¿Qué recuerdos tiene de los primeros años en familia, qué sentimientos vienen a su corazón al recordar a la nana que la cuidó durante su infancia?
Me he emocionado ahora que me has hecho recordar a mi nana, que ya no está con nosotros; llegó a mi casa para cuidarme, porque durante mi primer año de vida estuve muy enferma. Era como una mamá para mí, porque era la primera persona que veía al despertar. Fue una mujer de una ternura y una bondad maravillosas, a quien recuerdo con mucho amor y agradecimiento.
Justo antes de ganar Miss Universo ustedes, como familia, afrontaron procesos muy difíciles en todos los aspectos de la vida. ¿Cómo afronta la familia Bolocco los momentos difíciles? ¿Cómo es su unión en medio de las dificultades?
Mi padre afrontó momentos económicos muy difíciles, pero nada se puede comparar con el hecho de perder a un hijo. Yo perdí a mi hermano un año antes de Miss Universo. Ha sido el momento más complejo para mi familia; todo aquello resultó para nosotros una experiencia tremenda de la que mi madre tardó muchos años en recuperarse. Para todos nosotros fue una gran enseñanza de aprovechar y vivir la vida intensamente. Un dolor demoledor porque mi hermano era un joven con todo por delante; damos gracias a Dios por haberlo enviado a nosotros.
¿Qué sentimientos le genera haber logrado unir a todo un país tan fragmentado por heridas políticas como era Chile en los años en que ganó Miss Universo y que pudo ser una sola voz alrededor del nombre de Cecilia Bolocco?
Fue una alegría tan profunda ver que, con un logro tan pequeño, algo que podemos catalogar como insignificante, lograr que mi país se uniera. Es lo que todos añoramos, ver que lo que le afecta a uno también nos afecta a todos. Deberíamos observar al prójimo con el mismo cariño que vemos a nuestros familiares y con el cariño que nos tenemos a nosotros mismos.
¿Cómo ha sido para usted el proceso de la maternidad y cómo le cambió la vida la llegada de Máximo?
Lo que más anhelaba era ser mamá y Máximo llegó a mi vida y cambió mi existencia por completo, porque el centro de tu existencia cambia de forma dramática cuando tu niño está en tus brazos indefenso y es él quien marca tu existencia. Un hijo te enseña a ser más generoso, a ver primero a otro en lugar de a ti. Enseña muchas cosas que sin un hijo definitivamente no se verían.
En noviembre de 2018 recibió el diagnóstico de cáncer de su hijo y comenzó el camino de trabajar por su sanación. ¿Dónde ha encontrado la fortaleza para afrontar esa realidad?
Es muy difícil encontrar las palabras para expresar lo que uno siente en ese momento, es como morir. Uno a partir de esa realidad cambia y comienza a mirar la vida con prioridades mejor ordenadas. Yo soy católica y siempre he sentido la presencia de la Virgen, hemos sentido su presencia a lo largo del tratamiento. Mi hijo comenzó su tratamiento el día de la Virgen de Guadalupe, su quimioterapia comenzó un Viernes Santo. Imagina lo que es para una madre ver a su hijo morir en la cruz; en ese momento yo también sentía que llevaba a mi hijo a un tratamiento muy fuerte que terminó un 15 de agosto, el día de la Asunción de la Virgen, que nos ha llevado de su mano.
¿Qué han aprendido Máximo y usted en medio de este proceso?
Desde que comenzó este proceso ambos comenzamos a preguntarnos para qué Dios nos estaba permitiendo pasar toda esa realidad. Algo que a ambos nos ayudó mucho en nuestro proceso de sanación fue el hecho de salir de nosotros mismos y servir a personas que estaban pasando realidades iguales o peores que la nuestra, tanto a mí como a Máximo nos enseñó y fortaleció mucho el servicio a muchas personas. Eso nos hizo quitar los ojos de nuestro dolor y ver que hay personas con sufrimientos mayores. Háblenos de la iniciativa que está liderando para ayudar a personas con cáncer a través de la creación de una plataforma.
Ahora estoy trabajando en una plataforma que una a todos los hospitales oncológicos de mi país en cuanto a información con los centros oncológicos más importantes del mundo, para que toda la información respecto al cáncer esté en un solo sitio y la gente no tenga que ir de un lado al otro. Estamos avanzando con mucho interés en este proyecto y seguimos trabajando para lanzarlo aproximadamente en marzo de 2021 y que sea una iniciativa que ayude a muchas personas no solamente en Chile, sino en todo el continente.
¿Qué mensaje puede dejarles a las madres que pasan por una realidad dolorosa y sufren por sus hijos sea cual sea la razón?
No podemos dejar dominarnos por el sentimiento de sentirnos víctimas, aunque lo seamos porque este sentimiento no nos lleva a ninguna parte. Si nosotros tomamos la rienda de nuestra vida podemos salir adelante. Si tenemos que llorar, lloramos, pero no podemos quedarnos ahí sin afrontar el presente; después trata de ayudar a alguien, de hacer algo valioso y de encontrar esa paz que permita comprender que la vida, a pesar de todo lo que se pueda presentar, sigue siendo bella. Después de pasar la noche oscura se puede ver la vida de manera más hermosa y fantástica.
¿Cómo está Máximo en estos momentos?
Yo tomé la decisión de trabajar en la unión con mi hijo, en el amor con él y con toda mi familia, en aprovechar el tiempo para decirle cuánto lo amo y de gozar cada instante. En noviembre se cumplen dos años y mi hijo está sano, hace poco le hicieron un chequeo y no tiene cáncer en su organismo y está más fuerte que nunca. Es realmente un milagro, el resultado de haber hecho el camino aceptando los designios de Dios. Todo esto fue un proceso muy bello enmarcado en una realidad muy dolorosa porque nos unió más; agradecíamos todos los días por estar juntos y porque tenía tratamiento. Dios obró el milagro.