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La versión seria de Rossini

El compositor italiano escogió trabajar sobre ‘La dama del lago’, del escritor escocés Walter Scott. Apartes del programa de mano.

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Luis Carlos Aljure
14 de marzo de 2015 - 01:53 a. m.
Entre junio y octubre de 1819 Gioachino Rossini  escribió la partitura de ‘La dama del lago’. / Cortesía Cine Colombia
Entre junio y octubre de 1819 Gioachino Rossini escribió la partitura de ‘La dama del lago’. / Cortesía Cine Colombia
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Entre 1815 y 1822, Gioachino Rossini estuvo vinculado por contrato al teatro San Carlos de Nápoles, dirigido en ese tiempo por Domenico Barbaja, llamado el príncipe de los empresarios, que gracias a su instinto y tenacidad llevó a la institución a convertirse en una de las mejores del mundo. Así, el genio en ascenso de Rossini tuvo a su disposición presupuestos generosos para los montajes, una orquesta y un coro de alta calidad, y un elenco de cantantes de primera línea, entre quienes figuraba el nombre de la española Isabella Colbran, examante de Barbaja, futura esposa de Rossini y la elegida para encarnar a Elena, la protagonista de La dama del lago, un papel escrito a la medida de su voz potente y flexible que se extendía por cerca de tres octavas.

Rossini es más conocido en la actualidad por sus irresistibles óperas cómicas, pero las nueve que compuso en el período del teatro San Carlos fueron todas de género serio. De hecho, el catálogo del músico tiene más óperas serias que bufas, un dato que se explica por la inclinación del público del romanticismo a las historias dramáticas y pasionales, más que a las tramas humorísticas. Sin embargo, Rossini no tenía un contrato de exclusividad con la compañía napolitana, sino que estaba en libertad de componer para otros teatros, y fue precisamente en esos años cuando estrenó en Roma sus dos óperas cómicas más reconocidas: El barbero de Sevilla y La Cenicienta.

El compositor escogió trabajar sobre La dama del lago del escritor escocés Walter Scott, obra publicada en 1810. Entre junio y octubre de 1819 escribió la partitura que se estrenó con ruidoso éxito y luego se presentó con frecuencia a lo largo del siglo XIX. La obra cayó después en el olvido, hasta que volvió a despertar algo de interés a mediados del siglo XX con el renacer del repertorio del bel canto. Es una ópera que se representa pocas veces, y que figura por primera vez en la historia en la actual temporada de la Met.

Si hiciera falta un factor para medir la influencia que ejerció Rossini en los compositores de su tiempo, bastaría tomar como muestra el tema que eligió para esta ópera. Era la primera vez que un músico mayor basaba una de sus obras en un texto de Scott, que en los años siguientes se convirtió en fuente de inspiración de muchos otros compositores. Tanto es así que apenas veinte años después de la creación de La dama del lago solamente en Italia se contaban más de 25 óperas extraídas de la obra del poeta, y semejante proliferación incluía el que sería el alumbramiento más famoso de la camada: Lucia de Lammermoor de Gaetano Donizetti. La acción de La dama del lago, que se basa muy libremente en personajes y hechos históricos, transcurre en la Escocia del siglo XVI, durante el reinado de Jacobo V. La ópera concluye con un final feliz en el que Elena, gracias a la bondad del monarca, logra unirse a su verdadero amor. En la época de Rossini las óperas serias hicieron la transición del clásico final feliz hacia el final trágico, que comenzó a ser habitual desde la década de 1820.

En la obra de Rossini abundan las bellas melodías y los pasajes contrapuntísticos, la orquesta es ricamente tratada, aunque el músico prescinde en este caso de la tradicional obertura; los coros tienen participaciones protagónicas, y puede decirse que es una fiesta de canto para los personajes principales, que deben ser encarnados por un elenco del más alto nivel técnico. Elementos característicos de la orquestación son el sonido de las trompas que evocan la atmósfera del bosque en los que sucede buena parte de la acción, así como la presencia del arpa, un guiño al legendario mundo de los antiguos pobladores de Escocia. De las emotivas intervenciones del coro es destacable el canto guerrero del final del acto I, que según Richard Osborne se convirtió en uno de los favoritos de los patriotas durante el proceso de unificación italiana.

 

 

En directo hoy a las 12 m. En diferido, sábado 9 de mayo a las 12 m. Información y boletería: www.primerafila.com.

Por Luis Carlos Aljure

 

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