo plantearán próximamente. Al margen de eso, los mismos directores han dicho que esa figura es anacrónica e inconveniente. Al menos Rafael Santos lo ha reconocido así. Como siempre, él tiene criterios valerosos y nobles.
C.O.T.- Si uno de los codirectores tuviera que irse, ¿usted votaría por Rafael o por Enrique Santos?
R.P.G-P.- Ese es un problema que tiene que dilucidar la familia Santos. Los otros socios no tenemos por qué resolver ese asunto.
C.O.T.- ¿Por qué se inhibe de contestar: se siente impedido?
R.P.G-P.- Sí, estoy impedido.
C.O.T.- Si pudiera candidatizar a alguien distinto a ellos para una nueva dirección de El Tiempo, ¿cuáles serían sus nombres?
R.P.G-P.- El sucesor natural de los directores del periódico hubiera podido ser Daniel Samper Pizano. ¿Le interesan otros nombres para el futuro?
C.O.T.- Claro.
R.P.G.-P.- José Fernando Isaza, César Gaviria, Felipe López Caballero, Roberto Pombo y Eduardo Posada Carbó, buen columnista de El Tiempo.
C.O.T.- ¿Por qué le parece que Gaviria podría ser un buen candidato para director, si él es un político de tiempo completo?
R.P.G-P.- Porque es mejor que su influencia intelectual la ejerza desde una publicación con poder editorial e informativo y no haciendo uso de una figura como la de la reelección presidencial.
C.O.T.- Entre paréntesis, ¿entonces está en desacuerdo con la segunda reelección de Uribe?
R.P.G-P.- Hasta cuando Álvaro Uribe no afirme que quiere hacerse reelegir por segunda vez, hay que creerle que no lo desea.
C.O.T.- Lo de Isaza, Roberto Pombo y Posada Carbó, me parece explicable. Pero, ¿Felipe López en El Tiempo, siendo el propietario de un medio que rivaliza con el periódico?
R.P.G-P.- Ese no es el punto. El punto es que Felipe es el único que ha logrado crear un grupo exitoso de revistas en las últimas décadas, cuando se creía que era imposible sostener una organización mediática. Esa es la demostración de su talento.
C.O.T.- ¿Quedó alguna fisura interna entre los antiguos socios, por un lado los partidarios de Planeta, y por el otro, los del Grupo Prisa?
R.P.G-P.- No. Paradójicamente algunos de los últimos que usted menciona, tienen hoy más poder que antes.
C.O.T.- ¿Diría que esas personas se reacomodaron?
R.P.G-P.- No. Lo que ocurre es que ese hecho hace parte de lo que Kissinger denominaría la realpolitik. No he visto en absoluto que las personas que tuvieron una opinión diferente en la asamblea que decidió la venta de El Tiempo hayan sido marginadas por Planeta.
C.O.T.- Con el comprador llegaron al denominado consejo de fundadores algunos periodistas diferentes a los tradicionales. Por ejemplo, Germán Santamaría. ¿Él representa a Planeta en ese consejo o a los anteriores socios?
R.P.G-P.- Germán llega con Planeta. Y fue bien escogido, porque es una persona valorada por los Santos y por otros socios, como es mi caso.
C.O.T.- Independientemente de las cualidades de Santamaría como periodista, él es muy cercano a Juan Manuel Santos. ¿Germán está en el consejo en representación de Planeta, del ministro, o de Planeta y el ministro?
R.P.G-P.- ¡Vaya pregunta! No hay que olvidar que independientemente de su condición de ministro de Defensa, Juan Manuel es socio de El Tiempo. En cuanto a Germán, a él no le da ninguna pena decir que es su amigo y que ha trabajado muy cerca de él. Estoy seguro de que Santamaría es el primero en pensar que no tiene por qué disimular esa situación.
C.O.T.- Lo cierto es que al ministro se le atribuye mucho poder interno. ¿Eso es verdad?
R.P.G-P.- Entiendo que los Santos directores resolvieron, cuando es necesaria una interlocución oficial con Juan Manuel, que quien habla con él es Rafael, que no es su hermano. Y cuando hay que llamar a Pacho (el Vicepresidente) o al revés, quien le habla es Enrique, que tampoco es su hermano. Presumo que el Editor General sí tiene que tener interlocución con los dos, debido a sus altos cargos en el Gobierno.
C.O.T.- Las noticias de guerra copan gran parte de la agenda informativa. No negará usted lo difícil que es tomar distancia frente a los parientes.
R.P.G-P.- Hay una especie de muro de contención que se creó. Sin embargo, para los directores de El Tiempo ha sido muy difícil ese manejo. Es muy posible que los lectores piensen que la distancia no se da y que, en efecto, sí existe una injerencia tanto de Juan Manuel como de Pacho. Es tan complejo ese tema, que me atrevería a decir que si ellos piensan continuar en la política, deberían públicamente marcar diferencias con hechos.
C.O.T.- En cuanto a su posición personal dentro del periódico, ¿se ha afectado?
R.P.G-P.- No, pero como quiera que sea, debemos tener conciencia de que El Tiempo fue vendido y eso implica que los cambios son inevitables.
C.O.T.- Aunque admita ese hecho, emocionalmente uno se puede afectar, sobre todo gente como usted que ha permanecido tantos años en el diario. ¿Ha pensado en retirarse?
R.P.G-P.- Uno no puede descartar que las modificaciones empresariales se traduzcan en relevos periodísticos y no siento que yo deba ser la excepción a la regla.
C.O.T.- ¿Por cuál motivo se retiraría voluntariamente de El Tiempo?
R.P.G-P.- ¿Yo? Por ningún motivo. Eso no quiere decir que otros, y no me refiero propiamente a Planeta, contemplen esa posibilidad.
C.O.T.- Por último: con mucha presencia de ánimo, usted contó en una entrevista que sufre de una delicada enfermedad. ¿Esa revelación lo ha lesionado profesionalmente?
R.P.G-P.- No, pero sí he dicho que estar enfermo no significa que esté bobo, como algunos parecen creer. Claro que otras personas tienen la libertad de pensar lo que quieran.
C.O.T.- ¿Por qué afirma eso? ¿Le ha pasado algo que le indique que no lo respetan?
R.P.G-P.- He recibido algunos agravios de parte de personas que no pueden valorar mi situación médica real. Pero no les doy importancia.
C.O.T.- Ha circulado por internet en los últimos días un correo contra usted, que le fue reenviado a cientos de periodistas, de un presunto médico que se mofa de su salud. ¿Lo afectan crueldades como esa?
R.P.G-P.- No me afecta esa porquería en que se volvieron ciertos medios electrónicos, por ejemplo Facebook y el foro virtual de El Tiempo, que hoy se usan con frecuencia para insultar a las personas desde el anonimato. Aun cuando firman con nombre y apellido que parecerían auténticos, a la postre pueden no serlo. Usted, que fue Defensora del Lector del periódico, lo sabe. ¿Cuántas veces encontró en sus investigaciones que la identificación de quienes enviaban los mensajes correspondía a los datos de la Registraduría?
C.O.T.- ¿Ha pensado en escribir sus memorias de lo vivido en El Tiempo?
R.P.G-P.- Sí. Ya empecé, pero todavía me faltan capítulos.
C.O.T.- ¿De qué tratan?
R.P.G-P.- Evoco episodios anecdóticos y momentos gratos. A propósito, el título podría ser: “Espectador permanente de El Tiempo”.