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'Las mujeres se marchitan'

Entrevista con Charlize Theron, protagonista de la película 'Blancanieves y el cazador', que ya está en cartelera.

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Fabián W. Waintal / Especial para El Espectador
02 de junio de 2012 - 05:27 a. m.
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Como el mejor espejo de su belleza quedó grabado en la historia aquel beso que Adrien Brody le dio a Charlize Theron cuando ganó el Óscar como mejor actriz por la película Monster. Aquella transformación había sido asombrosa, porque necesitó lentes de contacto oscuros, dientes falsos y 15 kilos más de peso para esconder semejante hermosura detrás del personaje de una prostituta condenada a muerte. Pero con la nueva versión de Blancanieves, Theron deslumbra tanto con su belleza, que bien podría ganar un Óscar... si realmente existiera la categoría de la actriz más hermosa de Hollywood.

¿Tiene alguna relación especial con los espejos? ¿Ve a alguien diferente a usted, como lo logró en la película ‘Monster’?

Sólo trato de ver el personaje que quiero crear. Eso es lo que intento lograr, tratando de incorporarlo, pero también es algo que nunca antes había hecho; tuve que pasar bastante tiempo con esa imagen y también viví en esa época. Todo cambia, se necesita encontrar cierta voz y me tomó bastante tiempo acostumbrarme.

¿Se sintió menos hermosa por ganar el Óscar con un personaje así?

No. Lo importante pasó por el proceso de conseguir la imagen diferente. Al trabajar, una intenta interpretar los subtítulos. Pasé por muchas pruebas de cámara, pero valió la pena.

Personalmente, ¿se da cuenta lo hermosa que es?

(Risas) ¡Te amo! Recién estuve con otros periodistas a los que literalmente quería pegarles una bofetada, porque durante dos horas me estuvieron diciendo que necesito cirugía estética o un lifting (risas). Apenas tengo 36 años.

Chris Hemsworth dice que está seducido por su belleza, que las mujeres hermosas tienen cierto poder con los hombres y pueden manipularlos.

¿Chris dijo eso? Qué divino, porque nunca me dijo personalmente nada parecido. Suena bien, pero igual pienso que estamos atrapados dentro de cierta cultura en la que la gente cree que los actores se ven como en las portadas de las revistas. Y es una completa mentira: son cinco horas de maquillaje y arreglos.

Justamente, en Hollywood la gente puede sonar como el clásico espejo de la historia Blancanieves que le recuerda todo el tiempo lo hermosa que es. ¿En qué medida la afecta, para mantener la atención en la actuación, más allá del físico?

Cuando alguien me elogia, lo tomo como tal, lo agradezco. Pero la vida sigue. No crecí en un mundo donde los valores o mi fundación se construyeron sobre el factor de belleza. Pero claro que suena muy bien cuando la gente dice algo bueno. Y soy como cualquier mujer. Si me pongo un buen vestido y alguien dice que estoy hermosa, me gusta, pero no me valoro por eso. No es lo que realmente me motiva.

El cine en la vida de la diva

Aunque Charlize Theron nació en la sudafricana ciudad de Benoni, cerca de Johannesburgo, su belleza tiene influencia alemana por parte de su madre, Gerda, y también un toque francés por el padre, Charles.

Desde muy joven llamó la atención y no le costó demasiado ganar un primer concurso de belleza a los 16 años. Con buen futuro como modelo, desfiló en Europa y Nueva York, pero no era un trabajo que le gustara demasiado. Probó suerte con el ballet y también lo dejó después de una lesión severa en la rodilla. Entonces se decidió por la actuación, impulsada por su propia madre, que le regaló el pasaje y un cheque de 500 dólares para buscar un soñado éxito en Hollywood. El año 1994 marcaba su calendario y la suerte no parecía estar de su lado. Mientras fracasaba en las primeras audiciones, ni siquiera pudo cobrar el cheque de su madre, por ser de una cuenta extranjera. El escándalo que armó en el banco fue de película... Suficiente para que un representante le diera una tarjeta pidiéndole que aprendiera bien el idioma.

Las telenovelas fueron sus clases particulares de inglés, hasta que consiguió el primer trabajo en cine, sin parlamento y con apenas tres segundos de pantalla. De a poco sus personajes fueron creciendo, desde Eso que tú haces, El abogado del diablo o 15 minutos. Incluso rechazó el protagónico de Pearl Harbor para filmar Dulce noviembre, con Keanu Reeves, hasta que el esfuerzo fue reconocido con la película Monster y el primer premio Óscar como mejor actriz.

