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La franela negra del rock no es su típica indumentaria. Sin embargo, consideran que la camisa que mejor les queda es la de música, así hagan una mezcla extraña entre las sonoridades contemporáneas y los ritmos tropicales. Tuvieron la idea de comenzar el proyecto de Los Amigos Invisibles como un grupo de fiesta, porque en la Venezuela que les tocó crecer, aquella de la década del 90, no existía una agrupación con estas características. Querían tocar rock, pero que al mismo tiempo tenían la intención de experimentar con la música bailable porque, en ese entonces, las bandas de fiesta para matrimonio y los colectivos tradicionales como los Billo’s Caracas Boys y Los Melódicos dominaban el ambiente.
Ellos estaban para otra cosa y el genio del grupo The Talking Heads, David Byrne, les enseñó el camino, porque tuvieron ese gran golpe de suerte de que un personaje de la relevancia suya se fijara en el trabajo de unos jóvenes que se hacían llamar Los Amigos Invisibles. Firmaron contrato con el sello disquero Luaka Bop y de esa manera lograron internacionalizar su sonido. Con él confirmaron que, a pesar de que su música se interpretara con guitarra, bajo y batería, su estilo era, ni más ni menos, una sola gozadera.
Ese sonido bailable y gozoso ha ido evolucionando, porque a estos venezolanos les gusta investigar y siempre están actualizando los contenidos tanto en las sonoridades como en la ejecución instrumental. Lo que sí se ha mantenido constante es ese deseo de hacer de la música un proyecto que suene hasta el último de sus días.
“Nosotros somos irreverentes, porque hemos tratado de salirnos de los parámetros establecidos y lo que impone la industria. Con humor contamos historias y ese doble sentido que empleamos a muchas personas les incomoda, pero lo rescatable de esta banda es que va en contra de la marea y nos sentimos orgullosos de que no nos toque besarle los pies a nadie”, comenta Julio Briceño, vocalista y líder de la agrupación, quien además tiene un proyecto de carácter independiente: Chulius and the Filarmónicos.
En su más reciente disco, Una noche tan linda como esta, Los Amigos Invisibles incluyen muchos elementos del soca. Es un álbum en dvd en vivo y en directo, porque sus seguidores coinciden en afirmar que su fuerte está en los conciertos. Con ese registro celebraron sus primeros quince años de actividad musical, tiempo en el que han producido trabajos como A typical and autoctonal Venezuelan dance band, The new sound of the Venezuelan gozadera y Super pop Venezuela. Sin embargo, lo más importante es que asumieron la labor de representar el rock bailable de Venezuela… y esa camisa no les quedó grande.
Los Amigos Invisibles en Bogotá.
Theatron: Calle 58 Nº 10-32.
Viernes 15 de agosto. 9:00 p.m.