1.- No se trata de una “pelea de ricos”, como se ha tratado de banalizar esta controversia. Es la manifestación del legítimo interés de la familia Gilinski de demostrar que los administradores de Bancolombia no actuaron en la transacción, como lo indican los cánones de la buena fe en los negocios. Y así ha quedado demostrado con varios fallos en contra del banco.
2.- Menos de las que se creen. Un proceso arbitral contra el banco cuya condena en firme asciende en la actualidad a $62.000 millones. Un proceso penal en el que se vinculó a los actuales directores del banco por los delitos de estafa, autopréstamos y uso del ahorro del público en tomas de control, que está pendiente de resolverse en la Fiscalía. También los minoritarios, de los cuales forma parte la familia Gilinski, demandaron al banco y obtuvieron una sentencia a su favor por $ 22.000 millones.
3.- Significa la reivindicación de su causa por la justicia colombiana en la medida en que los dos procesos que se iniciaron les dieron la razón y el proceso que inició el banco contra la familia Gilinski hoy está completamente anulado. De otra parte, e independientemente de las millonarias condenas al banco y a favor de la familia Gilinski, su triunfo moral es inobjetable. Se logró probar, y así lo aceptaron los jueces, que los administradores del banco beneficiaron a la organización de la que forman parte, en detrimento de viudas, jubilados, fondos y en general accionistas minoritarios del antiguo Banco de Colombia, y también de la familia Gilinski, como vendedora de ese banco.
4.- Lograron integrar un grupo humano y profesional de lujo, entre penalistas, comercialistas, y procesalistas, todos al servicio de la noble causa de desentrañar la realidad económica y jurídica de estas transacciones. De ese grupo han formado parte Gustavo de Greiff, Jaime Bernal, Francisco Sintura, Fernando Londoño, Alex Vernot, Antonio Cancino, Luis Fernando López, Luis Eduardo Nieto, Iván Cancino, Mónica de Greiff, Hernán Fabio López y Pablo Cáceres.
5.- Ante todo, pienso que reivindicar la axiología en los negocios. Tanto más por cuanto se trata de grandes transacciones.
6.- Fue una voluntad permanente de la familia llegar a entendimientos justos. Sin embargo, no prevaleció la razón y la contundencia de los hechos. El banco siempre manifestó que sólo indemnizaría los presuntos daños causados, si así lo decidían los jueces de la República. Y le llegó la hora.
7.- Puedo hablar a nombre propio. Pienso que en este Fiscal General reside una total confianza y fe absoluta sobre su transparencia. La opinión pública está mirando de cerca el curso de estos procesos.
8.- Fue una decisión de la Fiscalía que ella misma reversó por razones jurídicas que siempre respetaré. En lo que nos interesa, lo cierto es que los ha vinculado por tres delitos y más recientemente ha decidido que también se les indague por presuntas falsedades. Muy grave…muy grave.
9.- En la fiscalía de Luis Camilo Osorio, esposo de la presidente de la Fiduciaria del banco, ya ni recuerdo. En la fiscalía del doctor Iguarán vamos en tres fiscales.
10.- Lo que ocurrió en la época del fiscal Osorio fue denunciado. La Comisión de Acusaciones de la Cámara lo vinculó a un proceso penal y entiendo que ya rindió indagatoria. En cuanto a esta Fiscalía tenemos fe en que actuará en derecho.
11.- No puedo hablar a nombre de ellos. Pero como ciudadano y servidor del derecho, estoy francamente perplejo con la denuncia que hizo la periodista María Isabel Rueda, cuyo profesionalismo está lejos de toda duda.
12.- Ya le contesté y no quiero ser elusivo: confiamos en la actual Fiscalía.
13.- Los clientes no deben sentirse afectados en ningún momento.
14.- La solvencia del banco. Ningún cliente debe temer por las resultas de estos procesos.
15.- La opinión pública suele ser bastante perspicaz. La familia Gilinski no puede sufrir ninguna imagen negativa puesto que a la fecha no tiene ninguna condena en su contra y no puede tenerla. Por el contrario, el banco es el que ha sido condenado dos veces por tribunales de arbitramento y sus administradores están enfrentando procesos penales. Eso habla por sí solo.
“LES LLEGÓ LA HORA”
Néstor Humberto Martínez, apoderado familia Gilinski
El Espectador
03 de mayo de 2008 - 12:00 a. m.
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