¿La experiencia de ir al cine era diferente en la época que vivía en Sudáfrica?

Teníamos autocines, no había cines con butacas. Ibas con el auto y no sabías la película que iban a dar. Íbamos los viernes por la noche y quedaba a 45 minutos de casa. Mi madre nos llevaba. Los domingos había televisión sólo por un horario determinado, durante el día, creo que de seis a diez. Y ahí también mostraban películas sudafricanas. Crecí viendo al actor sudafricano Al Debbo, que era como Jim Carrey.

La más mala de la película

En un principio, Angelina Jolie y Winona Ryder habían sido consideradas para el papel de la diabólica reina Ravenna en Blancanieves y el cazador. Pero Charlize Theron fue lo suficientemente inteligente como para aceptar y dejar de lado la superprodudcción J. Edgar, con Leonardo Di Caprio. En el personaje del príncipe, Johnny Depp y Viggo Mortensen también habían sido los primeros en la lista, aunque terminó aceptando la más joven estrella Chris Hemsworth, quien se había hecho famoso por la película Thor.

¿Llegó a hablar con Julia Roberts sobre la otra versión de la reina de Blancanieves?

No conozco a Julia Roberts. Su versión en Espejito, espejito es para un público mucho más joven, para toda la familia. Y cuando ves las publicidades de las dos películas, te das cuenta de que son dos versiones muy diferentes. Por eso me encanta que todos traten de crear una guerra entre nosotras, cuando realmente no nos importa.

¿Al menos está de acuerdo en que las dos historias de Blancanieves tienen el punto en común donde la mujer quiere mantenerse joven y bella para siempre?

Bueno, la reina Ravenna realmente se crío con esta idea de ser hermosa y joven, como la única forma de ser mejor que otros, así como también piensa que los hombres la van a usar siempre. ¿Y cómo no lo va a creer si a los ocho años la entregaron a un rey y a los once la reemplazaron por alguien más joven? Es un mundo brutal.

¿En cierta forma refleja el mundo en que vivimos?

Sí. Los hombres envejecen como los vinos finos, mejoran cada vez más con la edad. Y las mujeres son como las flores: se marchitan.

¿Se identifica en algo con la reina de Blancanieves?

Entiendo las razones por las cuales se comporta como se comporta. Le tengo empatía. Pero no puedo juzgarla, porque sus circunstancias son completamente diferentes a las que yo misma viví en la vida. Si hubiera pasado por lo mismo, a lo mejor me comportaría igual. Supongo que su humanidad está en esa desesperación por sobrevivir. Pero lo que hace es brutal, tampoco se la puede perdonar. Yo ni siquiera quiero interpretar más personajes blanco y negros, sería imposible, porque no creo que tengamos sólo dos dimensiones.

¿Cómo se lleva con la violencia?

No soy una persona violenta, por ahí pasa mi relación con la violencia (risas). Pero me intriga la gente que vive en un mundo con violencia. Me intriga. Me gusta la fotografía periodística que realmente representa la humanidad en diferentes lugares del mundo donde existen conflictos. Tenemos que enfrentarlo, para entender cómo no tenemos que vivir en ese mundo. No me parece que nos haga más humanos. La idea de la película realmente pasa por una mujer que quiere robarle el corazón a otra. No pasa por la belleza. Supongo que el cuento de hadas se hizo famoso por querer su belleza, cuando en realidad la reina Ravenna quiere un buen corazón. Un corazón puro. Es alguien que tomó la decisión consciente de hacer el bien en la vida. Y eso es mucho más poderoso que la belleza.

El físico encanto de las villanas

¿Los cuentos de hadas generan falsas expectativas?

No podemos ser políticamente correctos todo el tiempo. La vida sería muy aburrida. Hay algo genial detrás de la imaginación infantil, es ahí donde se les puede enseñar una buena base a los niños, donde pueden disfrutar este tipo de historias, sin decir que una historia de princesas arruinó nuestra infancia. Cuando las mujeres nos vestimos bien, nos sentimos un poco como princesas.

¿Qué es lo que más le gusta de su personaje de la reina Ravenna?

Ella se mantiene joven para siempre. En cierta forma existe para ser hermosa. En la película tengo 400 años y ese es un ‘look’ bastante atractivo.

¿Es más divertido interpretar al villano?

A mí me encantó interpretarla. No sé si será porque es la villana. Supongo que lo bueno pasa por la libertad o la excusa del mal comportamiento que nunca podría vivir en la vida real. La forma en que le grito a la gente en esta película, jamás lo haría.

Por Fabián W. Waintal / Especial para El Espectador

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