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Usted es el homenajeado en el Festival Petronio Álvarez de este año. ¿Cuál es su percepción de este reconocimiento?
He sido muy afortunado porque he estado en todos los ángulos, todas las esquinas del Petronio. Tuve la oportunidad de concursar y de ganar en dos ocasiones y casi todos los años hemos estado como invitados con Bahía. Recibir en este momento el reconocimiento me hace sentir muy bien, me da un fresquito. Es la confirmación de que estamos haciendo las cosas bien, hemos llevado la música del Pacífico con mucho amor y responsabilidad, y eso ha dado fruto.
¿La incorporación de nuevos estilos ha sido beneficiosa o perjudicial para el folclor del Pacífico?
Es un asunto relativo. Los músicos que ya han salido encuentran una manera de subsistir, de proyectarse y desarrollarse. Hacia dentro puede que no sea tan chévere: las políticas culturales y asuntos como el modernismo tienden a olvidar las raíces, la tradición. A las instituciones les cuesta aceptar esos ritmos. Ahí es cuando se producen incongruencias y se trae un poco de contaminación. Se entienden los procesos de manera errónea y eso genera desmotivación. Hay músicos que seguimos mirando hacia adentro para evitar eso, para no olvidar la esencia.
El proceso creativo para vincularse radicalmente con las tradiciones, ¿fue estudiado o espontáneo?
Ese proceso nació de la necesidad de conexión con mis raíces y con el hilo folclórico. Al llegar muy temprano a la ciudad, me di cuenta de la urgencia de conectarme con mi núcleo y no quería alejarme del sonido original. Intenté unir lo rural con lo urbano, lo empírico con lo académico, lo científico con lo tradicional. En ese camino voy.
¿Alguna vez sintió incompatibilidad entre la marimba y la interpretación de los instrumentos de viento?
La marimba es como una mamá: ella recibe todo, todo lo logra con amabilidad. En el experimento inicial, lo primero y más complejo fue la afinación. Tuvimos que modificar la marimba para que funcionara con todos los instrumentos, porque se trataba de una afinación de tradición oral. Ahora pienso que la marimba y los instrumentos de viento que interpreto son un matrimonio chévere y me hacen muy feliz.
Después de este homenaje, ¿qué proyectos vienen para Hugo Candelario González?
Trato de estar en conexión con el mundo moderno del mercado musical. No me puedo quedar en Cali únicamente. Estoy retomando la orquesta, poniéndola a sonar fuerte. Estaba grabando con Jairo Varela y alcanzamos a montar la canción Siempre te esperé, de Niche. Yo sigo adelante sin soltar esos duendes de Bahía Trío y Bahía Ensamble.