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El pasado 17 de diciembre se cumplieron 25 años del asesinato del director de El Espectador, Guillermo Cano Isaza. La necesidad de responder a la impunidad que rodea el caso y la urgencia de recobrar su memoria, fueron las motivaciones para la realización del libro Tinta indeleble: Guillermo Cano, vida y obra. Su sobrina y exdirectora del Magazín Dominical, Marisol Cano Busquets, fue la coordinadora y editora del trabajo. Una creación colectiva que contó con la participación de los periodistas Jorge Cardona, Carlos Mario Correa y Maryluz Vallejo, y además los aportes del caricaturista Héctor Osuna y el apoyo de la historiadora María José París.
¿Cómo surgió el libro ‘Tinta indeleble: Guillermo Cano, vida y obra’?
Veinticinco años de impunidad, la frágil memoria de este país y un legado periodístico por multiplicar fueron las tres razones que impulsaron una idea que por años habíamos querido hacer realidad.
¿Cuáles son los contenidos del libro?
Un perfil biográfico, extenso, intenso y profundo de Guillermo Cano, y la antología de textos periodísticos que presenta al periodista de opinión —el rasgo más conocido de su trabajo— y al periodista narrador, cronista y reportero, quizá su faceta menos conocida pero que en este libro se revela en todo su esplendor. Esta antología está antecedida por dos ensayos valorativos de su obra.
¿Cuál fue la etapa más difícil de la creación del libro?
La búsqueda de financiación.
¿Por qué es importante recobrar la memoria de Guillermo Cano?
Por su manera de entender y ejercer el periodismo. Por la pasión, la alegría, la independencia, la entrega y el coraje de un periodista extraordinario.
¿Cuál es su principal recuerdo de este gran periodista?
Su sonrisa... y una mirada que lo decía todo, lo enseñaba todo.
¿Cómo era Guillermo Cano en familia?
Entrañable.
Una enseñanza que le dejó para la vida.
Ser consecuente y no vivir nunca a medias tintas.
¿Cómo destaca su capacidad para contar historias a través de la crónica?
Es fruto de un lector apasionado, de una imaginación desbordada y de una exigencia increíble en lo que significan la investigación, el dato, la observación y la precisión para el periodismo.
¿Cuál cree que será la parte que los lectores disfrutarán más del libro?
El conjunto de la obra, por sus múltiples entradas y revelaciones.
Al terminar el libro, ¿qué nuevos aspectos descubrió de la vida del periodista?
El placer por la reportería y por el periodismo narrativo.
Una columna de opinión imperdible de Guillermo Cano.
Dos, si me lo permite el espacio: “La credibilidad de un periódico” y “¡Que viene el lobo…!”. La primera, escrita en medio de la confrontación con el grupo Grancolombiano, y la segunda, para criticar las aplicaciones del Estatuto de Seguridad en tiempos de Turbay Ayala.
Una crónica.
“Cómo se exterminan la pulga y la rata”, publicada en el Dominical en agosto de 1948.
¿Qué significó El Espectador en la vida de Guillermo Cano?
Fue su vida.
¿Cuál fue el legado que recibió usted en el ‘Magazín Dominical’?
Ser una casa abierta para los creadores, dejarse sorprender, gozar, afinar la mirada, afianzar la independencia y comprender la responsabilidad que significa entregarse cada semana a los lectores.
¿Cómo va la fundación?
Aportando semillas en territorios fértiles, y en otros que no lo son tanto, en defensa de la libertad de expresión y del periodismo que no se deja domesticar.
¿Cómo vería hoy Guillermo Cano al país?
Con los mismos ojos, el mismo espíritu crítico, el mismo amor y el mismo dolor con que lo observó y lo interpretó en los 40, los 50, los 60, los 70 y los 80.
¿Qué tan aficionado era Guillermo Cano al Santa Fe?
Rojo puro, indeleble.
¿Qué opinión le merece la impunidad que rodea el caso Guillermo Cano?
Una realidad negra, tan negra como la de los miles de casos de crímenes impunes en un país en el que seguimos matándonos y la rumba no cesa.
¿Cuál es el Guillermo Cano que lee a través de las caricaturas de Osuna?
Héctor Osuna, como nadie, atrapó en sus trazos el espíritu del hombre y del periodista.
¿Cómo era la relación de Guillermo Cano con su padre?
De mutua admiración, mutuo amor y mutuo respeto.
¿Cuál sería el Guillermo Cano que usted quisiera que el país recordara?
El que se atrapa en Tinta indeleble.