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La pelea por la fortuna de L'Oréal llega a los tribunales

Françoise Meyers-Bettencourt ha pedido que se incapacite y se someta a tutela civil a su madre.

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Inmaculada Ruiz / El País de España
07 de diciembre de 2009 - 04:44 p. m.
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La historia de desencuentros de las Bettencourt -madre e hija- ha dado un giro fundamental. Françoise Meyers-Bettencourt ha pedido al Tribunal de Neully que incapacite y someta a tutela civil a su madre, Liliane Bettencourt, la rica heredera de L'Oréal y tercera fortuna de Francia.

Además, ha enviado a su 'querida mamá' una emotiva carta en la que le comunica su intención de incapacitarla: 'Es mi primer deber de hija, lo he pensado profundamente'.

La madre, que cumplió el jueves 87 años, y su hija única llevan dos años enfrentadas por las espléndidas muestras de generosidad de la anciana con su amigo François-Marie Banier, un fotógrafo con fama de aprovechado que, entre obras de arte y seguros de vida, ha recibido regalos por valor de 1.000 millones de euros.

La hija sostiene que su madre está 'totalmente aislada de los suyos e influenciada' por terceras personas. Y madame Bettencourt, que se ha negado en todo momento a someterse a pruebas psiquiátricas y neurológicas, defiende que ella hace lo que quiere con su dinero.

Con la incapacitación se apuntala el proceso principal, una denuncia contra el afortunado fotógrafo por manipular para enriquecerse la voluntad de una anciana que, según la hija, no está en plenitud de facultades.

'Han querido hacerte romper con la familia y alejarte de todos, amigos y empleados, que en tu entorno estuvieran considerados molestos. Todo esto y tu salud, por supuesto, me obligan a actuar, a no cerrar los ojos dejando las cosas en este estado', continúa la carta.

Uno de los abogados de Liliane, Georges Kiejman, ha reaccionado con indignación ante el último paso dado por la hija, que persigue la 'muerte civil' de la anciana, según ha dicho el letrado al rotativo Le Monde . Para Kiejman, es indignante la 'impaciencia' que ha mostrado la hija por hacerse con la gestión de la fortuna familiar.

Por Inmaculada Ruiz / El País de España

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