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28 Jan 2022 - 2:00 a. m.

La guerra abierta de Britney Spears contra su familia

Después de vivir más de una década bajo la tutela de su padre, que manejó hasta los aspectos más íntimos, la cantante de 40 años ahora está en pie de guerra contra su hermana.
Daniela Suárez Zuluaga

Daniela Suárez Zuluaga

Periodista Entretenimiento
Los seguidores de la cantante estadounidense Britney Spears a las afueras de la corte de Los Ángeles, California. / AP
Los seguidores de la cantante estadounidense Britney Spears a las afueras de la corte de Los Ángeles, California. / AP
Foto: AP - Chris Pizzello

Haberse liberado de 13 años de tutela legal de su padre, Jamie Spears, no termina con los conflictos en la vida de Britney Spears, de 40 años. Después de que una jueza la liberara del yugo paterno, la cantante arremetió contra su mamá, Lynne, a quien acusa de ser cómplice del infierno que vivió durante más de una década.

“Mi padre empezó con la tutela hace 13 años, pero lo que la gente no sabe es que mi madre fue la que le dio la idea. Nunca recuperaré esos años, ella arruinó mi vida en secreto y sí , las señalo a ella y a Lau Taylor (CEO de Tri Star Sports) por eso”, dijo en sus redes sociales.

Esta semana la batalla fue más allá y atacó a su hermana, Jamie Lynn, quien se hizo muy popular con la serie Zoey 101, de Nickelodeon, que finalizó su emisión en 2008, luego de apenas tres años de éxito. Un logro relativo si se compara con lo que consiguió Britney a los 11 años. Sin embargo, la relación de las hermanas era buena… o eso se pensaba.

Jamie Lynn ha dicho en varias entrevistas que consideraba a su hermana mayor como una segunda madre y que nunca supo lo que pasaba con su papá. De hecho, nunca se pronunció sobre la tutela de Britney durante esos 13 años. Un silencio que Britney no perdona y por eso también la va a demandar. La cantante dijo que llevará a los estrados judiciales a toda su familia, incluida Jamie, por “haber mirado para otro lado cuando su padre ejercía una tiránica tutela sobre ella”.

El libro de memorias Things that I should have said (Cosas que debería haber dicho), publicado por Jamie Lynn hace unos días, no ha hecho más que echar más leña al fuego. En una entrevista, la hermana menor de las Spears aseguró que no sabía nada del infierno de Britney porque todo coincidió con su embarazo, que llegó cuando apenas tenía 16 años.

Luego de eso, Britney dejó de seguirla en redes y le dedicó mensajes como este: “Solo una escoria inventaría cosas así sobre alguien”. Y aunque el abogado de la Princesa del Pop ha confesado que ella no ha leído el libro de su hermana menor, “ni piensa hacerlo”, sí amenazó con demandar si sigue hablando de Britney en su campaña promocional. “Ella no tolerará que sigan haciendo ganancias a costa de ella y sus millones de seguidores”.

La familia Spears

Pero para entender qué fue lo que pasó con la princesa del pop, hay que empezar por el principio. Britney nació en McComb, Misisipi, el 2 de diciembre de 1981; en 1993 hace su primera aparición televisiva en el programa “The Mickey Mouse Club”. Tenía once años y una carrera prometedora.

En 1998, la disquera Jive Records lanzó los dos éxitos que llevarían a Britney al estrellato: “Baby One More Time” y “Oops!... I Did It Again”. A los 16 años sus discos ocuparon los primeros puestos del Billboard Hot 100, y realizó su primera gira “Baby One More Time Tour”.

La vida parecía sonreír: una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood, premiaciones y celebraciones… Pero los escándalos la esperaban a la vuelta de la esquina. En 2004, Britney se casó con su amigo de la infancia Jason Allen Alexander, un matrimonio que solo duró 55 horas porque la artista, según el Tribunal, no había firmado ningún acuerdo prenupcial y no era “consciente de lo que estaba haciendo en ese momento”.

Meses después, Britney se comprometió con el bailarín Kevin Federline, una relación mediática y polémica, tanto así, que la propia artista la mostró en un reality llamado “Britney and Kevin: Chaotic”. En septiembre de ese mismo año se casaron y tuvieron dos hijos: Sean Preston y Jayden James Federline.

En 2006, Spears pidió el divorcio de su esposo, Kevin Federline, y se hicieron públicos sus problemas de adicción; en 2007 ingresó a un centro de rehabilitación, del que escapó 24 horas después. Sin poder manejar el acecho mediático, la artista se rapó la cabeza en un ataque de nervios mientras cientos de paparazzis grababan el suceso y tomaban fotos.

Britney quedó ante los ojos del mundo como una mujer que sufría de problemas mentales por consumir drogas, como una madre irresponsable y como la típica estrella que se dejó llevar por la fama y los excesos. Pero detrás había otras razones.

Una tutela abusiva

Fue en 2008 cuando su padre, Jamie Spears, y el abogado Andrew Wallet recibieron la tutela “temporal” de Britney, un documento que ponía a la artista como una mujer incapacitada para manejar sus propias finanzas y realizar actividades tan cotidianas como salir con alguien. Durante 13 años Britney fue presa de su propio padre, quien la obligaba a planificar para que no quedara embarazada de sus parejas, entre otras cosas que traspasaban los límites de cualquier trato digno hacia una persona.

Pasaron cerca de nueve años para que empezara a destaparse la olla de lo que pasaba realmente de puertas para adentro con la artista. La tutela implicaba el control del dinero y las propiedades de la artista, una fortuna que supera los US$60 millones; el acuerdo de tutela le permita al padre recibir US$16.000 mensuales como sueldo mientras que Britney apenas tenía US$2.000.

En 2020, Britney comenzó un proceso para evitar que su padre siguiera manejando sus finanzas y su vida. En junio de 2021 compareció ante una jueza, Brenda Penny. Durante 23 minutos Britney detalló que estaba traumatizada, que no podía dormir, estaba deprimida y lloraba todos los días. Dijo que la obligaron a dar conciertos, a ir a terapias, la vigilaban con cámaras en su casa y la internaron en contra de su voluntad en centros de rehabilitación.

El fallo llegó. “A partir de hoy, la tutela de la persona y el patrimonio de Britney Spears se dan por terminados. Y esta es la orden del tribunal”, sentenció la jueza. Hoy la cantante está legalmente libre, pero presa de una historia que pudo cambiar si alguien la hubiera escuchado.

El último capítulo de esta historia no se ha escrito todavía… Britney apareció esta semana en redes contando que estaba perdiendo mucho peso por una enfermedad, luego de publicar una foto en bikini y quejarse por su cuerpo. Ataca a los paparazzis, les pide respeto a su privacidad y les dedica estas desentonadas palabras: “Los perros de los medios de comunicación se esconden fuera de mi habitación… Váyanse a la mierda y déjenme en paz”. Los millones de fanáticos que la siguen alzan de nuevo una voz de alarma. ¿Qué le pasa a la Princesa del Pop?

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