En su casa el mueble predominante es el piano. Su sala está invadida por estos instrumentos, tres en total, que ocupan los espacios destinados en un principio para sofás y poltronas. Y es que Lena prefiere ver inundada su casa de música y no de objetos que poco colaboran con su crecimiento sonoro y espiritual.
Esa inclinación por la música no es reciente. Su mamá, Malena, es una reconocida cantante cubana, y su abuela, Elena Burke, fue uno de los pilares fundamentales en la consolidación del movimiento del filin dentro y fuera de la mayor de las Antillas.
“Cuando empecé con mis lecciones de piano pensé que iba a tocar música clásica. Estudié doce años y me gradué, pero la fuerza de las raíces pudo más y me ganó el estilo popular. Yo me levantaba para ir a la escuela y todavía estaba la gente en mi casa con la guitarra tocando sones y pachangas. Creo que por un deber llegué a la música popular, porque mi mamá me dijo un día: ‘si tocas a Bach y a Mozart, cómo no vas a tocar un son cubano’ ”, comenta esta artista, que comenzó su carrera siendo corista de Plácido Domingo, Chayanne y Julio Iglesias, y que aprendió de ellos a encontrar su propia voz sobre el escenario.
Para Lena, el viraje desde la música clásica hasta llegar a las sonoridades tradicionales de Cuba no fue sencillo. Ella estaba acostumbrada a no despegar los ojos del piano y en la música popular influye mucho el contacto que el intérprete tiene con el público. Por eso, siguió los consejos de su mamá, se quitó el pelo de la cara y empezó a mostrar, en esencia, su ritmo y sabor.
En este proceso de aprendizaje inacabable estaba cuando le llegó la posibilidad de protagonizar la cinta La mala, producción española dirigida por Lilian Rosado. Lena se creyó el cuento, se metió en el personaje de Yolanda y con su aparición en esta película, que aún no se estrena en Colombia, obtuvo un premio en España en la categoría de mejor actuación femenina.
“La mala fue una experiencia extraordinaria. Hay muchas cosas en las que no me parezco a Yolanda. Ella es rebelde y mal hablada, pero logra vencer cualquier obstáculo. Nos parecemos en que somos muy sinceras y eso me abrió las puertas para entrarle al personaje. A partir de su interpretación implementé algunas coreografías con el piano y ella me permitió sacar todo ese monstruo que llevo dentro, porque yo soy muy tímida”, dice esta heredera del filin, que prefiere las notas de sus pianos y no el avasallador lujo y la comodidad de un sofá.