Más de 20 años se tomó Laura Restrepo para poder exorcizar sus experiencias como militante de izquierda en plena dictadura militar argentina.
"Hay cosas que tienes que decantarlas mucho antes de poderlas contar, que el material está demasiado fresco, te afecta demasiado... Al principio, cuando salí de Argentina, ni memoria tenía", expresó la autora de 59 años en un intento de explicar por qué pasaron tantos años antes que escribiera el libro.
Finalmente, lo hará mediante una novela que reescribió cuatro veces en igual número de años. Aunque aún no está a la venta, Restrepo adelantó que la historia se centrará en la Argentina de los años 80, cuando desaparecieron unas 30.000 personas, entre ellas sindicalistas, activistas de izquierda e intelectuales.
La colombiana residió en Argentina como militante del izquierdista Partido Socialista de los Trabajadores entre 1978 y 1983, intentando informar clandestinamente a trabajadores sindicalizados sobre las violaciones a los derechos humanos que se cometían durante la llamada "guerra sucia".
Con sumo cuidado por temor a que las autoridades militares la descubrieran, aprovechaba la excusa de un cumpleaños infantil, por ejemplo, y conversaba durante 15 minutos con algunas personas para informarles clandestinamente lo que nadie les decía: "que estaban los chupaderos (centros de detención clandestinos), que estaban desapareciendo a la gente, que estaba la tortura... básicamente era propiciar que la gente pudiera hablar y que la gente pudiera enterarse", recordó.
"Hay una cosa afectiva muy fuerte, que cuesta, me ha costado mucho tiempo" asimilar esos cinco años que viví en las ciudades de Buenos Aires y Córdoba, admitió. En sus años por la nación sudamericana se casó con un argentino, del que más tarde se separó, y con quien tuvo a su primer y único hijo.
Más allá de Delirio
El primer libro que escribió fue ‘Historia de un Entusiasmo' en 1986. Le siguieron ‘Olor a Rosas Invisibles', ‘La Isla de la Pasión', ‘Dulce Compañía' y ‘Delirio'.
En la década de los 80 fue comisionada de la paz en Colombia, tras su regreso de Argentina. Dice que nunca lee sus propios textos una vez son publicados y que sigue tres pasos para la realización de los mismos: darle nombre, escoger la carátula y entrevistar a la gente, como periodista que ha sido, para saber las necesidades de las personas y así entender el por qué de algunos actos que se realizan cotidianamente.