“No sé quién dijo hace mucho que judaísmo y cristianismo afirman al mismo tiempo que Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza; los griegos concibieron a los dioses a imagen y semejanza de los hombres. Les atribuyeron, en efecto, sublimándolos, todos los sentimientos humanos y sus pasiones; en otras palabras, los humanizaron. Gigantes, dioses, héroes y mitos fascinadores forjados por la imaginación maravillosa de quienes en el mundo antiguo, al tiempo que vagaban por mares y tierras, poblaban el cielo con seres maravillosos”.
Seres humanizados hasta el punto que en la astrología podemos traducir aventuras y amoríos, celos e iras. Caracteres que en el lenguaje familiar podemos utilizar cuando hablamos de nosotros mismos. Se cumplió una hazaña cultural que se dio a esa necesidad de los mitos que experimentan los hombres en todas las épocas, ya como fuente de inspiración artística, ya como base de investigaciones científicas y como materia de estudio en la astrología o simplemente como alimento de sueños, escape de la vida monótona hacia la irrealidad sin límites.
La astrología y la astronomía
El ser humano siempre ha sentido fascinación por las estrellas. Los antiguos estaban intrigados por los movimientos y configuraciones de los cuerpos celestes y los asociaban con los poderes místicos que gobernaban el destino humano. En toda la historia de la humanidad, a pesar del temor hacia el cosmos, el interés hacia él no ha decaído y en cada etapa, de acuerdo con su momento, ha brindado gran beneficio práctico estudiarlo y conocerlo. Primero se obtuvo un sencillo calendario que se convirtió en la base de referencia para las siembras y la caza.
A medida que se iban registrando fenómenos celestes de forma cada vez más detallada, las estrellas se agruparon en constelaciones y se observaron los movimientos de los cuerpos celestes. Con el tiempo, las constelaciones se asociaron a objetos concretos, animales y figuras míticas, y se proyectaron cualidades humanas y divinas en los movimientos del Sol, la Luna y los planetas. Estas historias fueron adquiriendo gradualmente un profundo significado místico para explicar el destino de la humanidad y más tarde también para analizar el carácter humano. Hoy, como en la antigüedad, miramos el vínculo entre la Tierra y el universo como una vasta red de fuerzas interrelacionadas. Nada ni nadie escapa de la influencia de lo que suceda, independientemente de la distancia que medie entre ambas… (Continúa).
Géminis cierra su ciclo
Los Géminis, que son el aire en su forma mercurial cambiante y caprichosa, manifiestan necesidad de relacionarse con los demás. El signo simboliza contradicciones, ya que los gemelos denotan tendencia a la dualidad. Su carácter adaptable está satisfecho con su naturaleza paradójica. Como todos los signos de aire, posee vínculos más fuertes con el intelecto que con las emociones. El símbolo de Mercurio está representado por una media luna que habla de las emociones, por un círculo que habla del espíritu y por una cruz que habla de la materia. Quienes nacen bajo Mercurio son atentos, ingeniosos, elocuentes y con inclinaciones comerciantes o científicas.
Palabras claves
Mito:
Voz griega: Hilo. El mito acaba con la idea de la transitoriedad del ser, puesto que hay un hilo que desde siempre narra las historias de dioses y héroes que hacen referencia a nuestra vida diaria. Las investigaciones psicológicas, antropológicas y sociológicas se unen en un deseo de conocer, en las creencias, la naturaleza del hombre eterno. Los mitos teogónicos narran el nacimiento de los dioses. Los mitos cosmogónicos narran la creación del mundo a partir de la noche original. Los mitos astrales explican el viaje del Sol y todos los integrantes de su sistema. Es la celebración de un acontecimiento memorable que posee el poder de actualizar el pasado y conferirle el valor de eternidad. Mircea Eliade declara que la función capital del mito es fijar los modelos ejemplares de todos los ritos y todas las acciones humanas significativas. De aquí se desprende el significado para la interpretación. Si se separa del conjunto de creencias se transforma en fábula, a veces elaborada poéticamente. Sería estupendo que complementen con otras fuentes. Es enriquecedora y necesaria su comprensión en el marco general de la interpretación astrológica.