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¿En qué momento se dio cuenta de que lo suyo no era la biología?
Fue cuando estaba cantando en tres coros al mismo tiempo. Existía en ese momento un verdadero conflicto de intereses.
¿Por qué la música?
Siempre fue parte de mi vida, desde los cinco años. De niñas participábamos en conciertos escolares con mis papás; mi hermana con el violín, mamá cantaba, papá tocaba la flauta dulce y yo, el piano.
Como ‘Un canto de primera clase’ la definió el diario británico ‘The Independent’. ¿Qué sensación le genera este calificativo?
Alivio y satisfacción por haber logrado un alto nivel profesional y comunicado una pequeña parte de lo que quiero expresar.
Tras haber estado varios años fuera de Colombia, ¿qué percepción tiene del panorama musical actual?
Estoy muy contenta de que el panorama esté en constante movimiento y de que se siga innovando con ideas y proyectos.
¿Qué es lo más difícil de ser mujer, madre y cantante al mismo tiempo?
El estar separada de mi hijo durante largos trechos de tiempo. También el conflicto de tener que trabajar estando en casa cuando el niño también lo está. Requiere mucha disciplina. Hay que planear mucho para estar totalmente concentrada en él, a pesar del trabajo pendiente.
¿Qué fue lo más importante que obtuvo durante sus años fuera de Colombia?
Los idiomas y el conocimiento profundo de otras culturas. Me encanta “leer” o analizar una cultura y descifrarla, traducirla a los parámetros que conozco, pero sin juzgar las diferencias.
Después del canto, ¿cuáles son sus otras pasiones?
Mi familia, el cine, el tenis, la literatura y cocinar menús elaborados con amigos.
Su papel soñado.
Salomé, de Strauss. El carácter de este papel es fascinante y sería un gran reto. Tendría que ser con un jefe de orquesta muy sensible, ya que la orquestación es enorme. A lo mejor algún día...
¿Y el que más le gustó interpretar?
Me encanta Fiordiligi. Es de Così fan Tutte, de Mozart. Cada nota es un placer y aunque muy difícil para todos, una maratón deliciosa.
Su compositor favorito.
Me encantan las sinfonías de Sibelius... y la música de cámara de Schostakowitsch.
¿Qué decir sobre la alquimia entre la letra y la música de la obra de Strauss?
Es la eterna pregunta... en Capricio, de Strauss, se trata precisamente este tema: “¿es más importante la letra o la música?”. Como Strauss creo en un enlace muy balanceado entre los dos. Una línea cantada sin la estructura y el contexto idiomático puede ser muy aburrida.
¿Cómo concibe la voz?
Es un medio de comunicación. El aprender a expresarse con la voz requiere mucha disciplina, maduración mental y emocional, reflexión y autocrítica. Todo esto para luego poder volar y olvidarse de todo lo aprendido. El talento ayuda también.
¿Qué la inspira?
La espontaneidad y las sorpresas.
Lo mejor de su camino en el canto lírico.
El camino lírico es un medio de constantes reflexiones. La voz cambia a la par que cambiamos como adultos. El adaptarse a cada etapa de la vida es muy interesante. En alemán se dice “el camino es la meta”.
Hoy viernes 3 de agosto, 8 pm. Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo. Boletas: www.tuboleta.com